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Domingo 31.05.2009, 05:41 hs l Montevideo, Uruguay
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Internacional

El arma secreta de Obama para lograr la paz en Medio Oriente

Emanuel. El secretario de la Presidencia de EE.UU. es protagonista clave en las negociaciones

WASHINGTON | NEWSWEEK

Puede perdonarse a cualquiera por pensar que el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu y el secretario de la Presidencia de Estados Unidos, Rahm Emanuel, provienen de universos paralelos. Las historias de ambos políticos tienen muchos puntos en común, pero Netanyahu y Rahm ocupan lugares opuestos en las negociaciones para consolidar el proceso de paz en Medio Oriente.

Los dos han demostrado su buena voluntad como defensores de Israel (Netanyahu prestó servicios en una unidad de elite de comandos de las Fuerzas Armadas israelíes; Emanuel corrió para ser voluntario de Israel en la primera Guerra del Golfo). Los dos provienen de descendencias intensas y competitivas formadas por tres hermanos exitosos: Yoni, el hermano mayor de Netanyahu, fue un héroe nacional, y murió al comandar la operación de rescate de rehenes en Entebbe; Ari, el hermano menor de Emanuel, es un superagente de Hollywood que se ha ganado una suerte de inmortalidad, al estilo estadounidense, por haber inspirado un personaje en la televisora por cable HBO. Por cierto, cada uno tiene un hermano que es médico. Emanuel creció en Chicago, pero pasó los veranos en Israel. Netanyahu creció en Israel, pero pasó sus años de adolescente y de estudiante universitario en Estados Unidos. Los dos hombres también son parecidos de otras maneras: los dos pueden ser impetuosos y aparentar arrogancia. Los dos son luchadores políticos desde adentro, que odian perder.

Casi podrían ser hermanos. Por tanto, puede parecer un poco extraño que Emanuel y Netanyahu terminen en lugares opuestos de la mesa de negociaciones. Emanuel no va a estar negociando directamente con los israelíes, los iraníes ni otros. Pero, está surgiendo como un protagonista central en los esfuerzos para presionar a Israel en temas clave como el programa nuclear de Irán y las conversaciones con los palestinos, así como convencer de esas políticas a la comunidad judía de Estados Unidos. "No hay duda que Rahm tiene un gran papel", dice un alto jerarca del gobierno de EE.UU. que pidió mantener su identidad en reserva. "Tiene un enorme nivel de conocimiento de los temas, y una historia con los temas. Y, goza de la confianza total del presidente Barack Obama".

Las tensiones más serias pueden surgir respecto de Irán. Israel considera que frenar a los iraníes para que no tengan la capacidad de obtener armas nucleares es un imperativo existencial, y las autoridades israelíes están preocupadas porque Obama puede estar demasiado inclinado al compromiso. Más allá de que ese temor sea justificado o no, el gobierno de Obama cree que la mejor manera de lograr influencia sobre Irán es hacer verdaderos esfuerzos para crear un Estado Palestino. Netanyahu sostiene que quiere negociar con los palestinos, pero no auspicia la idea de un estado independiente.

Emanuel tiene un tipo especial de credibilidad en lo que respecta a impulsar la paz en Medio Oriente. "Es algo similar a cuando Nixon fue a China", señala la diputada Jane Harman, una de las principales integrantes de la bancada del Partido Demócrata, en la que Emanuel tuvo una posición de liderazgo hasta el año pasado. "Puede ser directo de maneras como otros no pueden".

William Daroff, que dirige la oficina en Washington de Comunidades Judías Unidas, y conoce a Emanuel, lo llama "el arma secreta de Obama". No se trata sólo de que Obama aproveche la reputación amistosa con Israel de Emanuel y la use como una suerte de escudo, permitiéndole desplegar un "amor duro" hacia el Estado judío. Daroff dijo a Newsweek que Rahm tiene una comprensión de los matices de la política israelí, que puede actuar fácilmente como un detector para el Presidente, a medida que avancen las negociaciones. "Los israelíes no podrán pasar nada por encima del gobierno, debido a quién es Rahm". Emanuel, que habla hebreo, sabrá, como cualquiera del lado estadounidense, si el Primer Ministro de Israel está engañando sobre su "línea roja" con Irán o respecto de la rapidez con que puede actuar para frenar los asentamientos en Cisjordania. Al pedirle un comentario, la vocera de Emanuel, Sarah Feinberg, dijo a Newsweek que su objetivo es asegurar que el Presidente tenga "cada opción a disposición a medida que buscamos la paz".

El estatus de Emanuel como casi hijo oriundo dio a algunos israelíes y judíos la impresión de que sería su hombre en el equipo de Obama: el pro israelí con el oído receptivo. Después de todo, tenía esas credenciales sionistas de oro. Su padre, Benjamin, había sido miembro del Irgún, la milicia judía derechista que existió antes de la independencia de Israel. Su tío, Emanuel, murió en un enfrentamiento con árabes en la década de los 30, lo que indujo a la familia a cambiarse el apellido original Auerbach en su honor. Sin embargo, algunos en la comunidad judía están desilusionados. Hasta su propio rabino, Asher Lopatin, tiene dudas. "Hay mucha desilusión", dice Lopatin, que preside la Congregación Moderna Ortodoxa Anshe Sholom B`nai Israel, en Chicago. "Por varios motivos, hubo altas expectativas, debido a que Rahm tiene tantos vínculos con Israel y la comunidad judía. En cambio, lo que hemos visto es más al duro Rahm Emanuel que al cálido Rahm",

ADVERTENCIA. Al igual de Bibi Netanyahu, cuyo fiero y académico padre crió a sus hijos en el credo del "gran Israel" que incluye no sólo la Margen Occidental del Jordán, sino también Jordania, Emanuel tuvo que contender con las expectativas paternas. Su padre, un médico en Chicago, avergonzó a su hijo el año pasado al declarar a un diario israelí que, por supuesto, su hijo ejercería influencia sobre Obama para que sea pro israelí. "¿Por qué no lo haría? ¿Acaso él es árabe? No estará limpiando los pisos en la Casa Blanca", indicó. Rahm Emanuel tuvo que pedir disculpas poco después a la comunidad árabe estadounidense. Benjamin Emanuel no respondió a pedidos para que hiciera comentarios para este artículo.

Pero, Emanuel, con frecuencia, ha mostrado ser pragmático. Filtraciones informativas de reuniones que ha tenido con líderes judíos desde enero, sugieren que su papel es el de dar un leve codazo a los israelíes para que tengan una posición más complaciente en el tema del Estado Palestino y en las negociaciones con Irán. Emanuel comienza sus reuniones con los líderes judíos con una advertencia: les dice que si algo se filtra, ni él ni nadie más en la Casa Blanca volverá a hablar con ellos, de acuerdo con varios participantes de esas citas.

A comienzos de este mes, en la conferencia anual de la Comisión Estadounidense de Asuntos Públicos de Israel, Emanuel dejó a varios delegados inquietos cuando presionó para que se avanzara en el tema palestino. Al igual que Obama, la semana pasada comenzó promoviendo la "relación especial" entre Estados Unidos e Israel y una "rica amistad, que tiene sus raíces en valores compartidos". Pero, de acuerdo con los apuntes que llevó Emanuel para su exposición, que fueron obtenidos por Newsweek, también declaró que "este es un momento de la verdad para el estado de Israel y las perspectivas de paz". Mientras Netanyahu ha buscado restar énfasis a las conversaciones con los palestinos para enfocar cómo frenar el programa nuclear de Irán, Emanuel dijo que Obama "cree que nuestra capacidad para enfrentar el gran desafío de Irán, será afectada por nuestra capacidad para mostrar progreso en los escenarios árabe-israelí e israelí-palestino".

Emanuel ha sostenido posiciones moderadas, hasta de "paloma" en el pasado. En noviembre de 2003, coauspició una resolución de apoyo al Acuerdo de Ginebra, que planteó la solución con dos Estados y fue definida por palestinos e israelíes moderados. Una década antes, mientras era consejero de política nacional del presidente Bill Clinton, Emanuel fue el entusiasta organizador entre bambalinas del apretón de manos en la Casa Blanca entre Yasser Arafat y Yitzhak Rabin.

El inusual papel de intermediario de Emanuel puede ser especialmente útil en el próximo año a medida que Obama intenta forjar un acuerdo con Irán sobre el programa nuclear, que probablemente no cumpla con las expectativas de Israel. El gobierno de Obama ya empezó a usar lenguaje más suave al referirse a Irán que el gobierno de George W. Bush. El equipo de Bush insistió en la cesación del enriquecimiento de uranio y punto. Los jerarcas del gobierno de Obama también quieren eliminar la capacidad de Teherán para enriquecer uranio, pero están más enfocados en un objetivo mayor: impedir un arma nuclear iraní. También hay indicios de que consideran nuevas ideas, como permitir que Irán continúe el enriquecimiento en el ámbito civil, siempre que tenga transparencia sobre su supuesto programa de armas nucleares y habilite inspecciones estrictas.

Irán y el desarrollo de su armamento nuclear

Un acuerdo entre Irán y Occidente aún está lejano, pero los israelíes desconfían. "Me sorprendería mucho si legitimar el enriquecimiento en Irán bajo cualquier circunstancia es un resultado aceptable para este o cualquier otro gobierno de Israel", comenta Robert Satloff, del Instituto de Política del Cercano Oriente, que tiende a reflejar el pensamiento israelí. Si a eso se agregan visiones contradictorias sobre la mejor manera de lograr la paz con los palestinos, se tiene lo que Satloff describe como "el mayor desacuerdo entre dos países en la historia de sus relaciones".

Todo ello también planteará problemas políticos a Obama en EE.UU., con Emanuel desempeñando el papel familiar de bombero para su jefe. El diputado Eric Cantor, el único judío del Partido Republicano que es miembro del Congreso, sostiene que el gobierno de Obama está asumiendo una posición "muy diferente del pensamiento general de la comunidad judía estadounidense" sobre Irán. "La comunidad pro israelí ha sido consistente en su postura por mantener la presión de las sanciones al régimen terrorista en Irán. El gobierno ha indicado por todas las vías que puedo advertir, que no debemos impulsar sanciones mientras se llevan a cabo las conversaciones".

Benjamin Netanyahu quiere un cronograma fijo para las conversaciones, para prevenir que Irán haga tiempo mientras enriquece uranio con destino a armas. Obama pareció hacer una concesión retórica a Netanyahu cuando dijo que insistiría en ver "algún progreso" hacia fines de este año. Jerarcas cercanos a Netanyahu también dicen que Israel quiere saber ahora qué medidas estará dispuesto a tomar Obama contra Irán, si las conversaciones fracasan. Hillary Clinton habló de "sanciones paralizantes", en el Congreso.

Edward Djerejian, que prestó servicios en tiempos de Baker y luego se convirtió en embajador ante Israel, dice que una mano firme, muchas veces, ayuda a los políticos israelíes. "Rabin me dijo una vez que puede ser muy útil para un líder israelí recibir un mensaje claro de EE.UU. porque entonces puede presentarse ante sus votantes y decir: `Miren, sé que esto es duro y no me gusta mucho, pero nuestro mejor amigo quiere que hagamos esto, y por tanto, debemos hacerlo`", señaló.

El experto en tema israelí

Rahm Emanuel creció entre los EE.UU. e Israel, por lo que conoce muy bien la región. Pero, pese a ser judío, no es pro israelí y ha defendido posiciones moderadas respecto a la solución del conflicto, como por ejemplo la creación de dos Estados independientes.

El freno de netanyahu

El primer ministro israelí no da su brazo a torcer en la negociación con los palestinos y, pese a la presión de EE.UU., insiste en poner como condición -para un acuerdo de dos Estados- la sanción a Irán por su programa nuclear que amenaza la región.

Obama confía en su asesor

El presidente norteamericano aprovecha la relación amistosa de su secretario con Israel y la utiliza como una suerte de escudo en la negociación, pues sabe que su postura respecto a la solución al conflicto no es la que espera el gobierno de derecha israelí.

El País Digital

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