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Viernes 22.05.2009, 05:23 hs l Montevideo, Uruguay
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Editorial


[HOY IMPORTA]

Nostalgia

Cinco o diez años, más o menos, es poco en la historia de la vigencia del fútbol, como deporte popular por excelencia en nuestro país. En ese poco tiempo, lo que era una fiesta familiar y popular se ha convertido en un motivo de alarma social.

Un Nacional-Peñarol, desde hace muchas décadas, fue una fiesta de todos en aquellos largos años en que desde los más adinerados hasta los menos se miraban como iguales. Y todos iban al Estadio a alentar a sus equipos, y todos discutían de igual a igual en los prolegómenos y los epílogos de los partidos en los diversos ámbitos en que alternaban: en el trabajo, en los lugares de expansión en donde se juntaban para los comentarios, divirtiéndose los ganadores con los perdedores, que al final nunca se resignaban esperando la revancha.

"Las derrotas y las victorias de los domingos sólo duran hasta los miércoles", solía decir ese filósofo del deporte que se llamó Dante Iocco.

No eran otros tiempos, era otro país. Hoy todo cambió. Un clásico es una guerra en potencia, una bomba de tiempo que explotará en agresiones, en riesgos de lesiones graves al público, incluso en posibles homicidios.

Nuevamente para preparar el clásico del domingo próximo, la policía organizó un operativo de vigilancia, propio pa-ra prevenir una conflagración, dentro y en los alrededores del Centenario. Los antecedentes lo justifican.

No se trata solamente de controlar el peligro de enfrentamiento entre las hinchadas de uno y otro equipo, sino que se pelean y se matan entre ellos por cuotas de poder interno. Y hasta la seguridad de los dirigentes, técnicos y jugadores está en peligro por los atentados que pueden ser objeto de sus propias barras bravas, sobre todo cuando quedan descontentas con el resultado.

Así se ha transformado la rivalidad deportiva en odios que alientan la barbarie, en donde nadie que participe del espectáculo o que circule por sus inmediaciones, puede ir con la esperanza más o menos fundada, que volverá a su casa, en las mismas condiciones físicas en que salió.

Hoy es el fútbol, ayer fue el básquetbol. ¿Cuándo será la hora de los cuerdos?

¿Seguiremos así ?

El País Digital

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