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JORGE ABBONDANZA
La crisis internacional no sólo puede fundir a las fábricas de autos (General Motors) sino también a las fábricas de ropa (Christian Lacroix), con lo cual los productos suntuarios que parecen salvarse de tantas emergencias -incluidas las guerras mundiales- no quedan al margen de este cataclismo financiero.
Para evocar tiempos mejores, el cine francés resolvió contar la historia de una mujer fea, flaca y algo vulgar que fue sin embargo la mayor personalidad de la moda femenina a lo largo del siglo XX.
Porque Gabrielle Chanel (1883-1971), más conocida por su sobrenombre de Coco y más famosa como La Grande Demoiselle, fue además de una creadora brillante y audaz, una intuitiva casi genial, capaz de diseñar para las mujeres un tipo de ropa que no sólo la sobrevive sino que mantiene milagrosamente intacta su elegancia a través de las décadas.
Luego de una infancia pobre y desgraciada, Chanel empezó de jovencita a trabajar en París como sombrerera. Pero rápidamente saltó a la condición de modista e impuso un temperamento capaz de revolucionar la estampa femenina, haciendo por lo menos dos cosas que parecían sacrílegas: se cortó el pelo a la altura de las orejas y tiró el corset a la basura.
De allí en adelante, la presencia de Chanel ocupó un sitio dominante en todo el mundo y desde sus salas de la rue Cambon ejerció una influencia sin igual dentro de sus áreas de actividad. Dejó de producir en 1939 cuando llegó la guerra, pero volvió a hacerlo en 1955 para "salvar a las mujeres" de los rebuscamientos de la moda de entonces.
A esa altura ya era una figura legendaria. Era además una vieja con sentido del humor, que decía a los fotógrafos de prensa: "A ver cómo me va a enfocar. Mire que a los 86 años una mujer ya no es una chiquilina".
Después de una comedia musical llamada Coco, que Katharine Hepburn protagonizó en Broadway en 1969, el cine retrató a Chanel en una película biográfica de 1981 cuya actriz era Marie-France Pisier. Ahora lo que se filmó en Francia ha sido Coco avant Chanel de la directora Anne Fontaine, que tiene en el papel central a Audrey Tautou (la de El código Da Vinci) y que se dedica a contar la juventud del personaje, antes de su consagración.
Pero como este año se cumple según dicen el centenario de la fecha en que Chanel empezó a diseñar sombreros en un tallercito del Boulevard de Malesherbes, también se produjeron otras dos películas.
Una de ellas es el telefilm Coco Chanel, con dirección de Christian Duguay, donde Barbara Boubulova y Shirley MacLaine se turnan en el papel a medida que pasan los años. La otra es Coco Chanel & Igor Stravinsky, realizada por Jan Kouren, que relata el vínculo entre la célebre costurera y el compositor ruso.
Es que a Chanel nunca le faltaron amoríos, desde millonarios franceses hasta un duque británico. Tampoco le escaseaba el talento y mucho menos la audacia o el sentido común para hacer lo que hizo.
En una entrevista, cerca del final de su vida, le preguntaron en qué consistía su oficio. Ella respondió: "Cuando uno viste a las mujeres, se trata de liberarlas y no de disfrazarlas".
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