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Colombia. Pese a críticas, sondeos favorecen al Presidente
CARLOS TAPIA
Los congresistas colombianos planean decirle sí esta semana al sueño uribista: una re-reelección. Ahora será el pueblo quien decida, mediante un referendo, si el conservador presidente Álvaro Uribe tendrá vía libre para gobernar hasta 2014.
Son las diez de la mañana del sábado 7 de agosto de 1819. Simón Bolívar da la orden a su ejército de impedir que los realistas tomen Santa Fe de Bogotá. Comienza la batalla libertadora para terminar con el virreinato español de Nueva Granada. A las tres de la tarde acabará la contienda. El Ejército Libertador ganará y Bolívar será Presidente. Fundará la Gran Colombia, creará una Constitución y cansado de las disputas en el poder dimitirá en 1830. Son 11 años de gobierno. Uno menos de los que aspira mantenerse en el trono Álvaro Uribe.
El Congreso, de mayoría uribista, planea votar a favor el martes para que el Presidente se quede un período más -el tercero-. "Al principio no iba a aceptar… pero Colombia lo necesita", señaló a El País el ex asesor presidencial, José Obdulio Gaviria, que renunció a su cargo para dedicarse de lleno a la cruzada re-reeleccionista. Gaviria sostiene que la oposición "no tiene proyecto político" y que por eso hay que dejar que "el hombre que le ha hecho tanto bien al país" continúe.
A este abogado colombiano, originario del departamento de Antioquia, del cual fue gobernador Uribe, lo salpica la gran crítica que la oposición le hace al gobierno: sus presuntos lazos con el paramilitarismo y el narcotráfico. Gaviria no sólo manifestó su rechazo a marchas que se realizaron en contra de los crímenes paramilitares, sino que además es primo del fallecido Pablo Escobar -ex jefe del Cartel de Medellín y además político-. "Las denuncias de la oposición son todas calumnias", sostuvo Gaviria.
Para Carlos Lozano, director del semanario colombiano La Voz, "la parapolítica" es una de las razones por las que Uribe no debería ser re-reelegido. "Hay una estrecha relación de los políticos, sobre todo ligados al actual gobierno, con los paramilitares. El desastre y la degradación del conflicto por la obstinación de prolongar la guerra. Por negar todo tipo de acuerdo humanitario y una solución pacífica con las guerrillas", señaló el periodista a El País.
Lozano declaró que aunque "la mayoría uribista actúe como una aplanadora en el Congreso contra la oposición, esto no significa que vaya a ganar el referendo". Sin embargo, lo cierto es que los sondeos le dan la derecha al Presidente. Su índice de aprobación, que llegó al 85% tras la "Operación Jaque" que terminó con la liberación de Ingrid Betancourt -seis años prisionera de las FARC-, está en 68% según Gallup.
El analista colombiano Jaime Zuluaga Nieto explicó a El País a qué se debe la gran popularidad del Presidente. "Uribe tuvo tres grandes aciertos. Primero: ante una historia reciente de gobernantes que no fueron capaces de ejercer un liderazgo y construir proyectos nacionales logró llegarle a la gente. Segundo: presentó una propuesta: la de hacer frente a la situación de inseguridad. Pero sus métodos, aunque los llama democráticos, se asemejan a la seguridad nacional que se utilizó en la época de las dictaduras del cono sur. Tercero: Pudo llevar los valores tradicionales a gran parte de la población colombiana con un peligroso patriotismo".
Hambre de poder. Rojo, aterciopelado, cómodo; el sillón presidencial no quiere ser abandonado por muchos líderes latinoamericanos. Los tres países que conforman el bloque del socialismo del siglo XVI -Bolivia, Venezuela y Ecuador- realizaron este año referendos para modificar sus constituciones. El objetivo: poder mantenerse en el trono.
"Las tendencias caudillistas que lamentablemente se están generando en la región andina marcan similitudes entre gobernantes que tienen concepción autoritaria de derecha, como Uribe, y de izquierda como Hugo Chávez o Rafael Correa", señaló Zuluaga Nieto.
El opositor colombiano de izquierda Gustavo Petro declaró a El País: "independientemente a que se sea de izquierda o de derecha la idea de que un gobernante se perpetúe en el poder es antidemocrático, y más cuando se vive en un régimen presidencialista".
Petro entiende que si Uribe ganara en un tercer período "la concentración de poder se volvería insoportable, porque en su primer gobierno, a través de las mayorías en el Congreso, logró elegir los magistrados de las cortes. Ya tiene todo el poder". Gaviria, oficialista, replicó en tanto que "las mayorías parlamentarias se las dio la gente".
Son la una y tres minutos de la tarde del 17 de diciembre de 1930, enfermo, muere Simón Bolívar. Su última voluntad es que se ponga fin a la fragmentación política.
La izquierda colombiana no tiene su peor enemigo en filas oficialistas. Este se encuentra en las regiones selváticas fronterizas: se trata de las FARC y los otros movimientos guerrilleros.
"Las debilidades de la izquierda democrática tienen como uno de sus grandes responsables a los grupos guerrilleros que se proclaman izquierdistas, y le han permitido a la derecha dilapidar a los partidos y movimientos legales", manifestó a El País el analista colombiano, Jaime Zuluaga Nieto.
A esto, según el experto, se le suma la "debilidad de estos partidos para encarar con más fuerza la crítica" a las guerrillas. Zuluaga Nieto sostiene, sin embargo, que poco a poco se va gestando un "claro desdén de la izquierda democrática con los grupos guerrilleros, lo que le va dejando establecida su legítima legalidad".
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