|
||||||||
Alarma. Nicaragua es punto de entrada; hay más de 80 millones de armas ilegales
EL PAÍS DE MADRID
Los recientes juicios contra dos de los más conocidos traficantes de armas, el ruso Víktor Bout en Tailandia y el sirio Monser al Kassar -condenado en febrero a 30 años en EE.UU.-, revelaron lo sencillo que es ingresar armas en América Latina.
También demostraron el papel crucial que desempeña Centroamérica, en especial Nicaragua, en este negocio, y la amenaza que supone la relación de Venezuela con Rusia.
Para detener a Bout y Al Kassar, la agencia antidroga estadounidense alegó que ambos intentaron vender lanzamisiles portátiles tierra-aire rusos SAM a las FARC. La ruta prevista para ambas operaciones era similar: las armas partían desde Rumania o Bulgaria y entraban por Nicaragua. Desde ahí se iban a arrojar con paracaídas sobre territorio colombiano.
"No hay pruebas de que el Gobierno de Ortega sea cómplice del tráfico, pero sin duda el país tiene enormes lagunas legales que lo facilitan", dice Roberto Orozco, experto nicaragüense del Instituto de Estudios Estratégicos. Los puertos nicaragüenses están entre los mayores coladeros de armas en la región, según fuentes de Defensa de EE.UU. "En especial, el puerto de Corinto", apunta Orozco. "Es el único de aguas profundas y está controlado por el Ejército y la policía, que hace la vista gorda. No hay estadísticas fiables sobre la cantidad de barcos que atracan allí, pero no hay que pensar en veinte o treinta, con dos o tres bien cargados es suficiente para abastecer al mercado".
Hay más de 80 millones de armas ilegales en América Latina, según el Centro para la Información de Defensa (CID) de Washington. Cualquier criminal, hasta el más inútil, tiene acceso a una pistola o fusil.
Los datos son brutales. La tasa de homicidios -140.000 al año, según el Banco Mundial- es más del doble del promedio mundial. Varios países tienen un índice de crímenes por cada 100.000 habitantes alarmante: Brasil, 28; Colombia, 65; El Salvador, 45; Guatemala, 50; Venezuela, 35. La violencia también golpea a la economía. El costo de esta lacra se estima en un 14,2% del PIB regional, según el informe Crimen y Violencia del Banco Mundial.
Además, el tráfico ilícito de armas está cada vez más ligado al narcotráfico. En Perú, hace unos meses, el Ejército comprobó que los resquicios de la guerrilla Sendero Luminoso, hoy dedicada a la producción y venta de cocaína, tenían en su poder lanzacohetes, ametralladoras y fusiles, todos de origen ruso. El rearme senderista costó la vida a medio centenar de soldados peruanos en un año.
Iquitos y la frontera entre los países andinos y Brasil, el golfo de Urabá, que une Colombia y Panamá, el triple límite entre Paraguay, Brasil y Argentina, son algunos de los principales puntos de contrabando en la región.
Sin embargo, Centroamérica, en especial Guatemala y Nicaragua, adquirieron relevancia como puerta de entrada de los cargamentos. El colombiano Alfredo Rangel, director de la Fundación Seguridad y Democracia en Bogotá, recuerda que así como Nicaragua ya es clave en el comercio ilegal, Venezuela desempeña un papel relevante. Como buena parte de las armas que acaban en el mercado negro proceden de la policía y el Ejército -robadas o vendidas por agentes y militares-, hay serios temores de que parte de los 100.000 Kaláshnikov que Caracas compró a Rusia acaben en manos de los narcos.
140.000 Es la cantidad de homicidios en un año en América Latina (según cifras del Banco Mundial), más del doble del promedio mundial.
5.000 Son los fusiles Ak-103 que poseen las FARC y que podrían ser reutilizados gracias a Venezuela que construirá las municiones.
Algunos sostienen que el mayor peligro para América Latina, en lo que refiere a la ilegal carrera armamentista, lo constituirá la fábrica venezolana, bajo licencia, de armas y municiones rusas.
Mientras que las armas abundan en la zona, las municiones escasean. El calibre 7,62 mm, que usan los fusiles rusos AK-103 adquiridos por Venezuela, es el más deseado por la región y en especial por las FARC, que aún posee al menos 5.000 de estas armas.
Además, los intercambios de droga por armas que los cárteles de la droga colombianos inauguraron a mediados de los noventa con la mafia rusa, proliferaron. Así como la cocaína sale de Colombia, Perú y Bolivia hacia Europa a través de Venezuela, Ecuador y Brasil, las armas recorren el mismo camino en sentido contrario.
Adelaida Vázquez y Carolina Gabea son testigos casi a diario de este tráfico. Ambas son fiscales de Ciudad del Este, la urbe paraguaya pegada a Brasil y Argentina. Tienen una queja común: pocos recursos y el enemigo en casa. "La policía nacional no sólo no nos ayuda, nos boicotea. Tenemos un grupo de agentes especiales, pero son pocos ante tanto delito", explica Vázquez. "Una vez confiscamos una ametralladora a unos narcos... no me lo podía creer", dijo. Vázquez es de Ciudad del Este, pero Gabea lleva en la ciudad cuatro años, es de Asunción. "Es peligroso ser legal y trabajar acá, pero ¿sabe qué?, si uno se mantiene limpio el narco no suele meterse con uno. Es parte del juego", sostiene. el país de madrid
| « volver |
![]() |
Si Danilo Astori le tiró a José Mujica un golpe sutil, casi diplomático, el líder del MPP le replicó a fustazos. El cruce, en ...
El cónsul general de España, Juan María López Aguilar, se quitó la vida arrojándose a las aguas del puerto ayer de tarde. El ...
Cuatro nuevos casos de gripe A se sumaron a los dos confirmados el miércoles. Hay 33 más bajo sospecha. Los médicos recomiendan ...
PAYSANDÚ | SANDRA KANOVICH Un hombre de 49 años y poseedor de antecedentes penales por atentado violento al pudor en ...
Contra todos los pronósticos, la cantante Susan Boyle, convertida en una celebridad mundial gracias a la internet, terminó el ...