|
||||||||
Leonardo Guzmán
Alivia que, junto con otro coautor, esté desde anteayer sometido a proceso penal el dueño de la camioneta desde la cual, en las inmediaciones de Aguada, se asesinó vilmente a Rodrigo Barrios, con sólo 17 años, en seguidilla con el apuñalamiento y muerte de Rodrigo Núñez, de 15 años.
Eso sí, sólo alivia: la conciencia jurídica no puede conformarse con llegar tras la consumación de atrocidades, a dictar procesamientos y condenas que, aun haciendo la justicia necesaria, no restañan heridas ni devuelven lágrimas ni restituyen a las víctimas el supremo derecho a la vida.
Es que letrados y no letrados lo intuimos: el Derecho debe ser más que una esperanza de certeza en que el Estado dará respuesta penal a los delitos. Por cierto: como esa esperanza se nos trunca a diario, es lógico que nos reconforte que el matonismo de los barrabravas degenerado en homicidios vaya a dar a la cárcel. Pero todos sentimos que eso no basta.
Manda la Constitución: "Artículo 7º Los habitantes de la República tienen derecho a ser protegidos en el goce de su vida, honor, libertad, seguridad, trabajo y propiedad. Nadie puede ser privado de estos derechos sino conforme a las leyes que se establecen por razones de interés general".
"Ser protegidos en el goce" implica otra cosa que esperar pasivos las desgracias, explicarlas como parte del "proceso social" y juzgar a los autores cuando se logra aprehenderlos. "Proteger" es, desde sus raíces latinas, una actividad: es un "cubrir al frente", un ir adelante, un prevenir.
Por tanto, el Estado de Derecho no completa su función con juzgar sobre cadáveres. Debe, antes, construir conciencia y generar militancia entre los que sienten el Derecho aun cuando no dominen las sutilezas del análisis lógico ni la hermenéutica. Debe edificar estilos desde los sentimientos y los valores, que son el humus donde florece el Derecho mucho antes de convertirse en reglamentos y conflictos. Y en eso ¡vaya si andamos con déficit!
Como expresión profunda de la vida y la cultura, el Derecho genera formas de coincidencia o de disidencia clara y educada, formando una malla de reglas y conductas previsibles. Por eso, la función del Derecho no es sólo permitir la convivencia de los discrepantes en comicios quinquenales sino generar en cada minuto decisiones civilizadas, inspiradas por principios.
En la atmósfera utilitaria de corto alcance que ha predominado en las últimas décadas, esta clase de reflexiones es motejada de abstracta e inaplicable.
Dejan de serlo cuando nos topamos con vidas tronchadas como las de los dos Rodrigo o vidas mutiladas física y moralmente como las que desfilan a diario por los Juzgados de Familia, por consecuencia de la caída de la tensión formativa del Derecho como conciencia.
En lucha contra todos esos miasmas reencontramos la inspiración moral de nobles ciudadanos ya inscriptos en el nomenclátor junto al denuedo de anónimos maestros que, en y para la vida diaria, quieren que el Derecho vuelva a ir delante de los hechos, recupere la lógica y la imperatividad y sea productor lúcido de la historia que vendrá.
Por eso, en las horas de pausa preelectoral debemos mantener una militancia, sin silencios ni descanso, que trasmuta en valores permanentes e incondicionados los ardores sectoriales: la del Derecho como discurrir normativo de la convivencia y la libertad.
De eso y no de palabrotas debemos pavimentar lo que vendrá.
| « volver |
El ícono del pop Michael Jackson, de 50 años, murió esta tarde tras sufrir un paro cardiaco, informó el sitio estadounidense ...
La actriz estadounidense Farrah Fawcett, famosa por su papel en la serie de televisión "Los Angeles de Charlie", murió a los 62 ...
En uno de los últimos actos de su campaña, el candidato oficialista José Mujica habló anoche en el coqueto complejo Riviera, ex ...
"Entró a la habitación, me agarró el brazo y me dijo: `Lo logramos". Esa fue la frase que el cirujano, Alberto Peña, dirigió a ...
José Mujica quiere a Fernando Lorenzo o Mario Bergara como ministro de Economía. El precandidato no encuentra mayor problema en ...