|
||||||||
Gustavo Penadés
Muy comentado fue el regalo del libro "Las venas abiertas de América Latina" que le hiciera el presidente Chávez a su homólogo de los Estados Unidos en ocasión de la última Cumbre de las Américas.
El regalo se constituye en todo un símbolo de la mentalidad que parece seguir guiando a políticos de nuestro continente. Resumiéndolo, el mensaje que se transmite es de la indefensión permanente de nuestros pueblos ante la codicia de los poderosos, responsables exclusivos de las desgracias que nos afligen.
Durante años esa idea ha guiado la predicación de partidos políticos e intelectuales, americanos o no, quienes elaboraron y difundieron la idea de que la culpa siempre está en otro.
Sería largo de historiar la peripecia de cada una de las patrias americanas, de sus aflicciones de sus problemas y vicisitudes. Lo cierto, es que sí podemos referirnos a nuestro país y a cómo se incorporó, en amplios espectros de la sociedad, ese sentimiento de que siempre existe "un otro" al que cargar con nuestros errores y debilidades.
La idea de ser un país llamado a tener por derecho propio un lugar en el mundo fruto de sus talentos y esfuerzos, fue dando paso a una actitud de inmovilismo.
Se fue abriendo camino la convicción de que los problemas concretos son la expresión de un estado de cosas que a poco que se modificaran las estructuras sociales desaparecerían. La idea que alentó nuestra conformación como nación, la del hombre libre integrante y corresponsable de la felicidad colectiva, partícipe de la epopeya permanente de forjar su destino, fue quedando de lado.
Es así entonces que, de una u otra manera, muchos uruguayos se sintieron y sienten acreedores de alguien -Estado, estructuras sociales, otros países- a quien entienden corresponde solucionar sus problemas y los del País.
Tal convicción, por cierto, no surgió por encanto. El pensamiento mágico de que por gracia de un factor ajeno a nosotros las cosas pueden cambiar, es fruto principal de la prédica de los partidos políticos de la izquierda uruguaya. Trasvasado "el otro" internacional al ámbito local, los responsables, los malos, se convirtieron en los partidos políticos que no comparten sus ideas. Entonces, proclamándose portadores solitarios de la verdad revelada, proceden en consecuencia, excluyendo a todo aquel que no comulga con ellos.
Llegados al gobierno su comportamiento no podía ser otro. Se encastillaron en sus posiciones cerrándose a toda iniciativa que les fuera ajena. El otro, al que tanto se combatió desde la oposición, no merece la menor consideración.
Sigue imperado entonces el pensamiento de las "venas abiertas". Los malos y los buenos. Los responsables de todo lo negativo frente a la inocencia, a las buenas intenciones de los buenos. Se continúa profundizando la ruptura de la sociedad. Esta vez no fundada en factores culturales o económicos, sino en el monopolio de la bondad, con la que ellos mismos se condecoran.
Camino peligroso y frustrante, que priva a las generaciones del estímulo de sentirse parte de una comunidad que, con las diferencias grandes y pequeñas propias de los hermanos, pero segura de sus fuerzas y convencida de su destino, enfrenta los desafíos que se le presentan.
| « volver |
Jessica Da Silva Peré, de 15 años, salió de su casa el viernes de mañana. Como todos los días hábiles iba a tomar el ómnibus ...
Un motociclista argentino murió en la madrugada de ayer al chocar contra el acoplado de un camión instalado por los asambleístas ...
"La decisión de la familia Caputto de poner en venta cuatro establecimientos, por disolución de sociedad, provocó una gran ...
Los comentarios de Susana Giménez sobre la inseguridad en Argentina y su polémico comentario de que "el que mata tiene que morir" ...
Henry Engler dijo que está dispuesto a publicitar los pasos de compra de los equipos PET, adquiridos a General Electric porque su ...