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Despedida. La actriz Farrah Fawcett terminó perdiendo su batalla contra el cáncer
GUILLERMO ZAPIOLA
Fue un desenlace largamente anunciado. A los 62 años falleció ayer en Los Angeles la actriz Farrah Fawcett, quien saltara a la fama en la década del setenta con la serie de televisión "Los ángeles de Charlie".
La muerte, que se produjo en horas de la mañana, ya había sido anticipada unas horas antes por la periodista Barbara Walters en su programa televisivo Good Morning America. Walters anunció que la actriz había recibido los últimos ritos religiosos, y que probablemente "no pasara de este día". Fue lo que terminó ocurriendo.
Fawcett falleció en el hospital de Los Angeles rodeada por sus familiares y amigos poco antes de las 9.30 locales, derrotada por el cáncer que padecía desde hacía tres años. Su compañero sentimental, Ryan O`Neal declaró a la prensa que "se había ido" y que ahora estaba "con su madre y su hermana y su Dios". O`Neal dijo también que "la amaba con todo mi corazón". La acompañó a lo largo de toda su última noche, durante la cual estuvo entrando y saliendo periódicamente de la inconsciencia.
La principal fama de Fawcett provino sin duda de los veintinueve capítulos que protagonizó en los años setenta, como integrante del equipo de mujeres detectives de Los ángeles de Charlie. Sin embargo, hay quienes piensan que la imagen que hizo de ella un ícono que la elevó al estatus de `símbolo sexual` fue el afiche para el que posó en 1976 para la empresa Pro Arts Inc. Su foto, en un traje de baño rojo con una amplia sonrisa radiante y la abundante cabellera rubia cayendo sobre sus hombros, definió su imagen para siempre. Se vendieron doce millones de copias, puso de moda un estilo de corte de pelo que fue copiado por decenas de miles de mujeres, y ha sido definido como "la pieza de arte masculino más influyente en los últimos cincuenta años". En la página web de la actriz se afirma que ha sido pirateado más de mil millones de veces.
El afiche en cuestión circuló en forma simultánea a la salida al aire inicial de Los ángeles de Charlie, la serie producida por Aaron Spelling, y se retroalimentaron mutuamente.
Antes, Fawcett había desarrollado, además de su labor de modelo, una carrera secundaria en cine y televisión. Llegó incluso a desempeñar un papel en El hombre que amo (1969) del francés Claude Lelouch. Cuando abandonó Los ángeles de Charlie intentó reencauzar su carrera, pero nunca lo logró cabalmente: hacia fines de los setenta y tempranos ochenta llegó a vérsela en alguna comedia policial que pasó más bien desapercibida (Alguien mató a mi marido, 1978) y en el asunto de ciencia ficción Saturno 3 (1980), protagonizada por Kirk Douglas y dirigida por el experto en musicales Stanley Donen (sí, el mismo de Cantando en la lluvia).
Le fue mejor con su papel de mujer maltratada en el telefilm The Burning Bed (1985), que le valió una de las seis nominaciones a los premios Globo de Oro que acumuló en su carrera, a los Emmy. Su última candidatura fue en 2003, en carácter de actriz invitada en la serie The Guardian.
En medio de mucha rutina, Fawcett pudo exhibir empero algunos chispazos de inquietud y jugarse a un cine más "difícil". En 1997 interpretó a la esposa del protagonista en El apóstol, brillante retrato de un pastor fundamentalista y agudo examen de la mentalidad del "cinturón bíblico" norteamericano escrito, dirigido e interpretado por Robert Duvall. Y estuvo muy bien, realmente. Poco después se la vio también formando parte del multiestelar elenco de El doctor T y sus mujeres (2000) del maestro Robert Altman.
La noticia de que tenía cáncer se hizo pública en octubre de 2006, pero algunos meses después (febrero de 2007) se afirmó que había logrado derrotar a la enfermedad. Sin embargo, pocos tiempo después el cáncer reapareció, y la actriz se sometió a quimioterapia (la detestable prensa sensacionalista anglosajona intentó varias veces publicar fotos de la actriz desmejorada como consecuencia del tratamiento) e incluso probó algunos procedimientos alternativos en Alemania. En último término, todo falló.
En los años 70 Fawcett se casó con una de las estrellas del momento en la industria del espectáculo americano, el protagonista de El hombre nuclear, Lee Majors, de quien se divorció en 1979.
En 1982 comenzó su larga historia de amor con el actor Ryan O`Neal (de Love Story y Barry Lyndon), con quien tuvo a su único hijo, Redmond, en 1985. A mediados de los años 90 Fawcett y O`Neal dieron por terminada su relación ("repleta de idas y vueltas", se ha dicho), y la actriz se comprometió con el cineasta James Orr. Años después Orr fue sentenciado a tres años de libertad condicional por golpearla en su mansión de Bel Air en 1997.
O`Neal nunca estuvo empero lejos, en las buenas y las malas. Y por cierto que hubo malas, incluyendo en el hijo un cuadro de adicción a las drogas. En la última entrevista que le realizara Barbara Walters, O`Neal anunció que había pe-dido a Fawcett en matrimonio una vez más, y hace un par de noches CNN especuló con que la actriz había aceptado. Sin embargo, la muerte llegó antes.
El mes pasado, O`Neal había revelado que el cáncer se había extendido y que Fawcett (o sus médicos) habían terminado su tratamiento. Se limitaron a medicarla mientras lo inevitable se aproximaba.
O`Neal ha definido su relación con Fawcett como "una historia de amor", y agregado que no sabía cómo actuar en ésta. "No quiero saber de este mundo sin ella", afirma.
Ferrah Leni Fawcett, conocida artísticamente como Farrah Fawcett, nació en Corpus Christi, Texas, Estados Unidos, el 2 de febrero de 1947. Hija de Pauline Alice, ama de casa, y de James William Fawcett, empresario petrolífero, desde pequeña demostró cualidades atléticas, muy fomentadas por sus progenitores. A finales de los años 60 y a principios de los 70 se introdujo en el mundo de la publicidad, aprovechando un físico exuberante. Entre ellos, especialmente populares en EE.UU. fueron los anuncios de champú.
Con el tiempo y la enfermedad todo cambió. Cuando el cáncer contraatacó en 2007, ella viajó a Alemania para someterse a un tratamiento con células madre, no practicable en Estados Unidos. El tratamiento fue filmado para un posible programa de televisión, convirtiéndose en el documental "A wing and a prayer" (Un guiño, una oración), que narra sin tapujos su lucha contra la enfermedad. Ese documental que sería también su despedida, ha sido definido como un trabajo "inspirador" para otra gente que pueda encontrarse en una situación similar a la de la actriz ahora finalmente desaparecida.
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