|
||||||||
Luis Eduardo González
Sus números y sus opiniones eran esperados cada semana con angustia; generaron broncas de todos los colores, lo mismo que su lectura del escenario sobreviniente a las elecciones internas. Una larga charla debió resumirse. Se perdieron defensas y autocríticas sobre los resultados de las encuestas porque, de cualquier manera, eso es pasado. El director de Cifra no duda que la áspera negociación en el Frente por la fórmula lo está dañando, es peligrosa. Arriesga lecturas del desempeño de los blancos y controvierte algo que se da por hecho, que Astori llega mejor al centro. Para González, Mujica es más eficaz en esto.
Alejandro Nogueira
- En los primeros tiempos de este gobierno usted vaticinó que había Frente Amplio hasta 2015. ¿Qué pasó de aquel escenario a éste, en el que está en duda un nuevo triunfo de la izquierda?
- Lo que yo dije me parece que no fue entendido con claridad, quizá porque soy sordo como una tapia y no entendí bien la pregunta. Quiero aclarar esto. Hace dos años la mayoría de los observadores pensaban que el Frente era un favorito claro y que tenía buena chance de ganar en primera vuelta. Con el correr del tiempo, en los últimos 8 o 9 meses con más claridad, esta imagen empezó a cambiar. En las últimas siete encuestas, salvo en una, la oposición supera al Frente Amplio, por diferencias pequeñas. Esto significa que si las elecciones de octubre ocurren en un clima de opinión como el actual, hay segunda vuelta seguro y el resultado es difícil de anticipar.
No creo para nada que el Frente no pueda ganar en segunda vuelta. En este clima es poco probable que pueda ganar en primera vuelta, pero es el único que puede ganar en primera vuelta. Ahora apareció el Partido Nacional un competidor en serio.
Además digo (sonríe) que esos pronósticos a 10 o 15 años, no se deben hacer. Realmente pensaba que si el Frente jugaba bien, vista la magnitud del cambio del 2004, podía esperar un segundo período de gobierno. Ahora, honestamente, no sé quién gana.
- ¿Qué le pasó al Frente?
- No es sencillo. La gente no cree que el país está mal; cree que está un poco mejor que hace cuatro años. La gente cree que el gobierno ha hecho más o menos bien sus deberes. Hay áreas polémicas, como la seguridad pública. Pero la mayoría cree que todo está "más bien, bien" incluyendo porcentajes significativos de la oposición. Entonces ¿por qué si esto es cierto el Frente paró de crecer y ahora el Partido Nacional lo supera?
A mi juicio la explicación más general es en el cambio de 2004, dramático, la gente tenía algunos temores, pero muchas esperanzas. Esto se vio con claridad espectacular en el romance de la opinión pública con el presidente Vázquez. Los que habían ganado estaban felices y los que había perdido estaban felices porque constataban que no pasaba nada grave. Pasaron cuatro años y ¿en qué están aquellas expectativas? Para la mayoría, la situación está un poquito mejor. Pero el cambio es modesto e incremental. Es el mismo país de hace cuatro años o cinco años. Y uno de los mensajes cruciales del Frente ya no funciona: que los partidos tradicionales son el problema, que tienen la culpa de lo que ocurrió. Ese fue el mensaje consistente y constante desde 1985.
El presidente Vázquez, cuando estaba en campaña, muchas veces dijo que los problemas del país no se arreglan en meses o años, que se iba a hacer lo posible. Pero ese mensaje fue puntual; no podía en campaña decir todo el tiempo que no iba a poder hacer todo lo que quería y cambiar el discurso de 20 años contra los partidos tradicionales.
Ganó con mayorías legislativas, con una bonanza internacional de la que no tengo memoria y, sin embargo, estamos solo un poco mejor.
- O sea que falló la gestión del gobierno.
- La palabra "falló" no es apropiada porque la gente cree que las cosas están un poco mejor. Lo que se rompió es una esperanza, una expectativa enorme. Y se rompió la imagen de que había una diferencia cualitativa profunda entre lo que el Frente podía hacer y lo que habían estado haciendo los viejos partidos.
- ¿Cómo explica la gran diferencia que hay entre la aprobación a la gestión de Vázquez y su popularidad con los resultados del FA?
- Buena parte del mérito de que las cosas estén un poco mejor es del presidente. Pero sobre todo, el presidente no compite a nada. La gente no lo mira como un candidato sino como el presidente de todos los uruguayos que hizo las cosas relativamente bien. Y además respeta algunas de sus grande decisiones personales. Por ejemplo, la gente aprecia que un presidente se juegue por lo que piensa, incluso los que están en desacuerdo con el veto al aborto valoran que se jugó por sus ideas. Hasta los fumadores están de acuerdo con sus políticas antitabaco y con otras políticas de salud que son muy bien vistas por la población. Y en un ámbito más restringido, de las familias con niños, el plan Ceibal es una pequeña revolución.
Y todo esto puede funcionar porque el presidente está allá arriba, en el Olimpo, sentado en su nube, mira para abajo y no es un competidor.
- ¿Cómo afecta al FA la demora de la fórmula?
- Le hace daño. Lo importante no es solo quienes están en la fórmula sino como se construye. Cuando algunos críticos dicen que lo del Partido Nacional estuvo orquestado o que fue una puesta publicitaria, se equivocan de medio a medio; no entienden como funcionan las personas. Para el Partido Nacional no solo era importante la fórmula sino la forma, que la vio todo el mundo en televisión. No es posible fabricar la reacción de la dirigencia del Partido Nacional que está allí reunida en el momento en que Larrañaga anuncia que acepta. Vimos la política en tiempo real. Hubo una manera de comunicar a la población un mensaje muy fuerte. Y hay una frase crucial de Larrañaga: "acepto a lo blanco, sin condiciones". Y la importancia de esta frase es el contraste con lo que hacen los adversarios.
- Esta compleja construcción de la fórmula del FA, que aún no terminó, ¿permite que emerja una fórmula creíble?
- Hasta el 28 la mejor fórmula era Astori-Mujica en cualquier orden. Si ahora se conforma la fórmula Mujica-Astori es la mejor fórmula posible. Pero empieza cediendo algunos puntos porque la cristalización con la fórmula, en comparación con los blancos, es de algo áspero, complicado. Se dijeron cosas cruzadas, mucha gente hablando sobre el asunto. No es sano. Esta negociación es más peligrosa que las críticas mutuas de campaña. Ahora se terminó la campaña y todo lo que dilata empieza a generar sombras sobre la capacidad de gobernar.
- Usted dijo que Mujica es vulnerable ¿en qué lo es?
- Más vulnerable que Astori. Los uruguayos somos conservadores, le atribuimos importancia a ciertas cosas que tienen que ver con dos grandes temas: la capacidad de timonear. El "como te digo una cosa, te digo la otra" es una virtud de alguien que está sopesando los pros y contras de las políticas, pero no es una virtud presidencial. El presidente es el tipo que tiene que decidir; la roca. Si el presidente no es así nada puede ser firme. La estabilidad depende de un presidente con capacidad de liderazgo. Mujica ha acumulado capital político en un rol de francotirador filosófico. El problema es ahora transformar esto en una imagen de liderazgo. La otra razón de su vulnerabilidad tiene que ver con algo aparentemente menor, pero que es importante para los uruguayos. Un presidente representa al país. Somos un país pequeño y poco poblado. No tenemos un complejo de inferioridad pero sí nos importa mucho el papel que hacemos hacia fuera. Los presidentes tienen que vestirse decorosamente, tienen que usar corbata, tienen que interactuar correcta y prolijamente, no desentonar, ni siquiera en el aspecto con líderes extranjeros. Mujica ahí ofrece un flanco; se puede trabajar, y parece que empezó cierta transición, pero necesita tiempo.
- ¿No lo ve vulnerable por su pasado guerrillero, por sus ideas económicas más voluntaristas?
- Me inclino a pensar por lo que he visto en los últimos seis meses que esto va a ser mucho menos importante. Si alguien lo quisiera usar puede ser un boomerang. La gente no ve a Mujica como un incendiario, como un guerrillero cruento. Lo ve como un veterano que tuvo una juventud tormentosa, pero pasaron 40 años y el hombre está en otra cosa.
- La "guerra sucia" entre los candidatos ya empezó.
- (Medita) Ojalá no me equivoque, pero pienso que el pasado va a tener una presencia relativamente limitada. Creo que ninguno de los dos candidatos centrales van a usarlo de manera explícita y sistemática. Creo que sospechan o saben que al público eso puede llegar a molestarlo.
El que trate de darle manija a "las barras" las dejará contentas pero espantará al 40% de votos que necesita. Esto no va a llegar al extremo de "los chorros contra los tirabombas". Espero no equivocarme.
- ¿Qué le pasó a Larrañaga? Renovó el partido, arrancó arriba y fue cayendo… ¿Cuál fue la falla?
- Hay quienes han dicho que es posible que Larrañaga en las etapas iniciales de la campaña estaba muy convencido de su triunfo y pensaba y operaba no hacia junio sino hacia octubre. Algo de eso puede haber. También pienso que en la campaña de Larrañaga hubo mucho de autorreferencial: "soy el centro, me tienen que votar a mí, soy el tipo que le puede ganar a Mujica". Quizá no fuera el énfasis apropiado.
- ¿Cómo jugó su carisma, su personalidad?
- Es un hombre de personalidad fuerte, un hacedor. Es importante pero no suficiente por sí solo. La manera de dar confianza en la capacidad de hacer después es un punto en el que me parece que la campaña de Lacalle fue más atractiva.
- ¿Cómo explica el fenómeno Lacalle?
- No tengo una explicación satisfactoria completa: pienso en Jorge Batlle hace diez años. Hace tres o cuatro años la popularidad de Lacalle andaba por el piso. Sin embargo ya en 2008 se empezó a ver que algo se movía, que Lacalle venía lentamente en ascenso.
Lacalle, obligado por las circunstancias, hizo dos cosas muy importantes que dan cuenta de la medida del personaje: sabía que su candidatura no era muy popular entre su propia gente y dio un paso atrás e invitó a su gente a resolver el tema y, en la letra chica, dijo que se reservaba el derecho de volver. Tomó un riesgo enorme, es la apuesta de un político de estatura que está en una situación muy comprometida y que sabe que para salir de eso tiene que arriesgar fuerte. Y arriesgó fuerte. Por lo que fuere, los herreristas no se pusieron de acuerdo y eso le abrió el espacio para agarrar nuevamente la posta. Y la segunda gran decisión fue la construcción de Unidad Nacional. La forma como se hicieron esas cosas fortaleció la imagen de un Lacalle "más sabio y más humilde" como él mismo dijo.
- Y la gente lo vio como quien le podía ganar a Mujica.
- La virtud de Lacalle eran la experiencia y la capacidad de mando. Todo el mundo sabe que Lacalle es un líder enérgico y que no le tiembla el pulso. ¿Qué le faltaba? Un poco más de sazón, de sabiduría, de humildad. Partiendo del capital que ya tenía, lo que hizo fue fortalecer esos aspectos. Lo fue logrando de a poco y obtuvo una figura mucho más redonda. Mientras, en contraste, Larrañaga se dedicó a enfatizar algunas cosas de las que su propia militancia estaba convencida, que eran ciertas, pero no era lo que completaba su figura.
- Usted dijo que en Uruguay el 30% es de izquierda y el otro 20% es prestado. Para renovar este crédito ¿Mujica tiene que correrse mucho al centro?
- A Mujica no le va mal en eso. Para ganar el Frente, en relación a los votos de izquierda, necesita un 40% más de gente que es de centro, de derecha o no cree en la utilidad de esos conceptos. Lo mismo pasa para el otro lado. Mucho tiempo se discutió que Astori estaba más calificado para llegar a estos electores. Creo que no es así. Mujica es tan eficaz o más que Astori para llegar a estos sectores y para trabajar mejor en el medio rural. Lo dijo Mujica: "Hay lugares en este país que solamente Lacalle o yo podemos llegar". Creo que tiene razón.
| « volver |
![]() |
En Montevideo hay feudos que parecen sagrados: la izquierda triplicó al Partido Nacional en el Oeste y los blancos le ganaron al ...
"Quiero una campaña con decencia y no de porquería", pidió en abril el senador José Mujica. Menos de una semana después de la ...
Ayer falleció una persona que el MSP calificó como caso "sospechoso" de gripe A pues no se llegó a tiempo a tomar las muestras ...
MALDONADO | MARCELO GALLARDO Un ex soldado y un agente de primera de la Policía se encuentran detenidos en Maldonado, ...
La campaña de expectativa sobre la aparición del nuevo disco de Shakira comenzó hace un par de semanas. La discográfica Sony ...