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La pelea igual la sigue peleando desde la "jaula" del sanatorio. Sale en radio, su voz está en la TV, o responde, como en este caso, un cuestionario por escrito. Sabe que no habrá más actos, que no hay recursos para publicidad, y juega una y otra vez las mismas cartas: su gestión, su imagen asociada a la estabilidad, y el suspenso de lo que serán sus pasos políticos a partir del 28 de junio. Sostiene que sus planteos programáticos son los del programa del FA y que no es él quien se sale del libreto. Evita nombrar a Mujica y acota sus críticas a algunos de sus planteos, como cuidando la segura recomposición cuando, otra vez, la coalición deba dejar soterrados sus disensos.
- ¿Cuáles estima que son, en lo económico, los mensajes negativos emitidos por su contendor en las internas, José Mujica?
- Ustedes comienzan cortando grueso. El debate en la izquierda no se da sobre mensajes negativos o positivos sino sobre contenidos, propuestas e ideas. Yo voy a dar mi opinión sobre la experiencia del primer gobierno de izquierda y sobre el futuro. La política económica y social debe ser totalmente coherente con toda la estrategia política; no puede haber una economía desde la derecha y una sensibilidad social desde la izquierda. Creo que esa posición es equivocada. ¿Cómo es que la política económica que aplicamos en este gobierno nos dio muy buenos resultados y a la que practicó la derecha le fracasó estrepitosamente? Por una razón muy simple. Porque es muy diferente, incorpora los objetivos sociales, la generación de empleo, la lucha contra la exclusión social, el aumento de los salarios, de las pasividades y de los ingresos familiares, la inversión en educación, salud y cultura como partes indivisibles del proyecto nacional. No lo hacemos sólo por sensibilidad social de izquierda; lo hemos hecho y lo seguiremos haciendo porque sin eso no hay desarrollo, no hay crecimiento sostenible, no hay progreso.
No se puede tener el monedero o el bolsillo a la derecha y las políticas sociales a la izquierda. Eso no funciona. Si este gobierno hubiera actuado así hubiéramos fracasado en toda la línea. Y eso tampoco da confianza.
- ¿Estima que estos mensajes pueden afectar el caudal electoral del Frente y aún poner en riesgo su triunfo?
- Yo creo que lo que suma, lo que permite avanzar a la izquierda son las propuestas serias, coherentes, con fundamento y que incorporen la experiencia de este gobierno. En los logros y también en los aspectos críticos o las lentitudes.
Ese ha sido el eje de mi campaña y lo seguirá siendo. Y creo que eso en definitiva es lo que nos puede garantizar el triunfo en octubre y sobre todo nos garantiza poder gobernar y obtener resultados para el país.
Yo comencé mi campaña con una serie de propuestas y voy a terminar mi campaña defendiendo propuestas e ideas y asumiendo compromisos, y voy a defender la coherencia y el rumbo, no me voy a disfrazar para la campaña electoral.
No soy yo el que en esta campaña ha hecho propuestas que están fuera del programa.
- ¿Considera que Mujica es populista o no lo es? ¿Por qué?
- Nunca me gustaron las simplificaciones y los adjetivos en el debate político. Además populista es un concepto tan laxo, tan vago que no quiere decir nada.
La izquierda uruguaya en su conjunto ha demostrado que no es populista en el sentido más peyorativo del concepto. No hace promesas demagógicas y fue capaz de ejercer el gobierno con absoluta responsabilidad. No creo que en el Frente Amplio haya populismo.
Mis discrepancias con Mujica, que las tengo y las digo claramente, van en otra dirección. Tienen que ver con lo que les manifesté anteriormente sobre la política económica y social, sobre temas relacionados con los sistemas financiero y jubilatorio, sobre la inserción internacional, sobre las formas de ejercer la Presidencia de la República, de acuerdo con un reciente reportaje aparecido en Brecha. No refieren al populismo. Y creo que el debate es necesario porque a los ciudadanos hay que darles los elementos necesarios y transparentes para que decidan. No es justo que esos temas sean tratados en círculos cerrados del poder o de los dirigentes.
- ¿Cree que su enfermedad y su alejamiento de los actos de campaña lo han afectado en su posibilidad en la interna o que, con sus constantes comunicaciones públicas, el efecto es irrelevante?
- A nadie que está en una campaña de esta importancia y donde se define el candidato a Presidente de la principal fuerza política del país le gusta estar enfermo y en estas condiciones que limitan mi participación.
Una campaña es, en primer lugar, el contacto directo y de muchas otras formas con la gente. Tengo que reconocer que mis compañeros, los dirigentes y los militantes de los grupos que me apoyan, que son el Partido Socialista, la Alianza Progresista, el Nuevo Espacio y Asamblea Uruguay, así como los grupos independientes Banderas de Líber y Uruguay Afirmativo, han hecho un esfuerzo impresionante. Siempre estaré en deuda con ellos y con los miles de compañeras y compañeros en todo el país.
- El programa aprobado por el FA es "más de izquierda" en relación al de las elecciones de 2004 y asigna al Estado un papel más intervencionista en la economía. ¿Qué comparte y qué no comparte de este programa? ¿Cuáles serían sus acentos si tuviera que aplicarlo?
- Luego de discutirlo en las etapas previas y en el Congreso ese es el programa de todo el Frente Amplio y por lo tanto el mío. No es un formalismo, es parte esencial de la propia identidad de la izquierda. No soy yo el que en esta campaña ha hecho propuestas que están fuera del programa.
El plan de gobierno que presentamos con las 30 medidas tiene muchos aportes pero se basa en el programa del Frente Amplio.
- Si de usted depende ¿cree que hay que mantener la política cambiaria y monetaria de estos años o hay que modificarla? ¿De qué manera?
- Es obvio que creo que hay que mantenerla, con la misma firmeza y la misma flexibilidad con que las aplicamos en estos años. Se trata de instrumentos fundamentales de nuestra política económica y social y de nuestra estrategia de desarrollo. Nunca hay que observar su comportamiento aisladamente, sino en el contexto conjunto de una conducción económica armónicamente diseñada a la luz de los objetivos que persigue.
- Si la coyuntura internacional se mantiene adversa en 2010 ¿estima que hay que reducir el gasto público o desacelerar su tasa de crecimiento?
- Para salir de esta crisis internacional hay dos elementos claves. El primero consiste en no arrugarse, no replegarse, seguir con objetivos de crecimiento de las inversiones y de la economía en su conjunto, y esto es posible, por la situación en la que se encuentra el país. Sin crisis financiera, sin burbuja inmobiliaria, sin crisis de confianza en los inversores ni los consumidores, con reservas financieras extraordinarias y un perfil de la deuda absolutamente adecuado a las posibilidades y las necesidades del país. La crisis existe y nos afecta fundamentalmente en el comercio. Debe tenerse en cuenta que durante 2008 superamos todos los objetivos de exportación de bienes y servicios. Por otra parte, Uruguay ha venido diversificando notoriamente sus vinculaciones comerciales. Por lo tanto también en ese sentido tenemos una situación positiva y ello facilitará la recuperación.
El segundo elemento es que la crisis no se puede encarar renunciando a las políticas sociales, a las inversiones estratégicas y descargándola sobre los más débiles y desprotegidos, como ha ocurrido, indefectiblemente, durante los gobiernos que precedieron al del Frente Amplio. Y mucho menos dependiendo nuevamente del Fondo Monetario Internacional y practicando constantemente ajustes fiscales. Este es un aspecto fundamental del cambio que instauró el actual gobierno.
También quiero decir que desde los países en desarrollo deberíamos promover una seria y profunda discusión acerca de las causas estructurales de esta crisis mundial y extraer muchas lecciones sobre el saldo final del neoliberalismo, así como sobre la codicia sin límites elevada a suprema categoría económica y antropológica. Ese sí es un debate pendiente.
- ¿Qué tipo de alianzas cree que debe hacer el Frente, tanto para el escenario de un eventual balotaje y, especialmente en un nuevo gobierno, con o sin mayorías parlamentarias?
- No nos apuremos. El Frente tiene altas posibilidades de tener mayorías parlamentarias. Considero que en el próximo gobierno progresista, terminadas las perplejidades y la conmoción que representó la perdida del poder por parte de los partidos tradicionales, tendremos que tener una relación más fluida, con presencia en el gabinete, en los entes y en otros órganos del Estado, a partir de los acuerdos sobre políticas nacionales que podamos realizar. Siempre hay que hablar primero de contenidos y recién después de responsabilidades y cargos.
- Usted ha centrado sus críticas en Lacalle, más que en Larrañaga. ¿Estima que "la final" es entre el FA y el ex presidente herrerista?
- A diferencia de otros precandidatos, incluyendo al doctor Lacalle, que se entrometen política y publicitariamente en las internas de otros partidos, me he abstenido de intervenir en situaciones ajenas. El candidato blanco lo eligen los blancos. Polemizo predominantemente con el doctor Lacalle porque es quien definió más claramente su proyecto de restauración de derecha en casi todos los planos: la política económica en su conjunto, la estructura fiscal, el sistema financiero, la inserción internacional y mucho más. Discuto con sus ideas, que representan el retorno a un pasado fracasado y doloroso.
- Cualquiera sea el resultado de las internas ¿no cree que la fórmula con más posibilidad de triunfo para el FA es aquella en la que estén usted y Mujica?
- Voy a insistir con la misma respuesta que he dado en múltiples ocasiones. Yo voy a seguir luchando con todas mis fuerzas por el triunfo el 28 de junio porque lo considero mi mejor aporte a la batalla para seguir cambiando y por un nuevo gobierno progresista. No voy a discutir sobre cargos. Voy a discutir y a opinar sobre contenidos, sobre propuestas, sobre cosas que tienen directa relación con la vida de la gente. Pero quiero decir también que el 29 de junio, como lo hago desde hace muchos años y en muy diversas condiciones, voy a seguir aportando mi esfuerzo político al Frente Amplio. De eso pueden estar todos seguros. Pero no estoy considerando fórmulas en este momento.
-¿Cuáles son, a su juicio, las bases de la recomposición de la unidad en el Frente Amplio pasadas las internas?
- Yo no creo en absoluto que esté en peligro la unidad del Frente Amplio y que haya que recomponer nada luego de las elecciones internas. El Frente nació, superó pruebas muy difíciles, gobernó y sigue adelante discutiendo con serenidad y seriedad los grandes temas nacionales. Eso es lo que estamos haciendo.
- En el Programa del Frente se establece que se convocará a una Asamblea Nacional Constituyente para reformar la Constitución. ¿Qué cree que debe cambiarse en la Carta actual?
- No creo que sea prioritario cambiar nuevamente la Constitución. En todo caso queda un largo camino para discutir en la izquierda y en el país sobre una reforma de la carta magna. Y en esos temas hay que ser precisos y profundos.
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