|
||||||||
Hugo García Robles
Días pasados el espacio de La Colmena recibió la visita de la Memphis Jazz Band, en un concierto que renovó el placer que proporciona este grupo de músicos, que cultiva desde hace 27 años una de las aristas posibles del repertorio afro-americano.
Esta vez se sumó al grupo, en calidad de invitado, Cacho de la Cruz con su trombón que, por cierto, suena muy bien. Habría que decir, al pasar, que este aspecto musical del conocido personaje de la TV es realmente bueno y supera ampliamente al actor y humorista.
Rodolfo Schuster, el trompetista, vocalista y director de la Memphis se las ingenia siempre para ofrecer recitales que cambian y a pesar del estilo elegido que se ciñe al jazz clásico, entre el "swing" y el "hot", nunca resultan reiterativos. Desde este punto de vista la velada del sábado pasado permitió algunas sorpresas con temas que no eran conocidos y, a la vez, tan interesantes como para recordarlos.
Ese fue el caso de Montevideo firmado por el pianista norteamericano Monty Alexander, una bien lograda fusión de ritmos provenientes del tambor afro-uruguayo y el jazz. Otros temas interpretados provenían del repertorio de cantantes conocidos y famosos como Al Jolson, Bing Crosby, Tony Bennet, Frank Sinatra o Nat King Cole. Es obvio subrayar el valor de esas canciones que representan el universo del "song", área donde el talento de los músicos norteamericanos se dejó sentir con resultados perdurables. Recordemos los nombres de Gershwin, I. Berlin, Cole Porter o J. Kern.
En el público que colmó la acogedora sala de La Colmena, dominaba la presencia de personas que habían sobrepasado los cuarenta y más años. La brecha generacional se hace visible, lamentablemente, en estos casos y los más jóvenes suponen, erróneamente, que todo comenzó con Eric Clapton o The Beatles. Los veteranos disfrutaron y con sostenidos aplausos premiaron a la Memphis que suena siempre muy bien. Razones de salud limitaron la trompeta de Rodolfo Schuster a dos o tres temas, pero cantó en todos con su habitual musicalidad, sentido del ritmo y el fraseo.
Corresponde subrayar los méritos de cada uno de los restantes miembros de la banda. Además del trombón invitado, que se lució agregando algún "gag", Nelson Varela maneja la cuerda de los saxos con envidiable versatilidad, el piano de Daniel Damiano es especialmente incisivo como solista y sostén rítmico, el bajo de Christian López pudo lucirse en algún "break" con sólido pulso mientras que el percusionista Rodrigo de la Cruz es una estrella muy notoria, gracias a los parches y platillos de la batería.
Es de desear que la salud regrese rápidamente a Rodolfo Schuster para que pueda soplar su trompeta sin obstáculos indeseables, libremente.
| « volver |
Acaba de empezar y ya hay discusión. A la molestia que le provoca a muchos el rostro de Gardel en la panza del oso argentino se ...
El mapa de Uruguay impecablemente establecido en medio de una enorme roca en la costa mallorquina, sorprendió a un artista ...
Una mayoría de los 46 Estados que intervinieron ayer en el Examen Periódico Universal (EPU) de Uruguay, exhortaron este lunes al ...
La lesión del precandidato Luis Alberto Lacalle obligó al comando de Unidad Nacional (UNA) a rediseñar la agenda y elaborar un ...
Un nuevo fiscal asumirá el expediente sobre la denuncia contra el vicepresidente Rodolfo Nin Novoa por presunto ocultamiento de ...