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Hugo Morales
El juez de Menores calificó de "inadecuado", "ilegal" y "contrario" a los Tratados Internacionales sobre los derechos del Niño que 20 menores, que pertenecían al Hogar Piedras, se encuentren alojados en comisarías tras la destrucción el lunes 20 de ese centro durante un motín. Considera que si la institución colpasa por 180 menores que no puede atender, hay que reformularla.
EDUARDO BARRENECHE
- La internación de menores infractores en locales policiales por más de doce horas viola las disposiciones del Código de la Niñez. Pero la Justicia de Menores ha flexibilizado este aspecto ¿Por qué y hasta cuándo?
-No es una autorización, sino que es una situación que se está tolerando por la excepcionalidad de la destrucción de un centro de internación de adolescentes de la Berro. De todas maneras, los jueces de menores esperamos que esta situación no se prolongue por mucho más tiempo.
- Pero ¿hasta cuándo los jueces de Menores continuarán tolerando que niños infractores estén alojados en dependencias policiales?
-Se va a plantear al INAU en las próximas horas que nos diga cuál es el plan. A partir de ahí se verá si disponemos algo o no. El Poder Judicial no otorga cheques en blanco.
- ¿Están siempre estos menores supervisados por funcionarios del INAU o solo una parte del día y el resto dependen de los policías de las comisarías?
- Lo inadecuado, además de ilegal y contrario a la Convención de los Derechos del Niño, es que la mayor parte del tiempo los niños se encuentran en contacto con personal policial. El INAU está teniendo una mínima intervención. Como estoy de turno, se me informa a mí lo que allí ocurre. Comenzaron a surgir los primeros problemas del tipo que solo les están trayendo comida. Es decir, existe poco contacto entre los menores alojados en las comisarías y los funcionarios del INAU.
- ¿Qué cree usted que el INAU debe hacer con esos menores? Los hogares no tienen cupos para la internación de más adolescentes. ¿Es un sistema que ha colapsado como el de las cárceles de adultos?
- Si una institución colapsa porque no puede atender a 180 adolescentes, evidentemente hay que reformular a todo el organismo. El problema es que el INAU ha tenido muchas reformas, marchas y contramarchas. El tema central será readecuar algunos centros y, sobre todo, aumentar las actividades en los hogares. Eso disminuye los aspectos negativos de la reclusión.
- ¿Por qué los jueces no instrumentan más medidas alternativas a la prisión de los menores infractores?
-Porque quizás no corresponda. Invito a quien sostiene que la aplicación de las penas alternativas no se hace como lo establece la ley que señale casos concretos. Si no se computan los casos de fugas, el porcentaje de privación de libertad sería menor estadísticamente. Hay que ver cómo se hacen las estadísticas porque a veces son engañosas.
El INAU no contiene al joven. Este entra por un delito con privación de libertad, se fuga, comete otro delito, y vuelve a entrar con otra medida de privación de libertad. Si se suma, eso dará un número alto.
-Los establecimientos para menores infractores ¿son centros de recuperación y reinserción o son como en las demás cárceles?
-Algunos centros cumplen con la finalidad de recuperación. El hogar Ituzaingó (Colonia Berro) cumple con los dos aspectos: por un lado cuenta con actividades internas para los menores y un buen relacionamiento entre los funcionarios y los jóvenes. Y, además, hay contención porque los menores no se fugan a cada rato. Hay hogares que no cumplen con las condiciones mínimas. Es el caso del hogar SER. Hasta que no se le agregue actividades, funciona como una cárcel. Esto es algo totalmente contrario a las normas que deben aplicarse con respecto a los adolescentes infractores.
-Días atrás, dirigentes sindicales señalaron que a los menores que se amotinan, la única manera de pararlos es con violencia. ¿Qué piensa usted al respecto?
- Ahí se está generalizando. Creo que lo primero que hay que intentar es dialogar y buscar una solución que no implique el uso de la fuerza. Pero el Estado no puede renunciar al uso de la fuerza si la necesita utilizar. Dejar destruir a un hogar del INAU para después intervenir, me parece un despropósito.
- ¿Usted cree que eso fue lo que ocurrió en el Hogar Piedras? Los trabajadores de la Colonia Berro señalan que el grupo de choque de Canelones ingresó cuatro horas después del inicio del motín.
-La impresión que me da es que sí. Cuando los destrozos llegan a un grado muy alto, por lo general es que hubo una intervención tardía. Hay que ver una serie de cosas: no es una cuestión matemática donde se dialoga cinco minutos y después hay que entrar a reducir a los menores.
-A fines del año pasado, funcionarios del INAU no acataron resoluciones de la Justicia, alguna suya entre ellas, y no internaron a menores argumentando que el Hogar Puertas no tenía más capacidad. ¿Qué piensa al respecto?
-El Poder Judicial no puede quedar condicionado a cuestiones administrativas, locativas o aquellas que no deriven de los Tratados Internacionales, la Constitución y la Ley. Lo que nos debe limitar únicamente es la normativa. Lo demás está por fuera.
-Los motines, los crímenes violentos asociados a la rapiña y el arrebato dominan la crónica roja. ¿Qué efecto cree que tiene esto en los menores? ¿Los torna más violentos, los estigmatiza?
-Los jóvenes ya están estigmatizados de antemano. Pertenecen a un sector que no tiene educación; carecen de condiciones económicas mínimas; tienen una familia desintegrada, con numerosos hermanos y viven en condiciones de vivienda deplorable. Lo otro -las internaciones en la Colonia Berro- son un agregado a ese drama. Ellos practican conductas que todo el mundo rechaza. El problema es qué hacer para que ello no ocurra.
- ¿Está también la pasta base signando los crímenes y los motines? ¿O es la falta de alimentación y oportunidades que los lleva a protagonizar estos episodios?
-Todos son factores que influyen. Pienso que la pasta base está influyendo como un factor negativo y que agrava ciertas conductas. No es una respuesta científica la que doy. Es una impresión.
Nombre:
Hugo Morales
Edad:
51 años
Otros datos:
Casado. Sin hijos.
Aficiones:
No es hincha de club alguno. Le gusta mirar el buen fútbol.
Egresó de la Facultad de Derecho en 1984. Al año siguiente brindó clases de Derecho en la Escuela de Administración de la Facultad de Ciencias Económicas.
Tres años más tarde, Morales también se recibió de la carrera de Diplomacia.
Poco después, viajó a España a concurrir a un curso en la Escuela de Diplomacia de Madrid.
Al regresar de su periplo europeo, Morales ingresó en 1989 al Poder Judicial.
Su primer destino fue el departamento de Maldonado donde ocupó la titularidad del Juzgado Civil. Luego fue suplente durante un año en Montevideo en un juzgado penal. Desde hace una década es juez de Adolescentes.
En varias oportunidades viajó a Alemania y a España a participar en cursos formativos sobre minoridad.
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