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Lunes 29.06.2009, 15:57 hs l Montevideo, Uruguay
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Nacional

Baja votación: la sorpresa para las encuestadoras

MARÍA FERNANDA BOIDI - Doctora en Ciencias Políticas

Los resultados de las elecciones de ayer se dieron, en líneas generales, dentro de lo previsto por los sondeos de opinión pública difundidos los días previos. La sorpresa fue la baja participación. Los resultados de los sondeos a boca de urna y los adelantos de escrutinio que presentaron las distintas encuestadoras durante la noche del domingo indican que todas acertaron en sus predicciones tanto sobre los candidatos que saldrían victoriosos como respecto del orden del "podio" en cada partido.

Ahora bien, esta coincidencia en el orden no se dio de igual modo en la magnitud de las ventajas de los primeros sobre segundos y terceros, por lo que un análisis detallado de los resultados permitirá establecer quiénes fueron más precisos en su estimación. Sin embargo, tal análisis sólo puede hacerse una vez conocidos los resultados finales.

Baja participación. Los sondeos estimaban que participaría algo más de la mitad de los habilitados. Los resultados preliminares indican que concurrió a votar algo menos de la mitad; la sobreestimación estuvo en el entorno de los 10 puntos porcentuales.

¿Qué falló? En primer lugar, funcionó la "trampa" del sistema: las elecciones internas son las únicas de todo el ciclo electoral uruguayo en las que el voto no es obligatorio. Como, además, son relativamente recientes (las de ayer fueron las terceras que se vivieron bajo la nueva legislación electoral) hay muy poca experiencia como para anticipar con certeza lo que sucederá. En las instancias anteriores los sondeos tendieron a sobreestimar la participación. Para esta ocasión las encuestadoras tomaron sus recaudos a la hora de realizar las estimaciones, y sin embargo volvieron a cometer el mismo pecado. Esto sugiere que muchas de las personas que declararon que irían a votar no fueron. Es decir, hubo un cambio de parecer a último momento. Las razones de este cambio pueden ser de diverso tipo. Una explicación más bien simple es que ante la no obligatoriedad de la instancia, los electores sencillamente se "dejaron estar" y no concurrieron a las urnas. Otra línea explicativa apunta a la falla de los partidos y candidatos a la hora de movilizar a sus bases. Tal vez las estructuras partidarias se movieron menos que otras ocasiones (recordemos que esta sería la interna con menor porcentaje de votación de las tres que se han sucedido hasta el momento), y la movilización -incluyendo el transporte de los electores a los centros de votación- parece ser un elemento clave para garantizar la participación en elecciones de voto voluntario.

¿Y las encuestas? Otra posible explicación de la baja participación apunta a la influencia de las encuestas. El juicio convencional dice que cuanto más competitivas son, cuanto más pareja está la competencia en las internas, más atractivas se vuelven. Desde hace varios meses los sondeos de opinión han dado como favoritos a los candidatos que finalmente resultaron ganadores. En algunos partidos la distancia de los primeros sobre los segundos fue más grande que en otros, pero -aunque con recaudos- todos los analistas vaticinaron a los ganadores de cada contienda. En consecuencia, es posible que algunos electores hayan desistido de votar en una interna que ya estaba laudada.

La desestimulación de los electores es un fenómeno que puede haber afectado tanto a los punteros (¿para qué ir a votar por un candidato que de todos modos va a ganar?), como a los que se auguró perdedores (¿para qué votar por alguien que ya no tiene chances?). De hecho, el que los resultados preliminares sean semejantes a lo que vaticinaban las encuestas sugiere que, si tal efecto tuvo lugar es posible que ambos comportamientos se hayan dado, ya que de otro modo tal vez se hubiese alterado el orden, o la magnitud de las diferencias entre candidatos.

El País Digital

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