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JORGE LARRAÑAGA
Así se nombra el Título II de la Constitución de la República, y sugiere un sentido de la ciudadanía responsable, activa y participativa.
Supone que la construcción nacional es tarea de todos; requiere de todos, nadie puede permanecer ajeno a esa tarea.
Para esa construcción es necesaria una activa participación ciudadana, que genere una nueva forma de gestionar los asuntos públicos.
Entender, pensar y en definitiva esperar que desde la política se solucionen los temas -públicos y privados- sin que los ciudadanos participen activamente, sin involucrarse vivamente, supone una suerte de abandono de derechos, pero también implica dejar de cumplir deberes. Derechos y deberes están íntimamente entrelazados.
Los nuevos tiempos requieren de un compromiso ético en el ejercicio de la cosa pública, tanto por los gobiernos como por la sociedad, que ésta asuma un rol activo, que no se agote en el reclamo de derechos, sino también en cumplir deberes.
Debemos ser -somos- corresponsables, Estado y ciudadanos.
Ser corresponsables no implica nunca que los políticos y quienes están mandatados para ejercer el gobierno se escuden en esa noción y evadan su responsabilidad, implica exactamente lo contrario.
Supone que se generen, tanto desde lo público, como desde la sociedad, las instancias para que el ciudadano se integre y sea el protagonista en la toma de decisiones, en el seguimiento y control de las medidas con incidencia pública, de modo de generar el desarrollo del individuo como tal y como miembro de la sociedad.
El Estado tiene la obligación de generar oportunidades, crear condiciones para que el individuo en base a su esfuerzo, se desarrolle, alcance plenitud, construya su destino.
Esta es la garantía que debe brindar el Estado: dar oportunidades en condiciones de igualdad.
El ciudadano, tiene el deber de participar de modo de controlar que efectivamente se reconozcan sus derechos, se articulen sus demandas y se cumplan las promesas que parten desde la política.
Es en beneficio del propio ciudadano este cambio mental que debe alentarse, aquél donde el ciudadano construye -a partir de un Estado eficiente- su propio plan de vida.
Desde los partidos políticos se deben habilitar espacios para esa participación, para que influya y sea determinante, no meros y vacíos mecanismos formales.
Debe existir una verdadera ingeniería de participación.
El ciudadano tiene entonces el derecho a participar, pero además, tiene el deber de participar, el de reclamar, el de preguntar, el de informarse.
Se debe ejercer la ciudadanía con un criterio y un sentido ético. Implica que seamos mejores ciudadanos, más preocupados y ocupados de los asuntos públicos.
El destino nacional debe ser producto del esfuerzo de todos.
Ser corresponsables es buscar la sinergia entre el Estado y la sociedad, es entender que el Estado es la sociedad, que el ciudadano no es la contra-cara del Estado sino su base y su razón de ser.
Integrarse a los procesos de manejo de la cuestión pública, el control de la misma, redundará en mejorar la calidad de la Democracia, le dará sentido ético.
Una mejor Democracia provoca un círculo virtuoso integrado por mejores ciudadanos, se retroalimenta.
El ciudadano integrado al proceso público, no lo ve ya como un fenómeno ajeno.
El ciudadano corresponsable asume la gestión del proceso social y político, es el que se esmera por construir un mejor presente y futuro, que sabe que no puede eludir la obligación de colaborar -con otros ciudadanos- en hacer un país mejor, que sabe que es parte de una Nación, que no se trata de repartir culpas sino compartir logros, y que tanto unas como los otros, son -deben ser- de todos, porque todos tenemos que participar en construir el futuro.
El ciudadano al participar en el proceso público se previene de engaños, está mejor capacitado para hacer el seguimiento del cumplimiento de los compromisos políticos.
Por tanto, ser corresponsables, lejos de excluir a alguien del cumplimiento de las obligaciones, hace que éstas sean compartidas por todos.
Nadie tiene la facultad de marcar el rumbo de un colectivo, sino que todos debemos ser protagonistas, defender nuestros derechos, cumplir nuestros deberes con un Estado que garantiza igualdad en el acceso de las oportunidades.
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