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HUGO GARCÍA ROBLES
Cuando se historia la trascendencia de los cafés rioplatenses, las referencias suelen centrarse en su evidente relación con la vida literaria. La escritura en todas sus variantes, desde la poesía a la narrativa, sin olvidar el teatro, ha tenido como soporte, muchas veces, las mesas de un café. Benedetti escribió La tregua en el desaparecido Sorocabana de la calle 25 de Mayo casi Treinta y Tres. Todos sabemos que la bohemia de Florencio Sánchez cultivó también el ámbito de los cafés y que podría trazarse un mapa biográfico de la literatura rioplatense calcado sobre esos sitios que todavía, felizmente, perduran.
Menos frecuentemente se explicita el peso de la música, que bajo diversas fórmulas tuvo en los cafés también su sitio. En el palco del Tupí Nambá, (el de 18 de Julio y Herrera y Obes, donde hoy está la Galería Central) actuó en 1937 el sexteto de Elvino Vardaro. Eran seis músicos excepcionales, uno de ellos, nada menos que Aníbal Troilo. En ese mismo lugar quien escribe escuchó a Mercedes Simone y, también, la orquesta del músico uruguayo Roberto Lurati. En el desaparecido Ateneo de la Plaza Cagancha pasó Julio Sosa antes de su triunfal traslado a Buenos Aires.
Es posible agregar que en el citado Tupí, un ejecutante de viola de la Orquesta Sinfónica del Sodre, Benito Casal, dirigió una orquesta que interpretaba en las tardes valses vieneses, para redondear la apariencia de ámbito finisecular que el famoso café poseía.
Esta enumeración sirve para señalar que la música en los cafés ha renacido, ganando no solamente nuevos espacios, también diversidad de géneros. Miguel Ángel Maidana tiene su espacio, entre otros, en Alto Palermo (Gonzalo Ramírez y Barrios Amorim). Ahora se anuncia que los viernes de los meses de julio y agosto, a las 21 horas, El Brasilero, en Ituzaingó y 25 de Mayo, contará con la presencia de Fernando Torrado Parra. Fernando comenzó ya su actuación el pasado viernes, cultivando su especialidad que es la música popular brasileña y en especial la corriente "bossa nova".
El marco físico del café El Brasilero, colmado de tradición, es ideal para que la concurrencia cree un espacio espiritual muy íntimo, casi el espejo de la "bossa nova". A Fernando lo acompañan Ignacio Echeverría (bajo) y Santiago "Coby" Acosta (percusión).
El resultado es estimulante ya que no es conocida la musicalidad de Fernando Torrado y la ductilidad con la cual aborda el maravilloso repertorio que Vinicius de Moraes, Edu Lobo y Chico Buarque, entre muchos otros, han creado y difundido por el mundo. Fernando se acompaña con su guitarra y canta con el estilo adecuado temas que firman algunas de las glorias brasileñas citadas, pero también incluye composiciones creadas por él. Vale la pena acercarse y disfrutar un momento grato.
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