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Secuela. "Transformers: La venganza de los caídos" vuelve a poner a Fox y Shia LaBeouf en medio de la guerra entre robots alienígenas
MATÍAS CASTRO
"Transformers: La venganza de los caídos" se estrena el miércoles. Más allá de los efectos, del despliegue, de Shia LaBeouf y de la producción de Steven Spielberg, todos hablan de Megan Fox, el nuevo sex symbol de Hollywood. Y tiene 23 años.
En estas últimas semanas las frases de Megan Fox han dado la vuelta al mundo. "Creo que todas las mujeres en Hollywood son conocidas como sex symbols. Ese es nuestro propósito en este negocio. Eres una mercancía, un producto. Eres vendida y eso se basa en el sexo. Pero está bien, creo que las mujeres deben sentirse poderosas por eso, no degradadas". Tiene muy claro que encarna a una sex symbol ambulante y aprovecha cada minuto para sacarle jugo a eso. "Puedo realmente ser divertida e interesante... así que no tengo miedo de hablar... tengo una boca y no me da miedo usarla" afirmó hace poco durante la gira de promoción de la película de robots alienígenas que se enfrentan por el planeta Tierra.
"Todos los seres humanos nacen con la habilidad de ser atraídos por ambos sexos" dijo en la entrevista en la que contó que a los 18 años se había enamorado de una bailarina de un club nocturno. Si a esto se le suma su manifestación a favor de la legalización de la marihuana, sus críticas a la Iglesia y su esforzado trabajo por explotar su imagen sexy, se verá a una persona que entendió tempranamente cómo aprovechar los quince minutos de fama.
Hasta que fue contratada como coprotagonista de la primera Transformers, dos años atrás, Megan Fox era una modelo y actriz televisiva del montón. La intensa campaña de promoción del film fue su oportunidad de saltar a la fama, y la exprimió al máximo. Luego hizo dos películas más, que solo sonaron con fuerza relativa en Estados Unidos. Pero ahora llegó su nuevo momento de fama gracias a la secuela, que adapta las aventuras de los personajes de dibujos animados creados en los `80 para promocionar una línea de juguetes.
El oportunismo no es sólo de ella. Porque, de acuerdo a la manera con que la prensa de Estados Unidos ha observado el film, el mismo parece estar resumido en una cosa: Megan Fox. El equipo a su alrededor sigue siendo el mismo. Shia LaBeouf repite su personaje de Sam Witwicky, un joven más o menos gracioso que traba amistad con los Autobots, enfrentados a los Decepticons. John Turturro repite al Agente Simmons, el personaje más gracioso en la historia. Michael Bay, realizador de Armageddon y Pearl Harbor vuelve a ocuparse de la dirección. El productor sigue siendo Spielberg y el guión vuelve a ser de Alex Kurtzman y el mexicano Roberto Orci, que también escribieron la primera Transformers y el nuevo film de Star Trek. "La gente asume que soy sexualmente agresiva y eso es porque soy un poco salvaje. Pero no tengo nada que ver con esa imagen", sostuvo en otra entrevista. Por esa misma imagen, creada a partir de la forma en que se muestra, parte de los medios estadounidenses la han calificado como la nueva Angelina Jolie. Y la comparación no es disparatada. Las dos saltaron a la fama explotando su cuerpo, han hecho declaraciones llamativas sobre sus experiencias bisexuales y sobre las drogas. Claro que a Fox le faltan algunos años de carrera para mostrar si seguirá su propio camino o si terminará casada con algún galán de su generación, adoptando hijos en países del Tercer Mundo.
"Cuando pienso en esto veo que los actores somos como prostitutas. Nos pagan por fingir atracción y amor. Otros pagan a su vez para vernos besar a alguien, tocar a alguien y hacer cosas que la gente, en una relación monogámica normal nunca haría con nadie que no sea su pareja". Esto lo dijo en el programa televisivo Entertainment Tonight, y luego agregó, sin sorprender demasiado, que no se siente incómoda con esto. "Yo no decidí que quería ser actriz porque quería ser respetada por cómo juego ajedrez".
"Literalmente saqué a Megan de la nada", dijo el director Michael Bay. Fox había comenzado a trabajar como modelo a los trece años. Tres años después debutó en cine con un papel secundario en un film llamado Holiday in the sun. Luego fue protagonista durante las dos temporadas que duró la serie Ocean Avenue. Siguieron algunos papeles menores en otras películas y series de televisión hasta que hizo el casting para Transformers. Bay, que ha viajado con ella y con LaBeouf por varios países en las últimas semanas para hacer la promoción de esta secuela, contó que los estudios Paramount no estaban muy contentos con el hecho de haberla elegido al comienzo, ya que no tenía ningún antecedente llamativo. Bay la defendió una y otra vez y hoy, cuando la secuela está a punto de tener su estreno mundial, es el responsable de la aparición de esta suerte de estrella juvenil.
Por sobre todas las cosas, Megan Fox se ha convertido en el símbolo sexual más fuerte dentro del universo de los fanáticos del cómic estadounidense. A pesar de que las dos Transformers han apuntado claramente a un público familiar, no deja de ser la adaptación de un dibujo animado muy popular no sólo entre niños, sino entre adultos que se criaron con él.
Por eso la actriz es una especie de diva ante esta parte específica del público. Tal vez por compromisos publicitarios, por astucia a la hora de hacer autopromoción, o porque es verdad, Fox ha dicho ser lectora de historietas y fanática de los videojuegos. En cualquier caso, hay productores que se fijaron en esta fuerte identificación que tiene con esa clase de productos, y la contrataron para dos proyectos del ramo.
En poco tiempo se la verá junto a Josh Brolin y John Malkovich en Jonah Hex, la adaptación de un viejo cómic de tono fantástico con un pistolero desfigurado como protagonista. Y recientemente se confirmó que protagonizará la adaptación de Fathom, sobre una historieta muy mala pero bastante popular, del fallecido historietista y editor Michael Turner. Con sólo buscar en Internet alguna imagen de Fathom es fácil comprobar por qué Megan Fox eligió el personaje y por qué es la persona adecuada para interpretarlo.
Por ahora, al menos mientras dure la secuela de Transformers en los cines, será Mikaela Barnes, fruto de una conjunción de elementos que solo Spielberg y Michael Bay podrían haber logrado. Es una chica sexy representando el fetiche de la mujer y el auto de lujo. Al mismo tiempo es una joven que está de novia y vive una aventura de fantasía. Y a su vez, es la misma chica sexy que vive la aventura con su novio, junto a autos fabulosos que se convierten en robots con armas grandes. Toda una mezcla.
No sólo Megan Fox se ha mostrado escandalosa y ha llamado la atención con sus declaraciones. Shia LaBeouf, que tiene 22 años, ha tenido sus escándalos y llamadas de atención, aunque no ganó el estatus mediático de Megan Fox. Tal vez porque no es un galán, sino más bien un actor más o menos efectivo para un papel como éste o como el que encarnó en Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal.
Al igual que Fox ha realizado alguna que otra declaración controvertida. Contó, por ejemplo, que cuando tenía 10 años fumaba marihuana con su padre, un veterano de Vietnam que se las rebuscaba como podía saltando de trabajo en trabajo. En los últimos dos años, además, ha sido arrestado tres veces. Una fue por entrar a propiedad ajena, otra por fumar en un lugar donde se lo prohibía y la última por conducir en estado de ebriedad.
Michael Bay comentó en varias entrevistas que tuvo que comportarse como un hermano mayor del actor, para cuidarlo de que no se metiera en situaciones arriesgadas al filmar sus escenas de acción. "Como todos los chicos, cree que es invencible y que no le pasará nada", contaba Bay. Como actor, LaBeouf ha tenido una carrera más fuerte que la de Megan Fox, con más cantidad de papeles protagónicos y un carisma que hizo que Spielberg lo apadrinase con intenciones de convertirlo en la nueva estrella del cine en películas como Transformers, Indiana Jones y Disturbia y Control total.
A los dos años su padre lo vestía de payaso para acompañarlo por la calle mientras vendía panchos. "Sigo haciendo lo mismo ahora", comentó en una entrevista, "salvo que en lugar de mi padre vendiendo panchos desde un carrito, es Steven Spielberg quien vende los panchos".
Las dos películas de Transformers son las manifestaciones más populares de una franquicia creada en los años ochenta. Originalmente era una línea de juguetes inventada en Japón, cuya licencia fue comprada por Hasbro en Estados Unidos. Ahí cambió de nombre por el de Transformers y se convirtió en un producto millonario. Dos editoriales han publicado desde entonces historietas de esos personajes. Hay al menos cinco videojuegos de estos personajes y, anualmente, en diversos países se celebra una convención que reúne a simpatizantes y coleccionistas llamada "BotCon", impulsada por Hasbro y otras empresas.
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