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Miércoles 20.05.2009, 03:29 hs l Montevideo, Uruguay
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Ciudades

Cultivo en agua lleva salud e ingresos a los asentamientos

Huertas urbanas. Con apoyo del MSP y el BID se realizó una experiencia de huertas urbanas en asentamientos de Carrasco Los productos cumplen los requisitos de calidad de la Unión Europea | El costo inicial es alto pero se usan mejor los recursos | El consumo está por debajo de lo recomendado

XIMENA AGUIAR

En un asentamiento de la Cruz de Carrasco se cultivan las verduras naturales que se compran en colegios privados de Carrasco sur. La clave: cursos de técnica hidropónica y una ayuda para mejorar la presentación de las empresas familiares.

Cuando el ingeniero agrónomo Martín Caldeyro proponía promover la hidroponía (cultivo en agua), sus colegas le señalaban que Uruguay no precisaba esa técnica, por la abundancia de tierra disponible para el cultivo. Sin embargo, el sistema muestra sus ventajas en la ciudad: permite plantar en azoteas o balcones y en suelos degradados, como los rellenados o los de zonas de asentamiento.

De a poco, Caldeyro fue reuniendo recursos para demostrar, aunque fuera a pequeña escala, las bondades de la técnica. Durante años experimentó en el fondo de su casa, por el gusto de cultivar su alimento, con un invernáculo de más de 200 metros cuadrados, en el que probó técnicas como el cultivo en arena y cáscara de arroz, o en agua con sales minerales. En 2004, como representante de la Asociación Uruguaya de Hidroponía (Asudhi), logró un acuerdo con el Ministerio de Salud Pública para hacer cursos sobre esta técnica en zonas de bajos recursos, cercanas a asentamientos. De entre las 400 personas capacitadas entonces, unas 300 continuaron con cultivo para autoconsumo, afirmó.

En 2006, se eligió a 20 familias para continuar un proceso de creación de microempresas, con apoyo del Fondo Multilateral de Inversiones (Fomin) del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). El proceso incluyó la adaptación del diseño de los invernáculos, la formación en buenas prácticas agrícolas y manejo de alimentos y el seguimiento por parte de un laboratorio independiente de la calidad de los productos.

El programa finaliza en junio y Caldeyro expone con orgullo uno de sus principales logros: si se cultiva con agua potable y se siguen las reglas de manejo, los alimentos cumplen con estándares de calidad de la Unión Europea, afirma. Ahora, quiere extender el programa y el conocimiento generado en su implementación a otras áreas de Montevideo o el país.

El interés por la técnica ya se está expandiendo. Por ejemplo, el Departamento de Desarrollo de la Intendencia de Soriano realizará un curso sobre cultivo hidropónico en la localidad de Rodó, el 22, 23, 29 y 30 de mayo.

Alimentación. "A mí me gusta comer verduras y cuando me mudé aquí no había puestos cerca", señaló Lourdes Colosi, una de las primeras participantes del programa. Las costumbres culinarias y un menor acceso a verduras de buena calidad hacen que en muchas zonas de periferia el consumo de verduras esté por debajo de lo recomendado. Uno de los primeros resultados del programa fue el aumento del consumo de verduras en las familias, dijo Caldeyro. En una familia de 4 personas, se puede cubrir el 50% del consumo de verduras con una huerta de unos 10 metros cuadrados, afirmó.

La huerta también tiene un impacto en el entorno barrial. Por ejemplo, Felicia Martínez, integrante de otra huerta urbana, vende unas 200 lechugas por mes sólo entre sus vecinos.

Algunas personas se interesaron en la técnica, pero luego se dan cuenta de que no tienen el tiempo. O no les sirve plantar hoy y esperar dos meses para cosechar, explicó Felicia, que le dedica unas 3 o 4 horas diarias a las plantas o a su venta.

Lo que para otros puede ser un impedimento es para ella un beneficio: pasar el tiempo cuidando las plantas la distiende, es prácticamente una "terapia", contó. Además, en la producción "se aprenden muchas cosas que uno como simple consumidor no conoce", señaló.

En general se suelen plantar verduras de hojas verdes (lechugas, acelgas, berro o plantas aromáticas), que implican resultados en tiempos menores que, por ejemplo, frutos como tomates o frutillas, aunque algunos también incursionan en esas variedades.

Trabajo. El proyecto no se limitó a la parte productiva, y buscó también vías de salida para esos productos. Las familias que participan de la experiencia viven en Paso Carrasco, Carrasco Norte, La Cruz de Carrasco y Malvín Norte. Al sur de esos barrios hay otros en los que viven personas con mayor poder adquisitivo, potenciales compradores: Parque Miramar, Carrasco, Malvín. Mediante un acto simple como valorar y comprar lechugas, berro o albahaca, las dos partes pueden salir ganando, señaló Caldeyro.

Para que el intercambio funcionara, además de la calidad de los productos se necesitaba de una imagen profesional para las microempresas. Esto se logró mediante un simple carrito, remolcado por una moto, en el que se pasan a buscar las verduras cosechadas y que luego se transforma, con unos pocos movimientos, en un stand con el logo del programa, que fue instalado en iglesias o colegios de Carrasco.

"Si va la señora con sus lechugas a la puerta difícilmente le compren. El stand funciona como puente entre esas dos realidades", sostiene Caldeyro. Además, muchos comenzaron a vender puerta por puerta y, pese a una resistencia inicial, ya tienen compradores fijos, como el esposo de Colosi, que vende en Jardines de Miramar.

Las familias involucradas en la experiencia tienen distintas superficies de invernadero (entre 30 y 60 metros cuadrados), distinta capacidad de trabajo y distintos resultados, ganando entre $ 2.000 y $ 5.000 al mes con la venta de los productos cosechados en su hogar.

consejos para manejar los alimentos antes de consumirlos

MANTENGA LA LIMPIEZA Elija alimentos elaborados y comercializados higiénicamente. Lávese las manos antes de preparar alimentos y a menudo durante la preparación. También lávese las manos después de ir al baño. Desinfecte todas las superficies y equipos usados en la preparación de alimentos. Proteja alimentos y áreas de cocina de insectos, mascotas y de otros animales. Esto es para evitar enfermedades originadas en los alimentos, ya que en la tierra, el agua, los animales y las personas se encuentran microorganismos peligrosos.

SEPARE CRUDOS Y COCIDOS Use equipos y utensilios diferentes, como cuchillas o tablas de cortar, para manipular carne, pollo y pescado y otros alimentos crudos. Conserve los alimentos en recipientes separados para evitar el contacto entre crudos y cocidos. Los alimentos crudos, especialmente carne, pollo y pescado y sus jugos, pueden estar contaminados con microorganismos peligrosos que pueden transferirse a otros alimentos, tales como comidas cocinadas o listas para comer, durante la preparación de los alimentos o mientras se conserven.

COCINE COMPLETAMENTE Se recomienda cocinar completamente los alimentos, especialmente carne, pollo, huevos y pescado. Hierva los alimentos como sopas y guisos para asegurarse que ellos alcanzaron 70°C. Para carnes rojas y pollos cuide que los jugos sean claros y no rosados. Además, recaliente completamente la comida cocinada. Esto es porque la correcta cocción mata a casi todos los microorganismos peligrosos. El recalentamiento adecuado mata a los microorganismos desarrollados durante la conservación.

Las cifras

50% Del consumo de verduras de una familia de 4 personas puede cubrirse con una huerta hidopónica de unos 10 metros cuadrados.

$5.000 Puede ganar por mes una micro empresa con la venta de lo cultivado en una superficie de entre 30 y 60 metros cuadrados.

Ventajas y contras del cultivo en agua

Un trabajo más liviano, en el que no es necesaria la rotación de cultivos, se realiza un uso eficiente del agua y se reduce la aplicación de agroquímicos. Estas son algunas de las ventajas de la hidroponía, según un estudio realizado por Juan Gilsanz del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria. Un costo inicial alto, la necesidad de conocimientos específicos y la mayor vulnerabilidad a las variaciones en el suministro de nutrientes son algunas desventajas.

La técnica ha sido promovida por la organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en varios países; un manual para su implementación casera puede ser consultado en la biblioteca virtual del Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca.

En la experiencia del programa Hidroponía Incluye, la Asociación Uruguaya de Hidroponía brindó los materiales para el invernadero y los sustitutos de la tierra y las familias brindaron el espacio y la mano de obra. Se utilizaron técnicas de cultivo en seco, en el que se sustituye la tierra por cáscara de arroz y arena, y de cultivo húmedo, en el que una plancha de espuma sostiene las plantas sobre un agua enriquecida con sales minerales.

Pocas verduras y reparto desigual

El consumo de verduras entre los uruguayos es menor al recomendado internacionalmente, y la carencia se acentúa en los hogares del interior y en los más pobres, según el estudio "Los alimentos y las bebidas en los hogares" realizado por el Instituto Nacional de Estadística (INE) en base a la Encuesta nacional de gastos e ingresos de los hogares 2006.

El consumo de verduras previene la obesidad, la diabetes tipo 2, las enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer. Sin embargo, "en los hogares urbanos se dispone de tan sólo 246 gramos netos de frutas y verduras por persona y por día, cuando la recomendación internacional es de 400 gramos", señala el estudio.

"Los hogares de Montevideo disponen de casi un 25% más de frutas y verduras que los de las localidades grandes del interior y un 33% más que los de las localidades de menos de 5.000 habitantes y el medio rural", afirma el estudio. Además, a medida que disminuye el ingreso se acentúa el problema: mientras que en los hogares pertenecientes al 5% más pobre del país se consumen unos 89 gramos por persona por día, en los pertenecientes al 5% más rico se consumen 446 gramos.

El País Digital

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