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Miércoles 20.05.2009, 03:42 hs l Montevideo, Uruguay
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Internacional

Dimitió el jefe del Parlamento británico tras críticas por gastos

Martin. Primero que deja el cargo en 300 años en medio de crisis política

LONDRES | EL PAÍS DE MADRID

Michael Martin, con 30 años de parlamentario, los nueve últimos en calidad de presidente de la Cámara de los Comunes, se convirtió ayer en la gran cabeza de turco de la crisis política que se vive en el Reino Unido a raíz de los gastos de parlamentarios.

Martin anunció ayer su dimisión, que tendrá efecto el 21 de junio. Es la primera vez en más de 300 años que el Parlamento fuerza la dimisión de su speaker o presidente. El último hasta ayer había sido sir John Trevor, obligado a dejar el cargo en 1695 al ser considerado culpable de aceptar sobornos.

Martin no ha llegado a ser acusado formalmente de nada, ha caído por inepto, no por corrupto, y ha bastado una rebelión parlamentaria para hacerle ver que su suerte estaba echada y no le quedaba más salida que su dimisión. Ha tenido más suerte que algunos de sus antecesores, como los tres speakers ejecutados por el rey Enrique VIII en el siglo XVI. El laborista Martin no ha llegado a perder la cabeza físicamente, pero su caída se debe en gran parte a su propia mala cabeza: primero se obstinó en impedir que se publicaran los datos de los gastos de los diputados y en los últimos días dio la impresión de no darse cuenta de la gravedad de la crisis política que atraviesa el Reino Unido y del desprestigio público que está sufriendo la más respetada de sus instituciones: el Parlamento.

Sus enemigos veían en él un tapón a las reformas que exige la sociedad. Pero sus amigos le tienen más bien por una víctima del esnobismo, un hombre perseguido por gran parte de la prensa desde que fue designado speaker en el año 2000 y al que ahora un sector de los diputados ha elegido como el blanco de la crisis, como sacudiéndose sus propias responsabilidades. Algo hay de eso: por grande que fuera la torpeza política de Martin, por mucho que mirara a otro lado y evitara bucear en los gastos de los diputados, al final los únicos responsables son cada uno de los que eligieron abusar de los gastos.

La dimisión de Martin, que dejará también su escaño en los Comunes, obligará a convocar elecciones parciales en la circunscripción de Glasgow Norte para sustituirle. Una mala noticia para los laboristas, aunque su principal rival no será un candidato tory, sino un nacionalista escocés o quizás algún independiente que defienda la bandera de la honestidad.

Pero la principal preocupación que ahora embarga al primer ministro británico, Gordon Brown, es recuperar la iniciativa política en una crisis que está siendo aprovechada por el líder conservador, David Cameron, a pesar de que el desprestigio afecta lo mismo a diputados tories que laboristas y también a liberales-demócratas.

El primer ministro se reunió en la mañana de ayer con la mesa ejecutiva de su partido, ante la que dejó claro que los diputados laboristas "que rompan las reglas" no representarán al partido en próximas elecciones. Pero descartó que sean las bases locales las que decidan por su cuenta si un diputado merece o no ser apartado.

Brown, Cameron y el líder de los liberales-demócratas, Nick Clegg, se reunieron por la tarde con el speaker para arrancar las negociaciones entre los tres grandes partidos para impulsar una reforma no sólo del polémico asunto de los gastos de los diputados sino del funcionamiento mismo de un Parlamento que parece anclado en el pasado y en el que los símbolos siguen pesando mucho.

Brown anunció luego que los tres partidos están de acuerdo "en principio" para acabar con el actual sistema de autorregulación con el que los diputados fijan las reglas de cómo subvencionar sus gastos para que sea una comisión independiente la que decida. El primer ministro quiso enfatizar la importancia de un cambio como ese al subrayar la legendaria oposición del Parlamento a ceder en su hasta ahora absoluta capacidad de decidir su propia forma de organizarse.

"Westminster no puede seguir operando como un club de caballeros en el que sus miembros establecen las reglas que les afectan a ellos mismos", dijo. "Si los miembros del Parlamento siguen fijando sus propios códigos, por muy objetivos que intenten ser, el público siempre pondrá en cuestión la transparencia y los estándares que con todo derecho exigen", añadió el primer ministro Brown.

Diputados y sus gastos excesivos

Una serie de revelaciones publicadas por el periódico inglés Daily Telegraph sobre gastos extravagantes de diputados británicos dañó gravemente la imagen pública de la clase política en Gran Bretaña y desplomó el nivel de apoyo al Laborismo. El lunes, en una agitada sesión de la Cámara, Michael Martin declaró "lamentar profundamente" el escándalo provocado por las abusivas facturas de gastos presentadas por diputados que se hicieron reembolsar desde el mantenimiento de las piscinas de sus casas hasta la comida de sus perros. Como presidente de los Comunes, Martin era responsable del servicio que controla los gastos de los diputados y se le reprocha haber hecho oídos sordos a los pedidos para que reformara un sistema que permitía abusos.

Brown se niega a adelantar comicios en los que perdería

Londres | Desde hace unos diez días, las revelaciones cotidianas en la prensa sobre los excesos de los gastos de los diputados de los principales partidos, desde el reembolso del mantenimiento de una piscina hasta la compra de un pintalabios pasando por préstamos inmobiliarios dudosos, envenenan la vida política y han causado la caída de varias figuras.

Según un sondeo publicado ayer por The Guardian, el 69% de los británicos estima que el primer ministro, Gordon Brown, gestionó mal el escándalo y el 55% de las 1.002 personas interrogadas considera que su adversario conservador, David Cameron, salió favorecido.

Cameron ha reclamado en los últimos días que se adelanten las elecciones generales previstas para 2010, lo que de ocurrir llevaría a la derrota del laborismo, que según sondeos lograría el 28% de los votos contra el 39% para la oposición conservadora.

Brown negó que el escándalo pueda llevar a elecciones anticipadas y afirmó que para resolver el problema es necesario modificar el sistema. "La solución es limpiar el sistema. Quien cree que el problema puede ser resuelto cambiando algunos nombres, se equivoca", dijo. ANSA y AFP

El País Digital

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