|
||||||||
REBAR
La honestidad periodística impone, entre otras exigencias, reconocer errores cometidos en el ejercicio de la profesión, y pedir las disculpas que pudieran caber. Me siento obligado a rectificarme entre ustedes, en cuanto al concepto -tantas veces expuesto- que vino mereciéndome "el Tío Hugo" hasta el 17 de mayo último: ese domingo, se publicó en nuestro diario un notición que despegó de "El País" de Madrid, y me borró la imagen negativa que yo tenía del mandatario venezolano respecto de su vocación libresca. Pues, amigos míos: el ex comandante de paracaidistas termina de destapar sus bidones de inquietudes culturales, declarándose fanático de la lectura.
Sinceramente, siempre me lo imaginé apenas como una especie de afiliado con aspiraciones a Presidente de Honor, del C.I.L.D.I.C. (Club de Ilustres Lectores de Dedicatorias, Índices y Contratapas) y hasta lo suponía orgulloso de esa condición de kulto... convencido el hombre de que con eso bastaba para sobresalir, entre varios de los colegas que se destakan hoy en el panorama político de esta porción del planeta Tierra que, mal que nos pese, estamos compartiendo los uruguayos apartándonos de las mínimas reglas de la buena educación, olvidándonos cada día más, de pedir las cosas "por favor"... dar "gracias" cuando nos son concedidas... extravagancias que vienen agonizando junto al "disculpe"... el "no hay de qué"... el "después de usted", etc. Por suerte, en medio de este ensayo de Apocalipsis cultural en que nos revolvemos con angustia discepoliana, surge con nítido perfil de salvador "el Tío Hugo", que ahora, sobre los mares de petróleo que ha distribuido por el continente de la esperanza con generoso espíritu, echa a flotar los libros que ayudarán al hombre nuevo que, mucho me temo, al paso que vamos pueda resultar una mezcla de Museta y de Mimí.
Toda América debe tomar nota de este proyecto del líder de la revolución bolivariana, que se queda afónico gritando: LEER, LEER, LEER Y LEER, LECTURA PARA LA CONCIENCIA; y ampliando con lo que le resta de voz, pregona: "Tenemos que inyectarle a la contrarrevolución todos los días, una dosis de liberación"... lo que no significa que los potenciales lectores vayan a tener libertad de elección en materia de títulos y autores, porque agrega: "El PRL (Plan Revolucionario de Lectura) es un acto colectivo orientado a fomentar el socialismo. Nosotros queremos, como parte de este plan, comenzar a llamar a las cosas por su nombre".
¡Albricias! Los tiempos de leer han llegado. Los súbditos del más bolivariano de los bolivarianos están de parabienes. Gracias al "Tío Hugo" conocerán, por fin, el verdadero nombre de las cosas: hasta ahora, sólo las mencionaban valiéndose de motes, apodos o seudónimos.
¡Festejen, venezolanos, festejen!!!
| « volver |
En conferencia de prensa, la ministra de Salud Pública, María Julia Muñoz, confirmó que se trata de un hombre que estuvo en un ...
El director de Ceres, Ernesto Talvi, evaluó ayer que la composición del electorado "cambió dramáticamente" en los últimos 25 ...
La hija de cuatro años del ex campeón mundial falleció en un hospital de Arizona tras enroscarse una soga en el cuello mientras ...
Aquellos que en junio cobren un primer medio aguinaldo inferior a los $ 9.720 estarán exentos de aportes por Impuesto a la Renta ...
José Mujica siente que ganó. Una encuesta de Cifra dice que el senador tupamaro puede quedarse con la mayoría absoluta del FA. Y ...