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De Haedo. "Crisis en gobierno de Kirchner detonaría bomba"
Economistas de los tres principales partidos coincidieron ayer en que 2010 será complicado, y que se deberá buscar un pacto entre empresarios y trabajadores para salir de la crisis. Alertaron sobre el contexto regional por la situación en Argentina.
José Manuel Quijano (Frente Amplio), Luis Mosca (Partido Colorado) y Javier de Haedo (Partido Nacional) coincidieron en que el próximo gobierno, sea del signo que fuere, deberá promover estrategias políticas comunes y, en especial, acuerdos concertados con empresarios y trabajadores para enfrentar los comprometidos gastos en salarios y pasividades para 2010.
Los tres expusieron anoche sobre la situación económica que el próximo gobierno encontrará en marzo de 2010, durante un evento organizado por la fundación Wilson Ferreira Aldunate, de Alianza Nacional.
Quijano, que integra el equipo de asesores de José Mujica, sorprendió a la audiencia cuando recomendó al próximo gobierno que busque acuerdos sociales entre trabajadores y empresarios para enfrentar las causas de la crisis. "Debe haber un acuerdo social por salario a partir de 2009", propuso el economista. Y agregó: "Lo que viene es preocupante".
Quijano propuso abrir el mercado de capitales a fin de generar recursos que hoy están fuera del mercado financiero. "Si somos capaces de activar esta fuerza, seremos capaces de activar a la baja el período de recesión", afirmó Quijano.
Mosca, ministro de Economía del segundo gobierno de Julio María Sanguinetti (1995-2000), pronosticó que la economía mundial tendrá una lenta y gradual recuperación, y anticipó que "no está claro" cuándo exactamente se producirá la salida de la crisis.
Mosca advirtió que habrá una contracción de la economía en los dos primeros trimestres de 2009 y una recuperación en el primer semestre de 2010. Dijo que el país enfrentará una menor liquidez internacional y un aumento de las tasas, y que hay consenso en que el desempleo podría crecer 2% en 2009 causando un arrastre hacia 2010. Vaticinó que el déficit fiscal cuando asuma el próximo gobierno sería de 2% del PIB.
Sostuvo que lo mejor para no tener problemas sería llevar ese déficit al 1,5% del PIB, y consideró que la inflación probablemente se sitúe en 7%. Sugirió al próximo gobierno que tenga regla fiscal, y que defina qué tipo de inserción externa desea. Propuso, entonces, que se promuevan "muchos" acuerdos comerciales "sin ideología".
De Haedo, que integró el equipo del ex presidente Luis Alberto Lacalle (1990-1995) y que ahora es uno de los referentes económicos del precandidato Jorge Larrañaga, dijo que en Uruguay lo que se vive es una recesión. Sostuvo que al cierre de 2009 habrá una caída de la tasa de crecimiento anual superior al 2% del PIB, la inflación se situará en el 8% y el dólar mostrará una baja promedio de entre 10% y 15% respecto al valor que debería tener. Y que frente al aumento del gasto real, la próxima administración encontrará un escenario con vencimiento de deuda por unos US$ 1.000 millones en 2010, con un escenario más complicado en este sentido en 2011.
Sostuvo que lo primero que deberá hacer el próximo gobierno es lograr la convergencia hacia el equilibrio fiscal, para lo cual consideró "clave" que no se sume gasto público. "Toda la ingeniería del próximo gobierno debe aplicarse a una tarea presupuestal, es decir, a reasignar recursos porque el gasto comprometido es una mochila muy pesada", pronosticó.
Dijo que los gastos comprometidos en salarios públicos y pasividades para 2010 no dejarán "margen" a la próxima administración que enfrentará un panorama "complicado". También dijo que Argentina presenta "un frente complejo" para Uruguay, y que habrá que esperar a las elecciones legislativas en ese país, previstas para el 28 de junio, el mismo día que las internas en Uruguay. "Una crisis política en el gobierno de Kirchner puede detonar una bomba de tiempo, con un fuerte impacto en la estabilidad económica", dijo De Haedo.
El precandidato Jorge Larrañaga abdicó de la posibilidad de debatir con su oponente en la interna nacionalista, Luis Alberto Lacalle, ante la negativa de éste. En vez de este marco formal, Larrañaga dijo a El País que contrapondrá ideas y proyectos con Lacalle en actos públicos, seminarios y medios de prensa, entre otros ámbitos. "No puedo jaquear a los compañeros en la interna sabiendo de antemano cuál es su postura. Si no se quiere llevar adelante un debate, es una posición respetable. Tenemos que terminar con el tema", dijo. "No reclamo debate. No quiero machacar más. Lacalle sabe bien que de mí solo puede esperar respeto", añadió, aunque aclaró que no acepta que se diga que por discrepar con otras ideas afecta la unidad partidaria, como lo sugirió Lacalle la última vez que rechazó un debate.
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