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Aldo Lema
Entrevistado por El País, el economista Aldo Lema, sostuvo que Uruguay enfrenta una segunda oportunidad para elevar su crecimiento y que en ese contexto la actual campaña política debería discutir cómo promover un crecimiento de largo plazo. Asimismo dijo que se requieren definiciones de los futuros candidatos sobre la implementación de reglas fiscales que consoliden la economía. Sostiene que la recuperación de la economía uruguaya llegará con cierto rezago a mediados de 2010 y que será bueno aprovechar el viento a favor que llegará desde Brasil. Además estima que los precios commodities seguirán al alza tanto como la tierra.
Lucía Baldomir
-¿Cómo ve a la región enfrentando a la crisis y el impacto que pueden tener los países vecinos en Uruguay?
-En general después del pánico y de lo que parecía una gran debacle se han diseñado políticas macroeconómicas en los países desarrollados que probablemente prolonguen las grandes tendencias que teníamos hasta 2007, por lo tanto no necesariamente los países emergentes como Brasil, Argentina y Uruguay salen tan mal parados. Probablemente vamos a seguir en un mundo con exceso de ahorro que combinado con un déficit de activos nos prolonga tasas de interés bajas, presiones desinflacionarias y una tendencia a un debilitamiento global del dólar que va acompañado de precios de materias primas consecuentes desde los niveles actuales. Argentina no sale de su círculo vicioso donde los riesgos de insolvencia fiscal y de crecimiento de largo plazo siguen latentes. Brasil, por el contrario, está en una etapa de círculo virtuoso y si esta brisa a favor se consolida, va a tener una segunda etapa en que va a seguir aprovechando ese escenario externo. Las tendencias con las que emergemos permitirían retomar el crecimiento relativamente rápido sobre todo en Brasil; probablemente en Uruguay.
-¿Qué impediría a Uruguay hacerlo?
-Hay algunos temas fiscales o de ajustes pendientes que se van a materializar después del proceso electoral en el próximo año que, en algún caso, puede significar una salida un poquitito más lenta. Se debería ser más agresivo y consolidar como ha hecho Brasil que está cumpliendo diez años de superávit primario sobre el 3%.
-¿Cuándo llegaría la recuperación?
-Si bien Uruguay enfrenta con cierto rezago la desaceleración que tuvo el mundo en el segundo semestre del año pasado y primero de éste, debería también con algún rezago enfrentar la recuperación sobre mediados del próximo año y no antes. Desde el punto de vista del endeudamiento parece razonable esperar y aprovechar condiciones financieras que están volviendo a niveles relativamente parecidos a los que hubo hacia 2006 o 2005 que fue una etapa favorable desde el punto de vista del endeudamiento con tasas más bajas. El gran desafío es saber si los costos con los que nos hemos quedado hoy en materia productiva permiten impulsar un crecimiento de los sectores transables, exportadores. Yo creo que hay un desafío de competitividad de Uruguay que no sólo pasa por el tipo de cambio real que es la discusión más o menos cotidiana, sino por otros puntos. Seguramente lo que se vio en los últimos años es un aprovechamiento de las holguras que se generaron tras la crisis de 2002. El futuro va a estar determinado por la capacidad de elevar el crecimiento potencial.
-¿Cuál es la clave?
-En los últimos años se hicieron algunas reformas, pero cómo promover un crecimiento de largo plazo debería ser la gran discusión en materia programática en este proceso electoral. La discusión en Uruguay sigue muy centrada en aspectos distributivos y poco centrada en cómo elevar el crecimiento y a partir de eso mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos. Hay que discutir cómo mejorar la educación, cómo generar un flujo de inversión permanente y cómo mejorar la inserción internacional de una vez por todas. Ahí todavía hay cierta nostalgia de centrarse en la región y, mientras eso no cambie, probablemente nos va a mantener con una tasa de crecimiento más cercana a la que tienen los países en la región. También hay que buscar la forma de retener capital humano.
Hay una gran ventaja hoy, una gran segunda chance que está abriendo el mundo para crecer que es más breve que la que tuvimos en 2003 y que hay que aprovecharla rápidamente. Hay dos alternativas: aprovechar el viento a favor y jugar a pleno con políticas expansivas de demanda que de alguna manera son pan para hoy y hambre para mañana, o la otra que es ser cautelosos, ahorrar parte de esa eventual bonanza y asegurar la solvencia en materia fiscal y promover reformas microeconómicas tal como hizo Brasil.
-Pero el contexto es de campaña electoral y el concepto de ahorro no es visto como popular.
-Con el tiempo es algo muy premiado por la población. Chile y Brasil son ejemplos. Más que de izquierda o derecha es de sabios el saber distinguir entre shocks transitorios y permanentes y de alguna manera una parte de la transitoria ahorrarla y estar precavidos para el futuro. Creo que desde la coalición de gobierno y de la oposición urge una definición en materia de estabilidad fiscal. O sea, apuntar a una regla como tiene Chile de definir un balance estructural que permita ahorrar más en los tiempos de bonanza y gastar más en los adversos creo que podría ser parte de la agenda.
-¿Uruguay debería apegarse más a Brasil entonces para acelerar su crecimiento?
-Que Brasil consolide su círculo virtuoso es favorable para Uruguay y para el precio de los activos aquí en general, aunque esto está condicionado a las opciones de política económica que se opten después del proceso electoral.
La primer lección económica que aprendió en su vida fue que "el ahorro es la base de la fortuna". Pero lo que le dejaría a sus dos hijos es que "crecer requiere inspiración y transpiración tanto para una persona como para un país". Antes de ser economista y vivir en Chile por 16 años, Aldo Lema, pasó por el periodismo y el cine. En San José, su pueblo natal, proyectaba películas en el Biógrafo.
El economista Aldo Lema sostuvo que "todavía hay un período en el que el dólar puede seguir debilitándose" mientras exista "mayor apetito por riesgo, una política monetaria más expansiva en Estados Unidos", pero aclaró que "no va a haber un colapso en el dólar". En ese sentido recomendó "tener un portfolio más balanceado con menos dólares como suele ser la referencia en Uruguay: 50% en dólares y 50% en otras monedas como instrumentos tales como la Unidad Indexada".
Por otra parte señaló que ese debilitamiento del dólar a nivel mundial viene acompañado de mejores precios en los commodities para Uruguay y como consecuencia "el peso puede quedarse estable o tender a apreciarse" dependiendo de la conducción macroeconómica.
También dijo que la inflación en dólares y el crecimiento de las materias primas "ponen un piso al potencial ajuste que podría tener la tierra".
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