Montevideo: despejado  l  Temp:11ºC  l  Ampliar pronóstico
Inicio   l    Último Momento   l   Edición Impresa   l   Ediciones anteriores   l   Mi registro   l   Contacto
Poner EL PAIS como página de inicioPoner EL PAIS como favorito
Martes 19.05.2009, 01:01 hs l Montevideo, Uruguay
Vota por esta noticia:
Desinteresa/No aporta Común/Importa poco  Interesante  Muy Interesante  Excelente/Gran aporte
  Total de votos:
Desinteresa/NoComún/ImportaInteresanteMuyExcelente/Gran 9 votos
Comentarios: 0  | escuchar nota |  | achicar texto |  | agrandar texto |  | enviar nota |  | imprimir nota |
 

Espectáculos


El último adiós

Tributo de un pueblo en silencio

El último adiós. El mal tiempo no impidió que muchas personas estuvieran desde temprano en el Palacio Legislativo. Autoridades nacionales, artistas y políticos homenajearon a Mario Benedetti

ALEXANDER LALUZ

Desde las nueve de la mañana de ayer, el Palacio Legislativo le dio el marco oficial a la despedida a Mario Benedetti. Un acto que cargó con la emoción, la memoria de sus amigos, allegados, y una multitud que desafió la amenaza de un cielo plomizo.

Poco antes de la hora fijada para el comienzo del velatorio, ya se había formado una pequeña fila frente a las puertas del Salón de los Pasos Perdidos. Los rostros no denotaban la habitual congoja, sino un dolor vivido en el silencio, el comentario en voz baja.

La irrupción marcial del Batallón Florida, y la guardia de honor formada en la escalinata marcaron el comienzo formal. Y la gente fue colmando poco a poco la inmensidad silenciosa del salón.

"Es un día bastante doloroso en lo personal. Creo que también para todo el Uruguay, y para toda la gente que ama la poesía, que cree en las ideas y en la memoria". El joven de 27 años que confesaba este pensamiento estaba en la fila para firmar el libro de condolencias. Su emoción era muy visible. No era un personaje notorio, influyente, que atrajera la atención de las cámaras y micrófonos. Pero su gesto, su palabra, fueron un símbolo de lo que muchos sentían ante el féretro abierto de Mario Benedetti.

"En realidad lo leí muy poco", dijo a El País una chica muy joven. "Montevideanos fue uno de los libros que leí, y me impactó de cerca el cuento que narra cómo una madre y un padre se reparten los bienes gananciales luego de una pelea, y lo último que ellos consideraron fue a su hijo. Era como si el hijo fuera otro bien ganancial y no una persona. La descripción era tan fuerte y dolorosa". Al igual que otros jóvenes de su edad, ella también se reconocía en la escritura de este "hombre pequeño", como algunos han definido a Benedetti. Una empatía construida desde una escritura llana, directa, sin los dobleces de una petulante retórica, que daba vida a personajes e historias tan cotidianas como la gente de a pie fue llegando hasta el Palacio durante toda la jornada de ayer. "Sus libros son muy reales, nos hablan muy claro", comentó a El País una señora luego de haber estado un buen rato junto al féretro. "Es como dice mi hija -agregó, pero ya con un gesto más descontracturado- `no tenés que esforzarte mucho porque lo entendés perfectamente`. A Mario lo leíamos y era algo más claro".

Este rasgo dominante en la poesía y la narrativa, le valió a Benedetti un reconocimiento que trascendió las fronteras de lo local para ser un punto de encuentro entre distintas generaciones de lectores y escritores de distintos lugares. Su lenguaje le puso palabras a las experiencias del amor, el dolor, la frustración, los deseos de gente corriente. Aquel joven de 27 años, que se asumía como un seguidor de Benedetti y que lo descubrió en plena adolescencia, definió este estilo en palabras muchos más claras: "fuera de mi familia, (Benedetti) es una de las personas que más me marcó. Y todos mis compañeros lo leyeron. Las historias de Mario llegan a todas las edades (...) quién en la calle no le ha dedicado un verso de Benedetti a una mujer. Él está en boca de todos".

Este cúmulo de sensaciones, pensamientos, encontró otra forma visible de expresión en las numerosas coronas que fueron llegando en el día de ayer, casi al mismo ritmo que crecía la fila de personas afuera del Palacio Legislativo. La imagen dominante era que todos quería decir presentes. Y allí estuvieron. "A nuestro primer padrino", rezaba la leyenda de la corona enviada por la Fundación Zelmar Michelini. "No te olvidamos", sostenía la que envió otro de sus admiradores, el cantante español Joaquín Sabina. La lista continuaba con el Teatro El Galpón, la FEUU, la Asamblea General, Agadu, la Universidad de Alicante, el pueblo mexicano, la Embajada de España, entre tantos otros.

Una vida bien vivida. Entre los primeros que llegaron al velatorio, estaba Rodrigo Arocena, Rector de la Universidad de la República. Su testimonio puso en palabras otra constante en el pensamiento de todos. "Un poco a contrapelo -dijo a El País, asociando este momento con la reciente pérdida de Idea Vilariño- de lo que se estila en estos momentos: ¡qué vidas bien vividas! Sin desmedro de la tristeza que sentimos todos ahora, hay que pensar también en que Idea y Mario tuvieron unas vidas extraordinarias, un largo tiempo de creación, de servicio al país".

Daniel Viglietti también resaltó esa inevitable asociación entre las vidas, creaciones, la amistad de Vilariño y Benedetti. "Venimos de la pérdida de Idea, otra gran poeta, otra gran amiga, y amiga entrañable de Mario. Sorprende y conmueve como dos seres nacidos en 1920 mueren con una diferencia de tan pocos días". A lo que agregó: "el conjunto de vivencias que tengo con Mario es más que una anécdota. Es un sentimiento poblado de encuentros, de trabajo, de creación. En el escenario -comentó con la voz entrecortada por la emoción y recordando aquel legendario espectáculo A dos voces- uno conoce al otro de una manera muy sutil. Y lo que yo percibía en el trabajo con él fue su dignidad, su compañerismo, su modestia tan poco habitual entre los intelectuales. Para mí fue un maestro (...) Esto lo pensaba anoche -agregó luego, haciendo referencia a la noche del domingo, cuando se conoció la noticia del fallecimiento de Benedetti-: todos somos discípulos de Mario".

La clase política también marcó presencia en esta despedida. En sus declaraciones, todos coincidieron en destacar el valor del legado humano y artístico del autor de La tregua. Mujica lo definió como "un poeta que pintó nuestra decadencia, nuestro modo de ser. Y creo que paradojalmente es el escritor más nuestro y el más universal". Astori, por su parte, que acompañó el velatorio desde temprano, destacó "su gigantesca obra literaria (...) y su condición humana, su honradez, su integridad y carácter entrañable".

En horas de la tarde y la noche de ayer, mucha más gente se sumó a esta despedida física a Benedetti, conjugando el tono formal de un acto oficial, con ese sentir de la gente de a pie que reafirmaba el valor de una vida creativa muy bien vivida.

Los testimonios que marcaron un encuentro entre generaciones

El velatorio de Mario Benedetti fue el mejor signo de lo que construyó su escritura: un punto de encuentro entre distintas generaciones. A lo largo de toda la jornada llegaron hasta el Palacio Legislativo infinidad de familias con sus hijos, grupos de jóvenes, personas mayores y de mediana edad. En ese encuentro las palabras sobraban. Todos sobreentendían el sentido del momento, de los sentimientos. Algo que también se reflejó en las breves declaraciones que hicieron casi todos los actores de la cultura, el arte (Walter Tournier, Washington Benavides, Hugo Achugar, Mario Delgado Aparaín, Rubén Rada, Mauricio Ubal, Hortensia Campanella, entre muchos otros), organizaciones sociales, sindicales y representantes de la política, que se hicieron presentes.

Juan Castillo, del Pit-Cnt, por ejemplo sólo destacó a El País la sencillez y la generosidad del escritor, así como su estatura como referente político e ideológico. Felipe Michelini, Subsecretario del MEC, indicó que "el Ministerio está acompañando este último adiós a Mario (...) y después veremos cómo podremos seguir homenajeándolo".

Lo mismo ocurrió con Danilo Astori y José Mujica, dos de los precandidatos oficialistas. "Se nos fue uno de los pedazos más importantes de la cultura uruguaya", dijo Mujica a la prensa. "Fue un viejo compañero militante (...) pero cumplió un papel más allá de eso", agregó sin más vueltas.

Astori recordó el protagonismo de Benedetti en la fundación del Frente Amplio, su trabajo en el periodismo. Pero puso un énfasis particular en el desempeño del escritor como funcionario de la Contaduría General de la Nación: "seguramente allí fue que concibió los recordados `Poemas de la oficina` y otros tantos textos". Y luego afirmó que "en este momento de dolor, de pérdida física, también nos queda la alegría de que (Benedetti) estará siempre vivo en nosotros".

Cadena de mails

Una singular forma de despedir al escritor de Paso de los Toros se originó pocas horas después de conocerse su deceso el domingo. A través de los celulares comenzó el reenvío de un mismo mail, en el cual se reproducía una frase de Mauricio Rosencof, pidiéndose al final que no se cortara la cadena. De esa manera, el adiós a Benedetti tomó una dimensión social que suele buscarse con fines comerciales, solidarios o religiosos.

El País Digital

 ¿Encontraste algún error? Comentar esta noticia« volver  
Vota por esta noticia:
Desinteresa/No aporta Común/Importa poco  Interesante  Muy Interesante  Excelente/Gran aporte
  Total de votos:
Desinteresa/NoComún/ImportaInteresanteMuyExcelente/Gran 9 votos
Comentarios: 0  | escuchar nota |  | achicar texto |  | agrandar texto |  | enviar nota |  | imprimir nota |
Compartir:

No salgas a la calle
sin saber de qué se habla...

ASISTENCIA AL USUARIO 903 1986
CLASIFICADOS 400 2141 - 131 | SHOPPING EL PAIS 903 1986
REDACCION IMPRESA 902 0115 | REDACCION DIGITAL 902 0115 int 440 | PUBLICIDAD IMPRESA 902 3061 | PUBLICIDAD DIGITAL 9020115 int. 184/186
Zelmar Michelini 1287, piso 5, CP.11100, Montevideo, Uruguay | Copyright © EL PAIS S.A. 1918-2012