|
||||||||
Juan Martín Posadas
Este artículo será publicado en la edición del domingo, día de las elecciones internas de los partidos. Día, quizás, poco apropiado para el reposo reflexivo de la lectura.
Para aquellos ciudadanos que están decididos a votar es un día de agitación, de movimiento y de inquietud. Para quienes no votan tampoco será un día como cualquier otro: aún para ellos será un día de expectativa.
La Argentina también está votando hoy. Formalmente lo hace para renovar parcialmente su poder legislativo. En la realidad se trata de un cuasi plebiscito de aceptación o rechazo de los Kirchner. Más que una contienda entre partidos -allí sólo sobrevive un nomenclator- se trata de una competencia entre combinaciones personales, unas a favor y otras en contra de Kirchner.
El problema de partidos políticos subsumidos en nombres y apellidos no es exclusivo de naciones periféricas. Estos días hemos contemplado perplejos el sainete que envuelve a Italia (vieja nación, nueva república) en donde los viejos partidos no pesan y todo se juega en el terreno personal: los que aplauden a Berlusconi y quienes lo vituperan (y a él, por lo que se ve, le importa un pito tanto los unos como los otros).
Partidos políticos institucionalizados, duraderos, organizados y vitales alimentan la continuidad de la democracia y del sistema republicano. No hay que olvidar que una nación es una continuidad.
La propaganda, el marketing electoral, sólo se justifican si operan sobre una base de partidos estables. La política seria funciona en base a corrientes políticas perdurables y en eso se diferencia de los personalismos políticos encarnados en dirigentes pinaculares, como es el caso en Venezuela, Bolivia o Ecuador. Para esos dirigentes la urgencia primera es señalar que con ellos empieza todo, que antes no hubo nada decente ni digno de mención, y que sólo con ellos podrá haber futuro, lo que los impulsa a reformar las Constituciones para habilitar la prolongación indefinida de sus mandatos (ya sea personalmente ya sea por vía conyugal).
En este domingo de votaciones también son dignos de respetuosa atención los uruguayos que no concurran a votar ya que no se sienten miembros o parte de ninguno de los partidos que se presentan a la justa electoral.
Esos ciudadanos van a esperar la decisión interna de los partidos para elegir después entre la oferta de candidatos que los partidos hayan seleccionado. Su voto se decidirá teniendo en cuenta las características de esos candidatos. Es razonable que no participe quien no se siente parte pero deben recordar esos ciudadanos que quien gobierna no es un Presidente sino un partido. Así ha sido y así -por suerte- seguirá siendo en nuestro país. Aquí no gobierna un príncipe, ni un patrón, ni un iluminado (ni un Kirchner, ni un Chávez, ni un Berlusconi). Aquí gobierna un partido. El gobierno que finaliza es de un partido y así será el que venga.
Todos debemos cuidar nuestro sistema de partidos: es un patrimonio del Uruguay. Los uruguayos contamos entre nuestras debilidades y defectos cierta reticencia a reconocer ciertas características nacionales valiosas; incluso caemos en la tontera de menospreciar alguna de ellas. No debemos permitirnos ni permitir que sean incluidos allí nuestros partidos políticos. Todos ellos son expresión de algo nacional y a través de ellos se va tejiendo la estabilidad y la continuidad cívica de esta República.
Dicho esto: vamos a votar.
| « volver |
La Iglesia Católica de Uruguay sufre su primer gran escándalo. Minas está conmovida. Su obispo fue fotografiado manteniendo ...
El hombre acusado del homicidio de la niña Cinthia Natalí Corujo Píriz, de 12 años, confesó a la Policía de Canelones su autoría. ...
Inés María Lechini, adscripta del liceo de Tranqueras, trabajará mañana en una mesa receptora de votos. Y el lunes, a las 9.30, ...
La niebla fue la culpable de este accidente de tránsito protagonizado por 4 automóviles que ocurrió esta mañana a pocos ...
La Suprema Corte de Justicia absolvió al ex director de Aduanas, Víctor Lissidini, del delito de usurpación de funciones por el ...