|
||||||||
FRANCISCO GALLINAL
El anuncio que termina de hacer el gobierno de que es su voluntad solicitar autorización parlamentaria para aumentar el tope de endeudamiento, es de las peores que hemos escuchado en los últimos tiempos. Y eso que, lamentablemente, ya nos veníamos acostumbrando a no sorprendernos, a asumir que las señales que se emiten desde la actual administración son negativas y generan, a diario, un manto de incertidumbre y de preocupación importante.
Todo gobierno tiene, desde luego, el derecho y la potestad cumpliendo con las disposiciones constitucionales y legales, de contraer nuevos compromisos con el propósito de atender sus necesidades. El problema, grave, radica en que venimos de cuatro años en los que el viento económico favorable sopló como nunca; el Uruguay creció en su PBI y las arcas del Estado se vieron enriquecidas por un aumento significativo de los ingresos de orden tributario a instancia precisamente de esa circunstancia positiva y de la implementación del IRPF que, como lo reconoció el equipo económico, tuvo un nivel de recaudación muy por encima de lo anunciado originalmente.
Al finalizar ese ciclo venturoso que duró más de cuatro años, que abarcó la totalidad del mandato que lleva esta administración, nos enteramos que hay necesidad de subir el tope de endeudamiento porque el gobierno pretende emitir bonos y colocarlos dentro y fuera de fronteras, con el propósito de recaudar US$ 600 millones. Mala noticia para el país, mala noticia para quienes pretendemos acceder al gobierno nacional, pero especialmente muy mala noticia para la gente.
No olvidemos que este gobierno tiene mayorías propias en el Parlamento y que por ende, cuando le tocó solicitar un tope en sus deudas, obtuvo lo que solicitó; ese límite no fue producto de negociación entre gobierno y oposición. No. El Poder Ejecutivo se auto- estableció ese tope que hoy pretende modificar. Insistentemente durante estos años, desde la oposición le pedimos que se controlara en el gasto, que no derrochara, que generara ahorro porque la bonanza no es eterna y llega siempre el momento de ajustar el cinturón. No nos escuchó.
Le dijimos también el año pasado, que podían llegar efectos negativos de la crisis que sacude al mundo y se nos respondió que Uruguay estaba "Blindado", suficientemente fuerte para enfrentar esa eventualidad y ahora, no sólo se corrigen a la baja las expectativas antes optimistas, sino que además se recorre el camino de más deuda para enfrentar no sabemos qué erogaciones.
Por ese motivo hemos decidido convocar al Ministro para pedir explicaciones. Queremos saber cómo se llegó a esta embarazosa situación que perfectamente se podía haber previsto, y para qué se quieren los nuevos recursos del endeudamiento. Lo queremos saber nosotros, pero lo merece saber la ciudadanía que durante todos estos años creyó que era cierto esto de que se había disminuido la deuda pública.
No es verdad. La deuda pública en estos cuatro años ha crecido más de un 30%; otro tanto ha sucedido con los intereses que por la deuda el Uruguay paga cada año y, en consecuencia, no es por casualidad que le reprochemos al Poder Ejecutivo cada día con mayor énfasis, que su error más grande y más grave ha sido el de dejar pasar una oportunidad histórica teniendo, como ha tenido, todo a su favor.
| « volver |
La senadora Lucía Topolansky afirmó ayer que es partidaria de ir hacia un nuevo sistema de seguridad social similar al de Suecia, ...
Una persecución y posterior tiroteo entre policías y ladrones terminó con un motocliclista muerto, tras ser atropellado por un ...
Tres hechos marcaron ayer la interna del Frente Amplio: el apoyo explícito del ex presidente argentino Néstor Kirchner a la ...
El director de la empresa Cifra, Luis Eduardo González, dijo el lunes en la reunión del Comité Ejecutivo del Partido Socialista ...
La abogada Hebe Martínez Burlé dijo que "es lógico" el pedido de la fiscal de pasar a condición de "indagado" al vicepresidente ...