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Gustavo Penadés
El próximo domingo los uruguayos tenemos la obligación moral de concurrir a votar.
En primer lugar, porque tenemos la oportunidad de demostrar que no estamos de acuerdo con lo que el gobierno hizo hasta el presente. Pero, por sobre todo, porque a partir del próximo domingo, lo que se pone en juego es el futuro del país.
La afirmación puede sonar grandilocuente y, por qué no, trillada. Sin embargo, nunca más cierta que ahora.
Hoy los uruguayos tenemos por delante dos modelos de país, dos formas de entender la realidad y de proyectar la acción política. Una es la del Frente Amplio; la otra, la del Partido Nacional. Esas son las únicas opciones, no existen términos medios.
Nos pronunciaremos sobre si queremos un Uruguay en el que la política se entienda como espacio de negociación y formulación de acuerdos o como un campo en el que la minoría no tiene mayor oportunidad de opinar e incidir, que no es escuchada aunque represente más del 49% de la población, según el resultado electoral del 2004.
Diremos, si creemos en una sociedad artificialmente dividida entre "buenos" y "malos", o en una sociedad formada por orientales de buena voluntad, sin perjuicio de sus lógicas y naturales diferencias, de su pensar distinto.
Se estará diciendo si queremos una sociedad firme en sus valores y principios, o adoptaremos para identificarnos ante los ojos del mundo la filosofía de "como te digo una cosa te digo la otra".
Nos estaremos pronunciando sobre si creemos que la propiedad privada debe ser considerada y valorada en los términos en que nuestro país, por medio de su Constitución, ha determinado desde que este país se hizo libre e independiente.
Los uruguayos estaremos diciendo si Estado de Derecho es un bien a preservar y si creemos que las leyes no deben toquetearse según lo que los intereses políticos partidarios del momento aconsejan.
Se estará opinando sobre si creemos que el Estado debe ir acumulando nuevos cometidos; sobre si, por ejemplo, la Educación y la Salud deben ser exclusivamente estatales.
Estaremos definiendo, si creemos que para ayudar a quienes son más pobres y desprotegidos es preciso crear una gran burocracia y la generación de una clientela de ella dependiente. Si la política del asistencialismo liso y llano es la solución para los sectores carenciados de la sociedad.
El próximo domingo, los uruguayos nos pronunciaremos acerca de nuestra inserción internacional. Nos pronunciaremos sobre cuál es nuestro lugar en el mundo, de cómo y con quiénes queremos profundizar nuestras relaciones. Si a la hora de los acuerdos comerciales hay que privilegiar las afinidades ideológicas o los intereses del país.
Hasta aquí algunos de los muchos temas que estarán en juego el próximo domingo. Se trata, por cierto, de elecciones dentro de cada partido; pero se trata de una ocasión de manifestarnos sobre el gobierno y sobre nuestro futuro.
El Partido Nacional es la única alternativa al Frente Amplio. El próximo domingo debemos demostrar que los nacionalistas somos la mayoría; y que, más allá del candidato, el Partido es uno solo y está preparado para ganar y gobernar.
Será el comienzo, pero que sea a paso de ganador.
El domingo debemos demostrar que los nacionalistas somos la mayoría y que el Partido está listo para gobernar.
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