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Zapicán. Un pueblo de Lavalleja en el que la plaza queda grande a todos los candidatos
SEBASTIÁN AUYANET
La campaña también alcanzó al pueblo Zapicán, pero por más movimiento que hubo en estos 5 años se recibe poco a los candidatos y los actos se vuelven reuniones de entrecasa.
Es uno de los pueblos del país que puede jactarse de haber recibido un Consejo de Ministros que dejó algunas mejoras. Sin embargo, en Zapicán, la voluntad de participar de la campaña política es escasa, casi nula. "Y sí, salvo Astori por su problema de salud, por aquí pasaron todos. Pero mire que más de 40 personas no juntó ninguno acá ¿eh?", dice Ricardo Vázquez, presidente de la Junta Local de Zapicán.
El dato no deja de ser significativo porque en este pueblo internado 45 kilómetros tierra adentro por una ruta de balastro (primero hay que hacer 280 por la ruta 8 que cruza el departamento de Lavalleja) "no pasa nada". Eso es lo que más se escucha de las bocas de los pueblerinos.
En total, no viven más de 450 personas en un pueblo que en los últimos cinco años se vio sacudido por dos eventos bien distintos. Uno fue el primer Consejo de Ministros al que el presidente Tabaré Vázquez dijo haber ubicado en Zapicán debido a una vieja promesa hecha al "Filipino", el cuidador de la plaza. El otro fue el escándalo del famoso "Lobizón", un fenómeno al que hoy casi todo el pueblo le resta trascendencia, y hasta lamenta que, por esas casualidades, haya llegado a la prensa grande.
Para Vázquez, fue sólo un pretexto "para que los gurises se pusieran a tomar caña blanca y salieran con perros hasta que intervino el comisario".
"Preferiría que nadie se acuerde del pueblo por ese ridículo", dice un parroquiano de un parador "apolítico", según quienes lo atienden, y que advierte la imposibilidad de ingresar con el torso desnudo.
La abandonada estación de servicio Ancap, que aún conserva los surtidores y un viejo coche dentro de su taller, aparece al principio del pueblo como una imagen que simboliza a todo el paraje: un sitio al que se le han ido la mayoría de las oficinas públicas y la mayoría de los jóvenes. De todas formas, las 45 viviendas que MEVIR está construyendo en el pueblo hacen algo por su fisonomía y aparecen como una oportunidad para los pobladores, aunque para todos falta un proveedor de empleo que haga crecer a la zona.
A Zapicán no van actores, ni grupos de teatro ni mucho menos bandas de rock, pero sí van los candidatos. La diferencia con anteriores períodos electorales tiene que ver con la convocatoria que ellos solían tener.
"Hace dos o tres elecciones la gente iba a la plaza principal al menos para ver a alguien famoso o escuchar lo que tenían para ofrecer. Ahora la plaza les queda grande a los candidatos", dice Juan Ramón Suárez, un veterano retirado del ejército.
Sin embargo, una imagen frente a su casa evidencia que el trabajo de campaña llega incluso hasta los parajes más recónditos. Se ve la puerta de madera de una casa con un vidrio roto y, colgadas del vidrio, hay dos listas, señal de que la actividad electoral llega a todos lados. En total, en Zapicán hay 690 votantes distribuidos en cuatro mesas.
Y es que, en realidad, la actividad política más frecuente de Zapicán durante la interna han sido las reuniones en casas de familia, siempre después de la religiosa siesta que deja cerrados los tres restoranes, el cybercafé y los almacenes a la una de la tarde y apaga al pueblo hasta las cinco.
Garibaldi Perna es uno de los locales que implanta la modalidad de "cena con el candidato". Él, colorado de toda la vida, recibió a José Amorín. "Acá se avisa a todos y se arma una comida para que se dialogue con el candidato".
Es algo que también se ve en todo el pueblo, cuyas columnas de iluminación y electricidad están plagadas de pancartas y propaganda de todos los partidos, desde el Bulevar Constitución hasta las calles periféricas del pueblo. ¿Trabajo de club político? Nada de eso, porque en el pueblo apenas funciona uno del Frente Amplio que engloba a todos los candidatos y listas del partido ("Hacemos alguna lotería los fines de semana para poder financiarlo y que se acerque gente", cuenta el encargado Carlos Fernández). El resto trabaja desde sus casas. "Esto es gente de Minas que viene regularmente los domingos y hace todo este tipo de cosas o pasa por el pueblo en caravanas de cuatro o cinco autos", dice Vázquez sobre los carteles políticos.
Varios dirán que el problema no es sólo de Zapicán, sino del país en general, y que la apatía del pueblo es contagio. "Es cierto que la gente ya no se mueve mucho por la política", dice Guillermo Sosa, que de todas formas entrega al mismo tiempo una lista y dice "El domingo tiene que votar ¿eh?".
Zapicán posee el circuito de votantes más raleado. El único habilitado para votar en el circuito 137 de Zapicán es el señor Walter Rodríguez Pernas. Los demás electores han fallecido o han solicitado traslado.
En una única Mesa que funciona en la Junta Local de Pirarajá hay dos series, la SIC y la serie SIB que tiene 12 votantes. Para las elecciones del año 2014 se unificaran, señaló el jefe de la Corte Electoral de Lavalleja Esmir Arana.
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