Montevideo: tormentas  l  Temp:15ºC  l  Ampliar pronóstico
Inicio   l    Último Momento   l   Edición Impresa   l   Ediciones anteriores   l   Mi registro   l   Contacto
Poner EL PAIS como página de inicioPoner EL PAIS como favorito
Domingo 05.07.2009, 11:57 hs l Montevideo, Uruguay
Vota por esta noticia:
Desinteresa/No aporta Común/Importa poco  Interesante  Muy Interesante  Excelente/Gran aporte
  Total de votos:
Desinteresa/NoComún/ImportaInteresanteMuyExcelente/Gran 1 votos
Comentarios: 0  | escuchar nota |  | achicar texto |  | agrandar texto |  | enviar nota |  | imprimir nota |
 

Espectáculos

Una encrucijada para inmigrantes

Drama. Se estrena en cines "El silencio de Lorna" de los hermanos Dardenne

MATÍAS CASTRO

El nuevo film de los belgas Luc y Jean Pierre Dardenne, autores de la premiada "El hijo" trae una historia que enreda a una joven albanesa de buenas intenciones con un delincuente belga y un mafioso ruso. "El silencio de Lorna" llegará el viernes.

Si detrás de este film está la larga y reconocida trayectoria de los Dardenne, por delante hubo algo que resultó una revelación: la actuación de Arta Dobroshi, una actriz de Kosovo de 20 años que encarna a la protagonista. Y el papel que hace, sumergido entre presiones e ilusiones a la vez, no es nada sencillo. Los Dardenne se llevaron el premio a Mejor Guión por su trabajo en este film en el festival de Cannes del año pasado. Antes, en otras dos ediciones, habían ganado la Palma de Oro por sus films El hijo y Rosetta, dos de los cinco largos de ficción que han filmado en treinta años.

La historia -también escrita y producida por ellos-, trata sobre una joven albanesa que vive en Bélgica con el sueño de comprar un bar con su novio. Un mafioso le arregla un matrimonio por conveniencia que le permitirá conseguir la nacionalidad y así iniciar su negocio. La condición que pone es que ella se comprometa a un segundo matrimonio con un delincuente ruso que pretende instalarse en el país. El gran problema detrás de esto es que el plan del mafioso es asesinar al primer esposo belga y así permitirle a Lorna casarse con el ruso.

"Tiene todas las razones para estar desesperada", ha dicho Luc Dardenne, "y a pesar de todo continúa creyendo que todo es posible. Ella sería una creyente religiosa aunque Dios esté muerto. ¿Cómo puede una mujer que no cree en Dios, creer que todo es posible? ¿De dónde sale esta rara esperanza? Ella es fuera de lo común, un personaje ficticio que nada contra la corriente". En otro momento intentó explicar estas preguntas, afirmando que por su situación económica y social Lorna está dispuesta a hacer cosas que otros no harían. "Esta clase de situaciones, tal vez, le suceden a gente como ella con más frecuencia que a aquellos que viven en la comodidad material. Esto la lleva a aceptar o rechazar las muertes de algunos. Nada puede autorizarla a hacerlo e incluso el espectador puede pensar que, debido a su situación hay cosas entendibles".

Cuando ganaron su premio en Cannes por este film, los Dardenne contaron en conferencia de prensa la manera en que la prepararon. Fue un proceso que en total tomó dos años y medio, desde el inicio hasta el estreno en cines. El guión, como han hecho a lo largo de toda su carrera, fue escrito por ellos, con el mayor detalle posible sobre escenas, ángulos y movimientos de cámaras e inclusive ritmos. "Cuando comenzamos a ensayar, el guión cobra vida", contó Jean-Luc. Su referencia a los ensayos tenía que ver con el reconocimiento que hicieron hacia sus actores, Arta Dobroshi, Jérémie Renier y Fabrizio Rongione, y en particular a la protagonista.

En boca de algún otro cineasta su reconocimiento al equipo de trabajo, incluso a los técnicos, podría resultar rutinario, pero en caso de los Dardenne tiene un sentido especial. Intentando mantener una coherencia en sus películas, los hermanos han mantenido un equipo regular de colaboradores, entre los que están, por ejemplo, el fotógrafo Alain Marcoen y el editor Marie Helene Dozo. Estos dos rubros, justamente, son fundamentales a la hora de construir una película y el universo ficticio que representa. Y también han recurrido repetidas veces a algunos actores, como en este caso hicieron con Fabrizio Rongione, que también había trabajado en El hijo.

Pero no todo termina siendo tan rígido. "Cuando filmamos no nos sentimos obligados a hacer exactamente lo mismo que hicimos en los ensayos, sino que hacemos de cuenta que empezamos de cero, para poder redescubrir lo que hicimos antes", explicaba Jean Luc sobre su método de trabajo. Sin cámara ni técnicos preparan cada escena con los actores, sin indicarles tampoco qué tono deben darle a sus líneas de diálogo. Luego de eso instalan los equipos y definen en el lugar los movimientos y el ritmo de la cámara. "Hacerlo de esta manera", decía el director, "nos permite modificar los movimientos de los actores y cualquier detalle menor". Usando esta metodología los hermanos Dardenne han creado una filmografía caracterizada por un enfoque naturalista de personajes de clases bajas en Bélgica, especialmente de los jóvenes.

Historias reales en el frente

La historia que los Dardenne cuentan en El silencio de Lorna se basa en un testimonio que escucharon años atrás, aún antes del estreno de su anterior film, El hijo. Una prostituta albanesa les contó cómo a su hermano le habían ofrecido un matrimonio por conveniencia en Bélgica para adquirir la nacionalidad y luego casarse con otras inmigrantes que la necesitaban. Le habían ofrecido fuertes sumas de dinero por esto, pero finalmente el muchacho no aceptó, por consejo de su hermana, que le dijo razonablemente que se estaba involucrando con una organización bastante pesada. "La prostituta albanesa se convirtió en Lorna", contaba Jean Luc en una entrevista con Clarín, "y el hermano de la chica que nos contó la historia pasó a ser Claudy (el belga con el que Lorna debe casarse primero para adquirir la nacionalidad). Sólo que la historia real fue distinta ya que él nunca aceptó el arreglo".

Los Dardenne siempre han mostrado un interés y gran sensibilidad por el contexto social para sus historias. Por eso muchos críticos han trazado una línea entre este y su anterior film La promesa, de 1996, que trataba sobre belgas que alquilan apartamentos a inmigrantes ilegales. "Lo que nos puso en marcha para hacer estas películas", decía Jean Luc, "es como un eco profundo de lo que pasa hoy en los países europeos. El tema es cómo personas que quedan en situaciones ilegales no elegidas pueden, en un momento dado, pese a la situación difícil en la que se encuentran, empezar a pensar también en los otros y no sólo en sí mismos".

El País Digital

 ¿Encontraste algún error? Comentar esta noticia« volver  
Vota por esta noticia:
Desinteresa/No aporta Común/Importa poco  Interesante  Muy Interesante  Excelente/Gran aporte
  Total de votos:
Desinteresa/NoComún/ImportaInteresanteMuyExcelente/Gran 1 votos
Comentarios: 0  | escuchar nota |  | achicar texto |  | agrandar texto |  | enviar nota |  | imprimir nota |
Compartir:

No salgas a la calle
sin saber de qué se habla...

ASISTENCIA AL USUARIO 903 1986
CLASIFICADOS 400 2141 - 131 | SHOPPING EL PAIS 903 1986
REDACCION IMPRESA 902 0115 | REDACCION DIGITAL 902 0115 int 440 | PUBLICIDAD IMPRESA 902 3061 | PUBLICIDAD DIGITAL 9020115 int. 184/186
Zelmar Michelini 1287, piso 5, CP.11100, Montevideo, Uruguay | Copyright © EL PAIS S.A. 1918-2012