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Eminem. El rapero de Detroit vuelve después de cinco años con "Relapse"
SEBASTIÁN AUYANET
Volver en forma es un lugar común de la crítica que se puede aplicar a esta reaparición de Eminem. Ahora, que el mundo todavía esté ávido de una nueva obra autobiográfica del rapero de Detroit es algo que se puede discutir.
Si alguien está esperando al "Em" de los furiosos The Slim Shady LP, The Marshall Mathers LP o The Eminem Show; se va a encontrar con que ha perdido algo de chispa. ¿Tendrá que ver eso con su edad, o con la de quienes lo escuchamos?
Quizá, pero Relapse reabre una carrera cerrada cinco años antes con Encore, un disco en el que Eminem ya estaba teniendo poca cosa para decir. Incluso él, que tiene un historial de familia disfuncional a la enésima potencia, con divorcios, una relación de odio mediático hacia su madre y otras miserias personales que siempre se han canalizado en canciones. Esnifar droga sobre el sampleo de la voz de su hija, como en una de las canciones de aquél último disco, es un ejemplo de cosas que Eminem ha hecho y que probablemente ni el rapero con más porte de gángster se plantearía grabar.
Lo suyo no fue un retiro para rehacerse creativamente: cayó en una crisis compositiva y en una adicción al alcohol y las drogas legales que lo alejó varios años. El año pasado, las fotos de un Eminem hinchado y fuera de forma marcaban un regreso improbable.
Pero en 2009, Eminem vuelve contándonos el capítulo seis de la novela de su vida, que empieza con una pesadillesca entrevista a un psiquiatra que los amenaza con pastillas de prescripción, una de sus adicciones más profundas. A partir de ahí, en ese estilo que oscila entre la sátira, la ansiedad y la paranoia, Eminem también saca temas con su sello como We made you, en el que se mete con la farándula estadounidense de nuevo al estilo de The real slim shady, uno de sus temas más populares.
Pero la mayoría del disco se va al lado oscuro con Eminem. Y ahí, aquellas conclusiones adolescentes del estilo "mi madre fuma más porro que yo" se cambian por relatos de violaciones de su padrastro, anécdotas del consumo de Valium y reanimaciones por sobredosis. Acá hay poco chiste.
El acompañamiento sonoro, una vez más responsabilidad de Dr. Dre añade elegancia, pero en tiempos en que la raíz más "popera" del rap es dominada por Kanye West, eso termina siendo poco porque no tiene ni la mitad de arreglos, guiños y ganchos. Otro detalle: Eminem tampoco ha escapado a la tentación del modificador de voces Autotune, algo que antes no se le había notado. Pero a todo esto le falta algo que antes estuvo siempre: era divertido escuchar a Eminem, ahora todo suena bien pero nada sacude demasiado.
Eminem dice en Medicine ball: "es hora de que me odien otra vez". Lo cierto es que, por momentos, en Relapse se siente más lástima y deseos de que Eminem vuelva a lograrlo antes que ese desprecio que le valió tantos fans por todo el mundo.
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