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Reacción. El nuevo gobierno se niega a restituir al derrocado presidente
TEGUCIGALPA | AGENCIAS Y SERVICIOS
Honduras se debate entre el aislamiento de la comunidad internacional y el regreso del depuesto presidente Manuel Zelaya, que tiene en contra a las instituciones y a buena parte de la población de su país.
La Organización de Estados Americanos (OEA) dio en la madrugada de ayer un plazo de 72 horas a las nuevas autoridades para restablecer a Zelaya en la Presidencia y restaurar el Estado de derecho, al tiempo que indicó que no reconoce a las autoridades surgidas de la "ruptura democrática". Pero el nuevo gobierno, encabezado por Roberto Micheletti, desafió el ultimátum mientras los hondureños volvieron a manifestarse en las calles tanto para apoyar a las nuevas autoridades como para exigir el retorno del destituido mandatario.
Unas horas después de conocerse la resolución de OEA, el gobierno de Micheletti advirtió que no admite intervenciones externas, al tiempo que iniciaba esfuerzos para acercarse a la comunidad internacional y convencerla de que no se han violentado las leyes. "No estamos dispuestos a restituirlo, porque él ha cometido delitos", declaró a la radio colombiana La FM. "Esperamos la comprensión y la rectificación de estos países que realmente sólo han escuchado una parte del problema", señaló.
Un regreso de Zelaya supone un "riesgo para el país y las divisiones, que ya son muy grandes, no se van a restañar, sino que se van a agrandar", advirtió un diplomático que pidió el anonimato. La comunidad internacional "no ha tenido en cuenta su comportamiento, abuso y corrupción", afirmó el diplomático, que agregó que "al malo se le ha hecho bueno y al bueno, malo".
"¿Por qué la OEA y los demás organismos internacionales no se dieron cuenta de lo que estaba pasando en Honduras?", se preguntó Micheletti, elegido por el Congreso Nacional para suceder a Zelaya, quien "garantizó" que las elecciones generales serán el 29 de noviembre, como estaba previsto.
El gobierno norteamericano está, por el momento, canalizando su acción pública a través de la OEA, por lo que no recortará las ayudas internacionales ni retirará a su embajador mientras el organismo esté negociando. Pero a EE.UU. se le hace urgente encontrar una salida en el plazo marcado por esa organización para evitar que el presidente venezolano, Hugo Chávez, llene el vacío que pueda quedar después. Si la OEA, con el apoyo norteamericano, no consigue reponer a Zelaya, el camino quedará expedito para la solución insurgente que sugiere Chávez.
La Unión Europea, en tanto, acordó suspender las negociaciones del acuerdo de asociación con Centroamérica, cuya próxima ronda debía celebrarse en Bruselas del 6 al 10 de julio, mientras que España, Francia e Italia resolvieron retirar a sus embajadores de Honduras.
Ayer resurgieron en Tegucigalpa las manifestaciones a favor de uno y otro gobierno, al tiempo que el fiscal general adjunto, Roy Urtecho, anunció que la policía emitió una "alerta migratoria" con la que esperan que Zelaya sea "capturado en cualquier país donde se encuentre y traído a Honduras para ser juzgado". El presidente depuesto es acusado por la justicia hondureña de 18 delitos, entre ellos, traición a la patria, abuso de poder y corrupción.
La salida de Zelaya de la Presidencia y del país ha sido recibida con alivio por casi toda la clase política, empresarios, medios de comunicación y la mayoría de la población. Ayer millares de personas se manifestaron a lo largo del país en favor del nuevo gobierno, mientras que en Tegucigalpa unos 700 simpatizantes de Zelaya se congregaron en las inmediaciones del palacio presidencial, muchos con los rostros cubiertos y armados con ramas y botellas de vidrio llenas con gasolina.
Zelaya, que tras ser electo por el partido Liberal dio un vuelco a la izquierda aliándose al ALBA, fue depuesto el pasado domingo tras su insistencia en llevar a cabo una consulta popular, cuyo fin último era una reforma de la Constitución que habilitara la reelección presidencial, y que había sido declarada ilegal por la justicia y otros poderes del Estado. Los militares ingresaron en su vivienda en la noche y tras detenerlo lo trasladaron a Costa Rica, afirmando que cumplían una orden judicial y no suplantaban los poderes del Estado.
Zelaya había anunciado ayer que hoy iba a regresar a Honduras, acompañado por el secretario de la OEA Miguel Insulza y los presidentes Rafael Correa y Cristina Fernández, pero pospuso el viaje hasta que la organización culmine sus intentos de negociación con Micheletti.
Panamá | La polémica desatada por la crisis política en Honduras y la visita del depuesto presidente, Manuel Zelaya, que dejó entrever la posibilidad de quedarse en Panamá hasta emprender el retorno a su país el fin de semana, opacaron ayer la ceremonia en la que asumió la presidencia panameña el empresario derechista Ricardo Martinelli.
"A partir de hoy (miércoles) la OEA unánimemente ha pedido que se le dé 72 horas que ha empezado su cuenta regresiva (al gobierno de Roberto Micheletti) con el fin de iniciar un proceso para mi retorno a Honduras", expresó Zelaya.
El gobierno uruguayo expresó ayer su apoyo a las gestiones de la OEA en Honduras, en tanto el Senado uruguayo emitió una declaración unánime donde expresa su "profunda preocupación" por el golpe de Estado contra el mandatario de ese país.
El depuesto mandatario se reunió con varios presidentes de la región, tras arribar a Panamá a última hora. Zelaya dio gracias al gobierno panameño de Martín Torrijos, que concluyó ayer, por su respaldo, y también al nuevo presidente Martinelli. Sin embargo, éste dijo públicamente que la situación de Zelaya "se trata de un problema interno de Honduras".
El derrocado presidente hondureño anunció sendas reuniones con los presidentes de Costa Rica, Óscar Arias, y República Dominicana, Leonel Fernández, mientras caminaba por el centro de Convenciones donde asumió Martinelli.
"Es vergonzosa la situación en Honduras", indicó Zelaya, quien prometió luchar con su vida por la recuperación del poder y afirmó que el ejército de su país "ha perdido la capacidad de llegar a una solución".
El canciller venezolano Nicolás Maduro -que viaja junto a Zelaya- afirmó que "la comunidad internacional ha dicho al pueblo de Honduras que estamos con ellos. Más temprano que tarde va a haber una solución correcta, positiva con el apoyo de la comunidad internacional y va a ser una gran victoria de la democracia en América Latina". Agencias
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