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Expectativa. Se espera que se repita o incluso aumente el área de siembra
CONSULTORA SERAGRO
Mientras avanza una esperanzadora cosecha de soja que revirtió una tendencia muy negativa causada por la seca y se dirige a marcar un nuevo récord productivo para el país, se prepara el inicio de una nueva zafra de cultivos de invierno.
Es que la agricultura no se achica. Con el nuevo escenario planteado: costos y productos ajustados a la nueva realidad, es factible esperar que se repita, o incluso aumente, el área de siembra de trigo en el país.
Recordemos que en la última zafra la siembra llegó a 476.000 hectáreas, marcando el nivel más alto de los últimos 30 años. Al menos este es el ánimo del productor agrícola al momento, en base a los esquemas productivos y el sustento que dan los análisis económicos planteados. La falta de lluvias podría estar variando el pronóstico en caso de que la situación de sequía se agudice e impida cumplir un inicio de campaña con normalidad.
Se mantiene el negocio. El precio del trigo, los costos y los rendimientos esperados son las variables que definen la rentabilidad del negocio.
Por el lado productivo, la performance promedio del cereal en los últimos años ha sido muy positiva. El promedio de las últimas seis zafras es de 2.900 kilos por hectárea (kg/ha), con un mínimo de 2.770 kg/ha y un máximo de 3.160 kg/ha, denotando gran estabilidad pese a las variables climáticas.
A nivel de costos los ajustes finalmente han llegado, con importantes bajas en los componentes más importantes del negocio, como la renta y fertilizantes, entre otros. En términos generales, la magnitud de dichos ajustes en los costos ha sido similar a las bajas del precio del trigo, del orden del 40%, lo que determina que se mantenga intacta la rentabilidad esperada del negocio, obviamente con un menor ingreso neto esperado por hectárea.
Para tener una idea, las empresas utilizan en sus análisis un precio del trigo para la próxima zafra en torno a US$ 150-180 por tonelada, el cual mantiene los rendimientos de indiferencia (necesarios para cubrir los costos) en niveles similares a los de la última zafra (2,6 tonelada por hectárea).
En síntesis, la expectativa de resultado específico del cereal es positiva si se logran buenos niveles de productividad. Esta variable es fundamental y las estrategias para "estabilizar" rendimientos vía mayor superficie y diversidad de ambientes es un componente fundamental en el resultado de las empresas. También hay que destacar que este cultivo es un componente más de un sistema de producción donde precisamente la secuencia trigo-soja de segunda ha demostrado ser una de las opciones más rentables y seguras del negocio agrícola
Para la cebada el escenario es similar, aunque el crecimiento del área está acotado por la propia dinámica de la industria y su capacidad de malteo.
El impacto Argentina. ¿Qué perspectivas tiene el mercado triguero? Como forma de resumir este aspecto destacó brevemente los puntos salientes de la presentación del Ingeniero Agrónomo Gonzalo Sotuto en la Jornada de Cultivos de Invierno organizada por el INIA esta semana en Mercedes.
A nivel mundial se espera un escenario bajista propiciado por un pronóstico de un nuevo aumento en los stocks finales del cereal para el ciclo 09/10.
A nivel regional: lo opuesto. El "factor" Argentina, a partir de una estimación de siembra de las más bajas en muchas décadas, determina un balance regional nuevamente deficitario. A pesar de los esfuerzos que realiza Brasil en incrementar su producción, se proyecta un déficit de 2 millones de toneladas por la debacle argentina, situación atípica para los últimos 10 años. En síntesis, un escenario de escasez regional para lo que resta de 2009 y también para 2010, que potenciará el precio del cereal en la región más allá del trigo "barato" que pueda haber en el mundo.
El precio del trigo en el Mar Negro (procedente de grandes exportadores como Rusia, Ucrania) más el flete con destino a Brasil, puede ser una buena referencia para el precio de exportación en el Río de la Plata, con la consecuente ventaja que esta perspectiva genera para el producto.
En crecimiento. El sostenido aumento en la producción de trigo uruguayo ha consolidado un claro perfil exportador para el cereal. Con un consumo interno ubicado en torno a las 500.000 toneladas (molinos y semilla), el creciente excedente tiene como destino la exportación. La producción récord de la última zafra ubicada en 1,4 millones de toneladas genera un saldo de al menos 800.000 toneladas, de las cuales ya se ha vendido 500.000.
El saldo restante se va vendiendo más lento a la espera de mejores precios en los próximos meses en Brasil, que tiene demanda insatisfecha y va a salir a cubrirla afuera. La "cuenta" del rubro exportador será destacada en un año difícil para el país. Ya se facturaron US$ 120 millones que podrán llegar a US$ 180 millones al finalizar el ciclo comercial.
150 Entre ese número y US$ 180 por tonelada es el precio que se maneja del trigo en el mercado local para la próxima zafra.
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