Montevideo: despejado  l  Temp:9ºC  l  Ampliar pronóstico
Inicio   l    Último Momento   l   Edición Impresa   l   Ediciones anteriores   l   Mi registro   l   Contacto
Poner EL PAIS como página de inicioPoner EL PAIS como favorito
Miércoles 01.07.2009, 00:29 hs l Montevideo, Uruguay
Vota por esta noticia:
Desinteresa/No aporta Común/Importa poco  Interesante  Muy Interesante  Excelente/Gran aporte
  Total de votos:
Desinteresa/NoComún/ImportaInteresanteMuyExcelente/Gran 2 votos
Comentarios: 0  | escuchar nota |  | achicar texto |  | agrandar texto |  | enviar nota |  | imprimir nota |
 

Internacional

Rápida condena a un golpe orquestado

Honduras. Cambio de EE.UU., populismo chavista y un peligroso retorno de Zelaya

DANIEL HERRERA LUSSICH

En WASHINGTON

CORRESPONSAL PERMANENTE

Expertos y gente de edad, en forma unánime, ponen el énfasis en que nunca habían observado una condena tan rápida y masiva en Latinoamérica, como la que despertó el golpe de estado que derrocó al presidente de Honduras, Manuel Zelaya.

Todas las voces se levantaron contra los militares, Congreso, Corte de Justicia, empresarios y tribunal electoral, que luego de un largo "tira y afloje" sobre una consulta popular que abriera las puertas a la reelección presidencial, esgrimiendo una inconsistente bandera de ilegalidad, derrocaron a Zelaya y lo trasladaron en un vuelo secreto a Costa Rica.

Todo estaba "orquestado", como se comenta en Washington. Se sabía cual sería el nuevo mandatario (el presidente del Parlamento, Roberto Micheletti, correligionario y amigo hasta entonces, de Zelaya), había retornado el destituido jefe de las Fuerzas Armadas, Romeo Vázquez, hubo rápido "sí", sin grandes comentarios de los altos cargos judiciales y del Congreso, donde se leyó una carta, con membrete y supuesta firma de Zelaya, preparada por calígrafos, que se rumorea no eran muy expertos.

Un burdo cuartelazo después de dos décadas de gobiernos democráticos. Manuel Zelaya, fuerte ganadero -siempre vestido de botas y sombrero de ala ancha-, había sido electo por partidos de centro derecha, con un discurso contra la pobreza, como bandera principal. Poco después inició el camino del populismo junto a los líderes de Venezuela, Nicaragua, Bolivia y Ecuador.

Las tensiones eran de esperar. Pero las elecciones generales estaban fijadas para noviembre. Y nace entonces la idea de Zelaya de un referéndum, convocado para el domingo pasado, para permitir la reelección presidencial, resistido por militares, antiguos compañeros de partido político, la Corte Suprema y el Tribunal Electoral. Había amenazas de uno y otro lado ("lo llevaré adelante aunque suenen las balas", había anunciado Zelaya), hasta que ocurrió el "cuartelazo" de la madrugada del domingo.

Nadie de la oposición golpista pensó intentar un juicio político. Con prepotencia sacaron a Zelaya de la cama y esgrimieron como causa, con pobres argumentos, que impulsaba "un acto inconstitucional".

La OEA abrió el fuego en la condena. Las miradas se dirigieron hacia Estados Unidos, desde hace varias décadas aferrado a una política ajena a la de los organismos multilaterales y de apoyo descubierto u oculto a los "golpes de Estado" en la región. Esta vez el cambio fue evidente. Barack Obama, desde la Casa Blanca, exhibió "su preocupación" y destacó que "la destitución del presidente Zelaya no era legal, sigue siendo el presidente de Honduras y si se acepta la situación quedará sentado un terrible precedente".

Pero "a río revuelto ganancia de pescadores", dice el dicho. El presidente Hugo Chávez vio la oportunidad de levantar su alicaído protagonismo personal. Y comienza a liderar reuniones de los países populistas -Ecuador, Bolivia y Nicaragua- como abanderado de la legalidad y amenaza con "movilizar el ejército y derrocar a los usurpadores".

Obama y Uribe el lunes en Washington alertaron sobre el "principio de no intervención", recordando que la Carta Democrática de la OEA obliga a "resolver cualquier disputa o tensión pacíficamente, por medio de un diálogo libre y sin interferencia extranjera".

Mañana jueves anunció Manuel Zelaya que retornará a Honduras ( "pase lo que pase"), acompañado por el secretario de la OEA, José Miguel Insulza, y los presidentes que lo quieran acompañar (se han ofrecido Hugo Chávez , Cristina Fernández de Kirchner y Rafael Correa), mientras en Honduras, sus autodesignadas autoridades alertan que llevarán al mandatario tras las rejas.

Un panorama por cierto preocupante. El golpismo que surge otra vez en Latinoamérica, los populismos que intentan manejar sin rumbo a la región, y el peso de Estados Unidos, con una nueva política de diálogo, alejada del duro antecedente de George W. Bush.

El País Digital

 ¿Encontraste algún error? Comentar esta noticia« volver  
Vota por esta noticia:
Desinteresa/No aporta Común/Importa poco  Interesante  Muy Interesante  Excelente/Gran aporte
  Total de votos:
Desinteresa/NoComún/ImportaInteresanteMuyExcelente/Gran 2 votos
Comentarios: 0  | escuchar nota |  | achicar texto |  | agrandar texto |  | enviar nota |  | imprimir nota |
Compartir:

No salgas a la calle
sin saber de qué se habla...

ASISTENCIA AL USUARIO 903 1986
CLASIFICADOS 400 2141 - 131 | SHOPPING EL PAIS 903 1986
REDACCION IMPRESA 902 0115 | REDACCION DIGITAL 902 0115 int 440 | PUBLICIDAD IMPRESA 902 3061 | PUBLICIDAD DIGITAL 9020115 int. 184/186
Zelmar Michelini 1287, piso 5, CP.11100, Montevideo, Uruguay | Copyright © EL PAIS S.A. 1918-2012