|
||||||||
"Pedimos al Intendente Ricardo Ehrlich que busque una solución al tema de los carritos tirados por caballos. Estamos cansados de ver este penoso espectáculo en las calles de nuestra ciudad", dijo Rosa Latorre, dirigente de un grupo que se fue uniendo espontáneamente para luchar contra el maltrato de los caballos. Portando durísimas fotos de animales agonizantes, Latorre y los suyos hicieron guardia en la explanada de la Intendencia, dispuestos a sensibilizar con su prédica a quienes circulaban por la zona.
Martha Aguiar
-¿Por qué se involucró en esta causa a favor de los caballos?
-No hubo una razón desencandente. Soy una ciudadana común y corriente que siente una enorme pena por los caballos obligados a tirar de los carros durante largas jornadas y en las peores condiciones. Soy una persona sensible, como muchos ciudadanos, y me afecta profundamente ver el espectáculo diario de caballos desfallecidos, yeguas preñadas, ponys maltrechos, atados a carros sobrecargados.
-¿Cuál fue el primer paso que usted dio?
-Lo primero fue acercarme a la realidad de los recolectores, conociendo sus tareas y los trabajos que tuvieron antes de dedicarse a la clasificación. La mayor parte de los clasificadores pertenecen al gremio de la construcción, hay peones, sanitarios, gente que trabajó con el mimbre, señoras que hicieron cursos de peluquería en la UTU. Seguidamente, junto a un grupo importante de personas, solicitamos al Intendente Ehrlich que busque una solución alternativa a la tarea de recolección de residuos, que sabemos, es una fuente de trabajo para muchas personas.
-¿De qué manera llegó a juntarse este grupo en favor de los caballos?
-El grupo no se identifica con ningún nombre. Nos hemos ido uniendo en movidas llevadas a cabo en distintos lugares, como la Plaza de la Bandera. Todos tenemos distintas profesiones y una sensibilidad en común hacia los animales, pero también hacia los seres humanos.
-Tengo entendido que muchos clasificadores prescindirían del caballo, si pudieran.
-Así es. Hace seis años que hablamos con los clasificadores y muchos de ellos quieren mejorar su calidad de vida. Hay muchos clasificadores que no desean continuar trabajando con el caballo, porque se los roban, y la mayoría de las veces no lo recuperan. Aunque el animal esté marcado, va a parar al matadero. Hay tres frigoríficos habilitados, pero muchos clandestinos.
-¿Es la Intendencia la responsable de esta situación?
-Nos parece poco coherente que fiscalice el cumplimiento de algunas normas y pase por alto otras. Estamos de acuerdo con que controle con rigor el uso del cinturón y la cantidad de alcohol en la sangre de un conductor, pero no debería olvidarse del digesto quinto, que prohíbe circular a menores de 18 años, hacer trabajar a animales en malas condiciones de salud, usar látigos, etc. Lo más lamentable, es que este tema no se agota únicamente en el bienestar del caballo, sino que tiene otras implicancias. Es imposible saber cuando un clasificador va a doblar, o hacer maniobras más peligrosas. Muchas veces el conductor pone el pie en el freno cuando ya es demasiado tarde, y termina chocando con el carro.
-¿Pudo reunirse con algún funcionario de la Intendencia por este tema?
-El 27 de octubre, cuando se realizó el Primer Seminario de Tenencia Responsable y su Incidencia en la Sociedad, entregué a Ricardo Ehrlich una carta firmada por muchos ciudadanos y acompañada por imágenes que muestran caballos fallecidos en la plena calle. Ese día pedimos públicamente que termine el maltrato de los caballos en nuestras calles. Exigimos a la Intendencia que tome partido en este asunto, porque esto ya no da más. Mucha gente sale a trabajar, como lo hizo hace tres años una joven en su moto, y pierde su vida. Aun cumpliendo con la reglamentación de tránsito, llevando casco y luces, esta chica de 26 años, chocó contra un carro que venía a contramano y terminó con la vara atravesada en su pecho. Por respeto a sus padres, omito su nombre.
En julio del 2006, Rosa Latorre divisó a una yegua moribunda frente al edificio Libertad. Llamó al veterinario que acudió de inmediato, pero no pudo hacer nada. El animal había fallecido por cólico.
En el momento en que la yegua estaba en plena agonía, pasó a su lado un chico en bicicleta, que quedó muy afectado. Por la impresión, el joven se distrajo, perdió el control de su vehículo y fue atropellado por una camioneta. El chico fue trasladado con pérdida de conocimiento y finalmente se recuperó. "Este es un clarísimo caso de que la muerte de una yegua puede costarle la vida a una persona. Claro está que el animal fue trasladado enseguida, simplemente porque estaba frente al Edificio Libertad"
| « volver |
![]() |
Un joven de 22 años denunció que se resistió a que le robaran la bicicleta y fue golpeado por un policía cuando quiso notificar ...
La crisis mundial generó entre algunos uruguayos la idea de que el precio de los inmuebles bajaría después de julio. Pero, para ...
A solas, Jorge Larrañaga y Luis Alberto Lacalle charlaron unos 20 minutos ayer de mañana en la sala donde el ex presidente estaba ...
Seguirá como ministra de Desarrollo Social hasta el 28 de febrero de 2010 y no integrará ninguna lista del Partido Comunista del ...
Una muestra de 140 osos de 2 metros de alto se inaugurará hoy en la Plaza Independencia. Forma parte de una muestra mundial ...