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Vive desde hace seis años en Uruguay e hizo muchas cosas antes de llegar a su primer largometraje. Con "Gigante" cosechó tres premios en Berlín y muchos aplausos en Argentina antes de estrenar en Uruguay esta semana.
El director y guionista de la película uruguaya Gigante, es argentino, de 34 años de edad y con una interesante historia para contar. Tiene dos, en realidad. La de su propia vida y la de su primer largometraje, que se estrena este viernes. Y entre ambas, hay más de un punto en común, aunque queda claro que Gigante no es una película autobiográfica ni mucho menos. Es una comedia romántica, como el mismo Biniez prefiere presentarla, sobre un guardia de seguridad de supermercado que se enamora de una empleada aunque no se atreve a confesárselo. Es una película con poco diálogo pero con mucha acción y, sobre todo, mucho humor. Ese es un dato sobre el director, en realidad, ya que también dice que en lo que hace el humor está siempre presente. Basta recordarlo en sus apariciones en el programa Los informantes cuando se emitía por Canal 4 (este año continuará en TV Ciudad a partir del mes que viene) y también en una aparición en un comercial de El País en el que con un inglés trucho presentaba una colección de fascículos. Con Gigante se llevó el Gran Premio del Jurado en el Festival de Cine de Berlín, uno de los mayores del mundo. Y luego lo eligieron para abrir el festival de cine de Buenos Aires.
Matías Castro
-Desde el estreno en Berlín hasta el lanzamiento en Uruguay esta semana, ¿qué ha sido lo más estresante?
-Para mí fue la movida previa al festival de Berlín. Nos enteramos que entraba en el festival un día antes de la Navidad y la fecha de exhibición era el 8 de febrero. En teoría los tiempos no daban para nada, pero terminamos dos días antes de la exhibición. Esto fue un domingo y nosotros la terminamos el viernes como a las dos de la mañana. Unas horas después había que emprender el viaje hacia Berlín.
- ¿Desde dónde viajaban?
- Los coproductores alemanes y holandeses dijeron que el proceso se podía hacer en Holanda, donde había lugar y tiempo, aunque menos del necesario. Y ahí fuimos. Una aventura. Llegamos dos días antes. Y era mi primera película. También para Arauco Hernández, el director de fotografía. Por eso desde el día que terminamos la copia hasta el posterior al estreno yo estaba destruido, me había engripado por el frío que hacía y estaba muy nervioso. Estaba asustado. En Berlín la conferencia de prensa se hizo al revés, antes de que los actores vieran la película. Cuando entramos al lugar estaba lleno de gente y yo no tenía voz. Esto fue a las nueve de la mañana; cinco horas antes, de madrugada, habíamos estado con Arauco y el productor alemán en una sala enorme de cine repasando los últimos retoques de la película. Por eso ahora el estreno en Uruguay me da más ansiedad que nervios. Antes era todo nuevo, desde la posproducción hasta el estreno.
- ¿Todo el proceso fue así de demandante como esta etapa, al exigirte largar todo para concentrarte en la película?
- En algunas etapas si. La parte de posproducción y el rodaje son muy exigentes. Física y mentalmente el rodaje me parece mucho más exigente que la posproducción, porque podés ir haciendo la edición y cortar un par de días para pensar algo o dedicarte a otra cosa. En el rodaje no podés.
- ¿En qué trabajabas antes?
- Cuando llegué a Montevideo estuve dos años y medio en La Ronda, un bar de la Ciudad Vieja. Antes que eso hice varias changas. Después actué en Los informantes, que fueron dos años aunque sólo en uno pudimos vivir de eso. Luego salió lo de la película. No tuve que dejar nada en ese caso para dedicarme al cine.
- ¿Por qué la opción de irse de Buenos Aires?
- Me puse de novio con Leonor (Svarcas), la protagonista de la película, y me vine a vivir acá. Gigante había sido un proyecto en común. Nos terminamos separando más o menos después del rodaje. Como que todo el proyecto de la película lo vivimos juntos, estuvo buenísimo. Y ahora me quedé porque en Buenos Aires vivía en Escalada, en zona Sur, un lugar distinto a la demencia de Capital Federal. Cuando vivía allá llegué a viajar una hora y media de ómnibus ida y vuelta por día para algunos laburos. Y ahora tomar un ómnibus por quince minutos me parte al medio. Acá tengo muchos amigos y me siento bien. Allá quedaron mis viejos, mi hermano y mi hermana. Y muchos amigos.
- ¿A qué te dedicabas allá?
- Tuve un grupo de música durante mucho tiempo, que se llamaba Reverb. Cantaba. Pero hace cinco años que no tocábamos y nos volvimos a juntar para tocar este fin de semana, el viernes. El toque justamente lo organiza Fabián Jara (el amigo suyo que dio el nombre al protagonista de Gigante). Trabajé en fábricas, supermercados, estuve un tiempo en una verdulería, fui cadete.
- ¿Cómo se despertó el gusto por el cine?
- Todavía me acuerdo del día en que pasó. A los nueve años estaba mirando un programa en canal 9 y explicaban lo que era un director, y ahí me dije que quería ser eso. Con un amigo teníamos una cámara filmadora, que no tenía cinta. Y me puse a escribir guiones. Era la época del fanatismo "Stalloniano" y escribimos el guión de una película antisandinista que se llamaba Rescate en Nicaragua. Te hablo del año 85 más o menos. Es que me copaba mucho con Rambo. Siempre quise ser director, pero como yo vengo de una familia de clase obrera se complicaba estudiar cine. Y con el tiempo lo fui descartando. Pero igual siempre me compraba revistas como El Amante, La Cosa o Film.
- ¿Cómo llegaste a darte cuenta que podías hacer una película con la historia de Fabián Jara?
- Cuando vine a vivir acá Inés Bortagaray, Pablo Stoll y Juan Pablo Rebella estaban armando un guión para una serie de televisión que se llamaba El fin del mundo. Yo había escrito un guión antes y se los había mostrado, creo que en el 2003. A ellos los conozco desde el 99, porque vinimos algunas veces con Reverb en toques que organizaba Fabián Jara. Él fue el primero en llevar a Dani Umpi a Argentina, a los Buenos Muchachos, a los Supersónicos. Mi guión les gustó y cuando pensaron en alguien para escribir esa serie me llamaron porque tenían que dejar el trabajo para dedicarse a Whisky. Yo recién había llegado, estaba sin trabajo. Y con eso empecé a agarrar práctica y ahí se me ocurrió pensar en una película. Por eso entre agosto y noviembre de 2004 escribí Gigante. Les mostré el guión, les gustó y decidieron producirla.
- ¿Al Jara real le pasó algo similar a lo que se ve en pantalla?
- Esto es así: de Fabián Jara en sí lo único que tomé es el cuerpo, el nombre y las referencias al tamaño de él. Y el hecho de que los personajes de la película tienen nombres de amigos o conocidos a mí me sirvió para crearme un universo. Después la historia sobre la obsesión del amor y eso surge de lo que le pasó a amigos que no nombro y cosas personales mías. Todo el mundo de las cámaras de seguridad es imaginación, no conozco a nadie que haya trabajado en eso. Y eso de seguir chicas conozco a amigos que lo han hecho. La parte del loco que conoce a la chica por Internet es como una cosa personal mía. El resto no es tan biográfico. Lo único real y seguro es que siempre pensé en el Fabián Jara de verdad como el protagonista. De hecho ensayé con él durante mucho tiempo. El actúa en la película: es el jefe que le paga en la escena del boliche, es el que tiene una cresta rubia. No es actor y me costó mucho darme cuenta que no podía ser protagonista. Ahí apareció Horacio y me salvó la vida.
- Horacio Camandule tiene también su historia: un maestro de escuela y actor que salta al festival de Berlín con su primera película.
- Apenas entró al casting me dije que era él. Pero como era la primera vez que hacía una película y también mi primer casting así, pensé que era ansiedad mía de elegir al primero que veía. Seguí viendo gente y seguí con la idea de que era él.
- Decías que de chico te gustaba Rambo y ese tipo de cosas. A pesar del tono minimalista tu película tiene mucha acción. ¿Pensaste conscientemente que tenía que haberla?
- Creo que es una comedia romántica, medio rara pero creo que lo es. Tiene una cosa como de espiral, empieza tranquila y cada vez va arrastrando más cosas. Además me sale natural escribir con humor, no lo busqué. Y me parece que el humor es muy importante... Me gusta mucho el cine de género. El cine arte está bien, pero me copo con otras cosas, no tengo problemas. Y por eso no me quiero definir, quiero que todo lo que me gusta esté en lo que hago, aunque pueda quedar como un pastiche.
- ¿Qué directores te gustan?
- Muchos, es difícil decir nombres. No sé. Me gusta mucho Judd Apatow, más como director que como productor. John Carpenter también me encanta por la forma en que labura con los géneros. Me gusta Godard, John Ford.
- Es sorprendente el trabajo de color de la película. ¿Fue intencional?
- Con Arauco buscamos hacer algo contrastado, que no fuese lavado sino que tenga un color fuerte. Fue a propósito, desde el comienzo. Comúnmente cuando haces una película tratas de empatar las luces de todas las escenas, y nosotros quisimos respetar las luces que hay en todos los lugares. Al hacer eso ya estábamos encontrando los colores en la vida real. Cuanto más realista te parece una película en el cine es que están forzando todos los colores. Queríamos que los colores sean bien fuertes y eso ya se da en la vida real. Me gusta mucho eso, si pudiera la filmaba en Technicolor como en los cincuenta.
Nombre:
Adrián Biniez. Nació:
Buenos Aires
Edad:
34 años
Otros datos:
Es comediante, cantante, guionista y director de cine.
Antes de filmar "Gigante", Adrián Biniez hizo dos cortometrajes. Uno se llamaba "Ocho horas" y el otro "Total disponibilidad". En el primero, varios de los que participaban también trabajaron en el largometraje que ahora presenta. En el segundo la protagonista era, justamente, Leonor Svarcas y todos los que trabajaron allí volvieron a colaborar con él en "Gigante". "Porque me gustan como actúan y porque me siento cómodo con ellos", contaba Biniez. Se muestra sencillo, sin grandes ínfulas ni egos sobredimensionados, cosas más o menos frecuentes entre directores de cine. Sin embargo parece como si los tres premios que llevó en Berlín, distinciones envidiables en todo el mundo, más los aplausos en Buenos Aires, no lo han cambiado mucho. Tal vez por eso cuenta que tiene dos proyectos más en el cine, uno es una historia de terror o ciencia ficción. Ya lo definirá.
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