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Martes 21.04.2009, 15:50 hs l Montevideo, Uruguay
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Espectáculos


MUSICAL

La Comedia Nacional a ritmo de rock

Musical. "La micción" cuenta con un montaje original, buenas voces, coreografías y humor

CARLOS REYES

Una mezcla original: la Comedia Nacional y la banda La Tabaré. Rock y teatro de texto bajo un mismo concepto escénico: así es "La micción", que su autor Tabaré Rivero define como una opereta de corte muy montevideano.

El cruce de géneros es uno de los atractivos de esta propuesta, que conjuga el musical con escenas coreográficas que la convierten por momentos en un espectáculo de danza. También en monólogo alterna con los diálogos, pasando del `stand up` a escenas breves.

Temáticamente también hay variedad, puesto que la trama, nada rígida, va transitando por una serie de historias que avanzan de manera independiente, aunque vinculadas por tener en general, distintas formas de violencia. Entre los elementos que dan unidad, destacan por lo menos dos: el elenco, muy compacto, y dúctil para el canto, el baile y la actuación, y la concepción total de la puesta en escena, que a cargo del propio Rivero equilibra bien los muchos aspectos en juego.

El espectáculo, que dura una hora y media sin intervalo, desarrolla escenas en las que los ocho actores del elenco trabajan muchas veces en grupos pequeños y cambiantes en su integración, asunto que multiplica la comunicación con el público. También los tres músicos -Álvaro Pérez en la guitarra, Andrés Burghi o Ignacio Iturrioz en batería y Jorge Pi o Martín García en bajo- se incorporan al lenguaje visual del montaje, que es dinámico y no tiene mayores decaimientos.

Pero otras veces las escenas involucran a gran números de intérpretes, en un juego que va cambiando desde una obra más de cámara, a un musical de cierto despliegue. En este punto, el trabajo corporal cuenta con el apoyo de la bailarina y coreógrafa Daniella Pássaro, quien saca de los artistas lo mejor de cada uno. O sea que, a la concepción global de la puesta en escena, que corre por cuenta del músico, se suman las interesantes coreografías, que no fueron concebidas para salir del paso, ni para dar mero movimiento a la obra, sino como un factor de verdadera expresión.

Los pasajes de genuina danza contemporánea son complementados con las canciones de la banda, que aflojan el clima y lo hacen más festivo. Y en realidad, más allá de tratarse de un grupo de rock, la música que hace tiene un poco de todos los estilos. Las voces de los actores, como ser las de Jimena Pérez o Alejandra Wolf (por nombrar sólo dos ejemplos) también colaboran con un buen efecto de conjunto.

Pero la obra tiene además escenas expresionistas, que recuerdan un poco el tono de Valle Inclán, en las que a ritmo de baile se representan esperpentos. Y tiene también una sucesión de unipersonales (interpretados también por el director) que son realmente graciosos, sobre todo uno de ellos, que logra una respuesta inmediata de la gente. En ellos, un gaucho (mejor dicho, una parodia de gaucho) narra desde su encierro en prisión la situación que lo llevó hasta allí, y aprovecha para pegar algunos palos bien lanzados a la política y al gobierno, incluyendo tanto el pasado como el presente, la derecha y la izquierda.

Otro acierto es la pantalla que desde lo alto de la escena exhibe imágenes vinculadas con lo que ocurre en la obra, utilizando ese recurso con habilidad, y humor. Por suerte, si bien no se trata de un espectáculo cómico, la comicidad no está ausente. Y en general, toda la obra tiene muy buena energía, buena actitud.

Sólo a nivel temático la cosa es un poco llana, dando vueltas sobre la violencia y el mundo de hoy, sin profundizar demasiado. Pero más allá de eso (y de algunas escenas, que se hacen un poco largas), en general La micción está bien concebida y muy bien llevada adelante, con el entusiasmo de artistas de distintas generaciones que trabajan con mucha fuerza y convencidos de lo que le están brindando al espectador.

La micción está interpretada por Isabel Legarra, Andrea Davidovics, Jorge Bolani, Luis Martínez, Leandro Núñez, entre otros, y va hasta el 21 de junio en la Sala Zavala Muniz, del Teatro Solís, los viernes y sábados a las 21 h y los domingos a las 21 horas. Las entradas están en Red UTS y valen $ 80.

El País Digital

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