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Martes 30.06.2009, 05:38 hs l Montevideo, Uruguay
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Espectáculos


Juan Carlos Onetti

100 años del más grande

Único. El original lenguaje del escritor mantiene una vigencia que trasciende fronteras

ALEXANDER LALUZ

Juan Carlos Onetti, figura capital de la "Generación crítica" de nuestras letras, cumpliría mañana cien años. Su vida y original narrativa, son valoradas hoy como un legado para las letras en el que no gravitan la erosión del tiempo ni las fronteras.

Con motivo de este aniversario, tanto en nuestro país como en el exterior se han programado un sinnúmero de eventos en su homenaje. Seminarios, congresos, ciclos de cine, jornadas de lectura, ya conforman la nutrida agenda de actividades para el día de mañana. Asimismo, desde el año pasado varios destacados escritores, críticos e historiadores han publicado sendos trabajos analizando la vida y la obra del autor de El pozo (1939), La vida breve (1950), Juntacadáveres (1964), o el más reciente Cuando ya no importe (1993).

Onetti, que formó parte de una generación pionera de nuestras letras -la llamada "Generación del 45" o "Generación crítica"-, nació en Montevideo el primer día de julio de 1909. Como anota el escritor peruano Mario Vargas Llosa, en su reciente libro El viaje de la ficción. El mundo de Juan Carlos Onetti (Alfaguara, 2008), "Lo más llamativo de la infancia de Onetti fue su voraz afición por la lectura, que, en (su) atípica familia de modesta clase media uruguaya, alentaba el padre (Don Carlos)".

De esa afición, que mantuvo viva hasta los últimos años de su vida, surgió una de las narrativas más potentes y originales del continente. Como un artesano de la palabra, de la acción, a lo largo de toda la obra, Onetti fue entretejiendo historias, personajes, lugares, hasta dar forma a un lenguaje único, que posee la fuerza para conmover hasta en las más lentas descripciones o en los nudos dramáticos más complejos.

Su vida reconoció varios escenarios, y en ellos cuajaron influencias, encuentros amorosos, y fueron las cimientes para gestar hallazgos notables como la ciudad y territorio de Santa María: un mundo ficticio, similar a la Yoknapatawpha de Faulkner, Macondo de García Márquez, o El pueblo Comala de Rulfo, en el que sintetiza elementos de Buenos Aires -donde Onetti vivió mucho tiempo y donde descubrió la obra de Faulkner- y Montevideo, y que será, a partir de la novela La vida breve, el escenario para sus historias. El peso de esta creación es tal que, como señala el escritor mexicano Juan Villoro, en el prólogo al primer tomo de las obras completas de Onetti editadas por Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores (España, 2006), esta novela "crea una doble leyenda: la de la ciudad de Santa María (...) y la del escritor que es creado por su propia literatura".

Paralelamente al desarrollo de su narrativa, Onetti también ejerció el periodismo y la crítica. Desde el histórico Marcha, por ejemplo, dejó sus profundos análisis sobre la vida cultural uruguaya, y también descargó toda su artillería crítica sobre la literatura de cuño nativista, y sus ínfulas de literatura nacional. Y sin proponérselo como un proyecto estético, en su obra literaria se hacen carne muchas de aquellas reflexiones, al punto que sus textos se constituyeron en uno de los pilares de una nueva literatura uruguaya.

Onettianos. En diálogo con El País, dos escritores y profundos conocedores de la obra de Onetti, expusieron sus particulares visiones.

Para el mexicano Juan Villoro, autor de uno de los análisis más lúcidos y minuciosos de la literatura onettiana, "vivimos tiempos en que la literatura se adelgaza al máximo y la textura de la prosa -si acaso se le puede llamar así- se asemeja cada vez más a la de los guiones para televisión. Onetti es poco leído pero mantiene el prestigio que a veces se le concede a lo desconocido o lo intangible: un misterio que más vale la pena respetar. No debería ser así. Su literatura es apasionante, entre otras cosas por la suspensión del tiempo, o por la capacidad de narrar en muy distintas velocidades. Quizá su mayor impronta tiene que ver con investigar la historia que se está contando, con averiguar lo que se escribe tal y como lo hace el lector. Su territorio se opone a los costumbrismos pero crea un mundo alterno, ordenado hasta en los más mínimos detalles, una realidad paralela a la que vale la pena mudarse".

Hortensia Campanella, escritora y directora del Centro Cultural de España, coincide con Villoro, y destaca que ese particular tratamiento de lo temporal es uno de los rasgos más originales del lenguaje de Onetti.

Sobre sus singulares personajes, que se forjan en el mundo de Santa María, Villoro señala: "El misterio de esos personajes es que están más cerca de nosotros de lo que parecería a primera vista. Casi todos ellos son, en el fondo, seres comunes. Ningún personaje de Onetti se distingue por ser experto o especialista. Lo extraño es que sufren de manera honda y fracasan de muy variadas y dilatadas maneras. Onetti muestra las inmensas tragedias de las que son capaces los hombres comunes". Para Campanella, estos hombres y mujeres "tienen una misión muy clara, muy premeditada por parte del escritor, y en ese sentido actúan como seres reales".

Con esa intensidad, Onetti llegó a crear un mundo de ficción-realidad que es "aún más intensa que el mundo que nos rodea", dice Villoro, y "exige, desde luego, una atención acrecentada; si se la concedes, el embrujo es perfecto".

Tiempos de homenajes, análisis y reflexiones

En el marco del "Año Onetti", la Dirección Nacional de Cultura del Mec, realizará mañana un acto especial en el Paraninfo de la Universidad. Este acto, que comenzará a las 19 horas, tendrá como protagonistas a la música y a la reflexión crítica de especialistas en la obra de Onetti.

La parte musical estará a cargo del quinteto La Mufa, que presentará algunas piezas de su repertorio tanguero. En la apertura hablarán la ministra María Simón, Hugo Achugar, José Seoane, decano de la Facultad de Humanidades, y Wilfredo Penco, director de la Academia Nacional de Letras.

En la parte medular del acto, disertarán tres especialistas: la Dra. Josefina Ludmer (Argentina), el Dr. Hugo Verani (Uruguay) y el Dr. Daniel Balderston (Uruguay). Las tres exposiciones versarán sobre distintos aspectos de la vida del autor de La vida breve, y la construcción de su original estilo narrativo.

Paralelamente, el Ministerio de Educación y Cultura lanzó un concurso de historietas basadas en cuentos, novelas -tanto con fragmentos o textos completos- de Onetti. El plazo para presentar los trabajos va desde el 20 al 31 de agosto.

Con una variada propuesta, la Casa de los Escritores del Uruguay también realizará su homenaje a Onetti. Serán, a partir de mañana y hasta el viernes, tres días dedicados a la lecturas. Al comienzo de cada jornada se leerá un texto de Onetti especialmente escogido. Y Cinemateca Uruguaya también se sumó a estas conmemoraciones, con un ciclo que comenzó el pasado 23 de junio, y en el que se exhiben varias películas, documentales y entrevistas.

Una narrativa puesta bajo la lupa del análisis

Hacia fines del año pasado, el escritor peruano Mario Vargas Llosa publicó El viaje a la ficción. El mundo de Juan Carlos Onetti (Alfaguara). Se trata de un extenso y detallado acercamiento crítico a la obra y vida del autor de El astillero, en el que se reivindica el valor de la ficción como alternativa a el mundo circundante. En ese sentido, Onetti se erige como un creador pionero por que en su narrativa está "La respuesta a la derrota cotidiana", que es la imaginación. Esto es, "huir hacia un mundo de fantasía. Es decir, aquella operación de donde nació la literatura, por la que existe la literatura", escribió Vargas Llosa.

Esta discutible afirmación puede rebartirse, al menos provisionalmente, con los propios textos de Onetti. En ellos, lejos de "huir", casi en un gesto de alienación, pulsa una intención de construir una transformación de la realidad.

En lo que va de este "Año Onetti" en Uruguay, cuatro autores también han abordado su vida y su obra, pero desde perspectivas muy diferentes. El escritor argentino Carlos María Domínguez, radicado en nuestro país desde hace varios años, publicó una detallada biografía de Onetti bajo el título Construcción de la noche.

La escritora y periodista María Esther Gilio, editó un trabajo formidable en el que recopila las entrevistas que le realizara al escritor: Estás acá para creerme. Mis entrevistas con Onetti.

Y más recientemente, María Angélica Petit y Omar Prego Gadea presentaron un voluminoso libro titulado Onetti: la novela total, en el que analizan a este pilar de nuestras letras en su lenguaje, marco generacional y contexto histórico-cultural.

En la voz de otros escritores

Juan Villoro

Escritor mexicano

En el prólogo del primer tomo de las obras completas de Juan Carlos Onetti (Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores, España, 2006), el escritor mexicano Juan Villoro escribió: "En Santa María, una placa teñida de verdín describe el sencillo y poderoso legado de Barusen: `Fundador`. Pocos autores merecen la extraña palabra que designa lo que apenas comienza. Onetti fue el primero. El tamaño de su herencia todavía es futuro".

Hortensia Campanella

Escritora uruguaya.

En relación al entretejido de historias, personajes, flujos temporales, espacios, en la obra de Onetti, la escritora Hortensia Campanella indicó a El País "que allí radica una de las mayores originalidades de su obra. Onetti no sólo maneja el tiempo, lo entreteje en la construcción de un mundo más rico: allí se viven tiempos diferentes en forma simultánea, tiempos cruzados". Con este talento para la ficción, Onetti materializó una narrativa de valores únicos, originales.

Hitos de Una obra fundante

Onetti nació en Montevideo, el primero de julio de 1909. Sus padres, Carlos Onetti y Honoria Borges, tuvieron dos hijos más: Raúl, mayor que Juan Carlos, y Raquel, su hermana menor.

Su primer matrimonio fue con María Amalia Onetti, su prima. Con ella se casó en 1930, el mismo año en que se radicó en Buenos Aires. Tres años después se separa de María Amalia, y a su regreso a Montevideo se casa con la hermana de ella, María Julia.

En 1939 Onetti es nombrado secretario de redacción de Marcha, cargo que conservará hasta 1941 cuando comienza a trabajar para la agencia Reuters. Pocos años después, se casó con Elizabeth María Pekelharing. Y tras una nueva separación, se casa con quien será su última compañera: Dolly (Dorothea Muhr), y la que lo acompañará hasta sus últimos días en España. A ese país viajará después de haber salido de la cárcel, a donde fue confinado por la entonces dictadura militar que regía en nuestro país.

Entre las obras más importantes de Onetti se destacan: "El pozo" (1939), "La vida breve" (1950), "Juntacadáveres" (1964), entre otros.

Onetti fallece en Madrid, a los 84 años, el 30 de mayo de 1994.

El País Digital

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