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Polémico. Anoche fue presentada la película en Roma
ROMA | ANSA-AP
El obispo más anciano del mundo, monseñor Antonio Rosario Mennonna, que el 27 de este mes cumplirá 103 años, figura entre los firmantes de una denuncia presentada contra la película "Ángeles y demonios", que se estrena el 15 de mayo.
Se trata de la nueva película de Ron Howard, responsable de El código Da Vinci y la más reciente Frost-Nixon, que adapta la novela homónima de Dan Brown, escrita tres años antes que la polémica Da Vinci.
El prelado la firmó para "denunciar el contenido altamente denigrante, difamatorio y ofensivo para los valores de la Iglesia y para el prestigio de la Santa Sede". Así lo habían anunciado el viernes los abogados que presentaron la denuncia ante las fiscalías de Potenza y Roma. "Se trata de un acto significativo para invitar a los obispos, en sus respectivos países, a hacer lo mismo ante las autoridades judiciales competentes", dijeron los abogados.
La historia imaginada por Brown tiene que ver con un atentado en la plaza de San Pedro durante los funerales de un Papa, en el que resultan asesinados varios cardenales. Una secta anticlerical llamada Los Iluminados es la que parece estar detrás del atentado. Contra esta secta, que había nacido 400 años antes, es que se pone a luchar un profesor de Simbología Religiosa de Harvard: Tom Hanks vuelve a hacerse cargo de Robert Langdon.
El Vaticano había negado el año pasado los permisos para que se filmaran en su interior algunas secuencias de la película. Los padres carmelitas descalzos también cerraron las puertas de la iglesia de Santa María de la Victoria a las cámaras. Debido a estas dificultades, la producción decidió filmar interiores en Reggia de Caserta, mientras unos veinte integrantes del equipo se filtraban como turistas en la Capilla Sixtina para hacer centenares de fotos y videos que les permitieran recrear San Pedro a través de la computadora.
Más allá de no extender los permisos para el rodaje ya que se trataba de una película que no está de acuerdo con los postulados de la Iglesia, el Vaticano optó por no darle mayor trascendencia al asunto. Quizá por eso mismo, el fin de semana pasado llegó a Roma el director y todas sus estrellas para el estreno que anoche se producía en la capital italiana, en una decisión que muchos medios entendieron como una provocación. Todos los implicados se dejaron sacar fotografías con la silueta del Vaticano detrás. El domingo fue el momento fue elegido por el director Ron Howard para replantear una polémica que, de paso, sirviera publicitariamente a su película.
"Cuando uno viene a filmar a Roma, oficialmente se le dice a uno que el Vaticano no tiene ninguna influencia", comentó Brown. "Todo iba muy bien, pero un par de días antes de que comenzáramos a filmar en varias de nuestras locaciones, nos explicaron en forma extra-oficial que el Vaticano había ejercido algo de influencia tras bambalinas". También dijo: "hemos pedido al clero que asistiera a la proyección de la película, cosa que nos ha sido rechazada".
El portavoz del Vaticano, el padre Federico Lombardi, se negó a comentar las críticas de Howard acerca de la presunta interferencia de la Iglesia, y explicitó lo que parecía evidente: el único fin de las afirmacion es de Howard, dijo, es generar publicidad para el film. De esa manera, las acciones judiciales, como la encabezada por monseñor Mennonna, han quedado como manifestaciones personales o de grupos, pero para nada institucionales.
En medio de esa situación, Tom Hanks apareció más contenido. Prefirió volver a aclarar que Howard había introducido cambios en la historia para que la acción fuera bastante más importante que lo religioso. "No creo que ninguna fe se haya destruido", sostuvo el actor que por primera vez acepta interpretar un personaje que ya había hecho (en El código Da Vinci). Incluso llegó a contar alguna anécdota personal que lo presentara como un individuo tolerante. "Soy hijo de padres divorciados varias veces, he pasado toda mi vida conviviendo con diversas religiones y por eso no creo en ninguna en particular, pero respeto a los creyentes", dijo.
Además de Tom Hanks, otros integrantes del elenco de Ángeles y demonios llegaron a Roma. Ewan McGregor (que interpreta al camarlengo, el prelado que se hace cargo de los asuntos relaciones con la muerte de un Papa), Ayelet Zurler, Armin Mueller-Stahl, Stellan Skarsgard y Pierfrancesco Favino, formaron parte del lanzamiento de la película que optó por Roma antes que por el festival de Cannes en una decisión que no pocos entendieron como provocadora respecto a la Iglesia.
El festival francés había servido de presentación a El código Da Vinci, y su nueva edición está prevista para el 13 de mayo, el mismo día en que el film de Howard será lanzado en Estados Unidos, adelantándose en dos días al resto del mundo (Uruguay incluido). Pero Sony prefirió una actitud más polémica para el estreno, colocando a la película en las puertas mismas del Vaticano.
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