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Obama. Inició nueva era en relación con Latinoamérica
DANIEL HERRERA LUSSICH
En WASHINGTON
CORRESPONSAL PERMANENTE
En la Cumbre de las Américas se dio el primer paso para la refundación de las relaciones entre EE.UU. y el resto del hemisferio. Obama fue el protagonista, con Cuba como tema central y más promesas que realidades.
La estrella fue Barack Obama. Casi siempre sonriente, con espaldas anchas para las palmadas que llegaban sin previo aviso, en clara y evidente efusividad de sus colegas, incluso los que segundos antes se catalogaban en la línea de "enemigos públicos" y se les veía como protagonistas para hacer "naufragar" el encuentro americano.
Pero predominaron las amplias sonrisas, el fuerte apretón de manos y algún pequeño empujón al colega que obstaculizaba el primer plano de la foto, pues nadie quería escapar a la toma que ocuparía la primera plana de la prensa en el mundo conscientes que daban un paso clave para nuevos tiempos.
Sólo se percibió una excepción entre los 33 presidentes y jefes de gobierno a la hora de los "malabarismos" para estar de frente a las cámaras y no ser tapiado por otro líder americano. Evo Morales, el presidente boliviano, fue el más frío y hasta en cierta forma hostil en el encuentro. No se sabe si buscaba exhibir su contrariedad por estar presente en lugar cercano a un mandatario estadounidense o sufría la debilidad física por la huelga de hambre que había interrumpido horas antes en la lucha por la aprobación de la ley electoral. Llegó con cara de "pocos amigos" y se fue el primero, también con ganas de "pegar el portazo".
Los demás, con disimulo, se desplazaban para estar "pegados" al inquilino de la Casa Blanca. ¡Atención!, Barack Obama no se mostró ajeno al protagonismo. Lució su impecable traje azul, corbata roja, amplia sonrisa y repitió el clásico saludo de los presidentes hacia un lugar lejano, que no se sabe si está desierto u ocupado por grupos que dan muestras de aprobación. En todo momento dejó traslucir que no le disgusta la cercanía de los flashes y la luz de las cámaras.
En materia de colores la presidenta Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, y el presidente venezolano, Hugo Chávez, se llevaron los lauros, especialmente la primera dama con trajes de colores chillones, estampados y cinturones gruesos. El verde, rosado, amarillo y violeta engalanaron el vestuario de la mandataria. En dos días y medio cambió ocho veces de vestimenta. Hugo Chávez rompió, como es habitual, los moldes del protocolo con camisa roja debajo del saco y sin corbata, luego con una "guayabera", que contrastaba con las impecables camisas blancas y corbatas del resto de los comensales de la Cumbre.
La nota en todo momento surgió de las intempestivas salidas de Chávez. El regalo del libro de Eduardo Galeano, luego de recorrer media sala para entregárselo en mano al principio desconcertado Obama, la frase lanzada en tono fuerte "¡Quiero ser su amigo!", o cuando exclamó "¡Esta se la primera cumbre que se puede decir que las relaciones empiezan a caminar!".
La pregunta general que varios periodistas que acompañaron a Obama y expertos de foros de Washington se intercambiaban anoche en la oficina de corresponsales del National Press Building: ¿se puede calificar de positiva la V Cumbre?. La mayoría se pronunció favorablemente. "No hubo decisiones concretas ni se incursionó a fondo en temas que inquietan y acosan a todos: crisis económica, fomento de la energía renovable, lucha contra la contaminación ambiental o campaña contra la exclusión social".
"Por primera vez desde la década de John F. Kennedy se vive la esperanza de una nueva era, de un trato de igual a igual entre la gran potencia y el resto de Latinoamérica", manifestó otro de los comensales.
Para los analistas no hay duda que "fue un triunfo para Barack Obama. No hay que olvidar que hasta hace algo más de tres meses solo se oían críticas, insultos y las únicas frases eran contra el imperialismo americano y los errores de Bush. Hoy la casi unanimidad de presidentes latinoamericanos coinciden en que se inicia una nueva etapa en las relaciones, solo hay que saber como se instrumentará para pronosticar si los resultados serán reales y cercanos o finalmente se cumplió una Cumbre más, llena de acalorados discursos, promesas y apretones de mano".
Cuba fue el tema, que aun en plena crisis económica y acuciantes necesidades de crédito, monopolizó toda la atención en los debates plenarios y en las secretas reuniones de Barack Obama con los bloques regionales. Los próximos meses darán una clara pauta de como seguirá el diálogo de Estados Unidos con el resto del continente. Obama dio los primeros pasos (levantamiento de las restricciones de viaje y envío de remesas de cubanos hacia la isla) y quedó a la espera de las señales del gobierno de Cuba sobre "libertad de presos políticos, derechos humanos y democratización. Queda un largo camino", aclaró el inquilino de la Casa Blanca, enfáticamente. Raúl Castro, a larga distancia, se mostró dispuesto a un acercamiento para hablar de "todos los temas sin condiciones".
La OEA, con el secretario general, José Miguel Insulza, a la cabeza, que busca protagonismo, quiere que el tema del levantamiento del embargo se analice y se apruebe en la próximo asamblea general de órgano multilateral en Honduras, el 2 y 3 de junio. Todos en el discurso coinciden. Obama mantiene sus exigencias y sabe que enfrentará fuerte resistencia interna, no solo de los republicanos. Los restantes países por unanimidad están dispuestos a levantar la mano para el reingreso cubano, aunque para nada aluden a elecciones libres ni libertad de presos políticos.
Sin duda existen buenas intenciones. Y como dijo el propio presidente Barack Obama "no debemos pronunciar sólo palabras, debemos entrar al terreno de los hechos".
La Habana | El coordinador del Movimiento Cristiano Liberación, el cubano opositor José Payá Sardiñas, envió un mensaje a la Cumbre de las Américas en el que reclama la liberación inmediata e incondicional de los prisioneros políticos cubanos y destaca que la mayoría de los gobiernos de Latinoamérica y del Caribe han optado por una relación de complacencia con las autoridades cubanas, aun ante la ausencia de derechos civiles y políticos en la isla.
"Estos gobiernos usan, para sus intereses políticos, una falsa imagen de la realidad cubana, que ha sido deformada y suplantada por la máscara que le ha impuesto a nuestra sociedad la cultura del miedo. Se benefician de los cubanos que trabajan en sus países haciendo el bien con amor y buena fe, pero humillados, ya que todos saben que no son libres en Cuba, ni en los países donde sirven", sostiene la carta del grupo encabezado por Payá.
"La proclamada integración, sólo será verdadera si es realizada entre pueblos libres y es falsa y sin porvenir si no es resultado del ejercicio de la libertad y los derechos de los ciudadanos de este continente. No es verdad que exista respeto por la autodeterminación del pueblo cubano cuando todos saben y callan la realidad de que el pueblo cubano no puede determinar libremente, ni elegir, ni expresarse, porque se niegan estos y otros derechos", agrega.
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