|
||||||||
Lula. El mandatario reza por Obama y defiende a la democracia venezolana
NUEVA YORK | NEWSWEEK
-Su reciente reunión con el presidente Obama tuvo una duración más larga de la esperada. ¿De qué hablaron?
-Hablamos mucho sobre la crisis económica. También decidimos crear un grupo de trabajo entre Estados Unidos y Brasil para participar de la cumbre del G20. Le dije a Obama que rezo más por él que por mí mismo, debido a que él tiene problemas mucho más delicados que yo. Me causó enorme impresión y tiene todo lo necesario para construir una nueva imagen de Estados Unidos en relación con el resto del mundo.
-Usted se llevó bastante bien con el presidente George W. Bush ¿De qué manera son diferentes los dos mandatarios?
-Mire, tuve una buena relación con el presidente Bush. Es cierto. Pero, hay problemas políticos, problemas culturales, problemas de la matriz energética, y espero que el presidente Obama sea el próximo paso para seguir avanzando. Creo que Obama, ahora, no tiene que estar tan preocupado por la guerra de Irak. Ello le permitirá explorar la posibilidad de construir políticas de paz donde no hay guerra, que es en Latinoamérica y África.
-Probablemente, usted es el gobernante más popular del mundo, con una tasa de aprobación del 80%. ¿Por qué?
-Brasil es un país que tiene gente rica como ustedes tienen en la ciudad de Nueva York. Pero, nosotros también tenemos gente pobre como en Bangladesh. Por tanto, intentamos demostrar que era posible desarrollar el crecimiento económico y de manera simultánea mejorar la distribución del ingreso. En seis años, rescatamos a 20 millones de personas de la pobreza para llevarlas a la clase media, dimos energía eléctrica a 10 millones de hogares e incrementamos el salario mínimo cada año. Hicimos todo sin dañar a nadie, sin insultar a nadie y sin buscar líos. Los pobres en Brasil, ahora son menos pobres. Esto es todo lo que queremos.
-Hay personas que le dan el crédito de esos logros a los altos precios del petróleo, el gas natural y las producciones agrícolas. ¿Puede arreglárselas con precios que caen en lugar de subir?
-El reciente descubrimiento de petróleo es muy importante, debido a que parte del petróleo que encontramos ayudará a solucionar el problema de la pobreza y el problema de la educación. Brasil no quiere convertirse en exportador de crudo. Queremos ser un país que exporte subproductos del petróleo: más nafta y lubricantes de alta calidad. Las inversiones fueron calculadas con un barril a US$ 35. Ahora, que está a US$ 40, todavía tenemos suficiente margen.
-Quienes lo critican dicen que durante este período de altos precios de materias primas usted no posicionó a Brasil para que, desde el punto de vista económico, ascendiera al próximo nivel.
-Eso no tiene sentido. Cuando asumí como Presidente de Brasil, la deuda pública era equivalente al 55% del Producto Interno Bruto (PIB). En la actualidad, equivale al 35%. La inflación era del 12% y en la actualidad es de 4,5%. Tenemos estabilidad económica. Nuestras exportaciones se cuadruplicaron. El hecho es que el crecimiento de la economía brasileña está en su nivel más alto en 30 años.
-¿La economía de Brasil crecerá durante este año?
-Estoy convencido que llegaremos a fin de año con una tasa de crecimiento positiva. Sin embargo, no previmos ni la magnitud ni la profundidad que la crisis financiera tiene, en la actualidad, en Estados Unidos. Ahora necesitamos nuevas decisiones políticas que dependen de los gobiernos de los países ricos. ¿Cómo vamos a restablecer el crédito, restablecer al consumidor estadounidense y al consumidor europeo? Ahora, tenemos que dar pruebas de lo que nosotros valemos. Me estaba sintiendo un poco desalentado de la vida política. Ya cumplí el sexto año de mi mandato y uno empieza a cansarse. Sin embargo, esta crisis es casi como algo provocador para nosotros, que nos despierta. Me da entusiasmo. Me da ganas de pelear. Cuanto mayor sea la crisis, hay que invertir más. Por consiguiente, en la actualidad estamos invirtiendo en lo que nunca invertimos en los últimos 30 años, que es en ferrocarriles, rutas, vías fluviales, represas, puentes, aeropuertos, puertos, proyectos habitacionales y saneamiento básico. Debemos ser audaces porque en Brasil tenemos que hacer muchas cosas que en otros países las hicieron hace muchos años.
-En diciembre hubo una reunión de los 33 países de las Américas, con excepción de Estados Unidos. ¿Por qué? Pareció que Estados Unidos fue excluido a propósito.
-Nunca habíamos tenido una reunión así sólo entre los latinoamericanos y países caribeños. Por tanto, era necesario tener esa reunión sin la presencia de las superpotencias económicas, una reunión de países que enfrentan los mismos problemas.
-Usted ha señalado que espera que esta crisis cambie la política en el mundo para darle a países como Brasil, India y China un mayor peso. Específicamente, ¿qué poder quiere para Brasil que ahora no tenga?
-Queremos tener mucho más influencia en la política mundial. Por ejemplo, queremos que las instituciones financieras multilaterales, como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, no estén abiertas sólo a los estadounidenses y europeos. Queremos que más continentes participen del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Brasil debería tener un lugar y el continente africano debería tener uno o dos.
-Usted es considerado un gran símbolo de la democracia en las Américas. Sin embargo, algunas personas dicen que usted ha permanecido en silencio mientras Hugo Chávez ha destruido la democracia en Venezuela. ¿Por qué no ha hablado? Si Brasil quiere tener un papel mayor en el mundo, ¿acaso esa no sería una parte, defendiendo determinados valores?
-Bueno, quizás no estemos de acuerdo con la democracia venezolana, pero nadie puede decir que no haya democracia en Venezuela. Él ha pasado cinco, seis elecciones. Yo sólo tuve dos.
-Él tiene patotas en las calles. Eso no es una verdadera democracia.
-Mire, debemos respetar las culturas locales, las tradiciones políticas de cada país. Teniendo en cuenta que cuento con el 84% de apoyo en las encuestas de opinión pública, podría proponer una enmienda a la Constitución para acceder a un tercer período de gobierno. No creo en eso. Pero, Chávez quería quedarse… Creo que cambiar al Presidente es importante para el fortalecimiento de la democracia.
PRESIdENTe DE BRASIL
En otros tiempos fue un agitador de izquierda, pero el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva, dio un giro hacia el liberalismo de mercado e hizo de su país un éxito económico. Fue el primer líder latinoamericano que visitó al presidente Barack Obama y esta semana participará de la cumbre del G20.
Agencias | El presidente de Brasil criticó duramente a las potencias mundiales por su responsabilidad en la crisis financiera que, inevitablemente, afectará a los países emergentes y perjudicará a los sectores más carenciados, generando un aumento de la pobreza y la indigencia según han advertido organismos internacionales.
"Esta es una crisis que no surgió en países emergentes o en la periferia del sistema. Nació en el corazón del mundo desarrollado, provocada en gran medida por la falta de control del sistema financiero en los países más ricos", expresó el mandatario en Nueva York.
Para dejar más clara su posición, días después volvió a decir en Brasilia que la inestabilidad económica mundial no es responsabilidad de "ningún negro, ningún indio y ningún pobre". A su juicio, la crisis económica fue causada por el comportamiento irracional de "gente blanca de ojos azules". "Antes de la crisis parecía que sabían todo y ahora demuestran no saber nada", afirmó.
El mandatario brasileño pintó un escenario sombrío si no se adoptan y aplican medidas concretas frente al desajuste económico mundial, y alertó sobre estallidos sociales en los países industrializados, como las marchas que se iniciaron en Francia y en algunos países de Europa del Este. "En los países desarrollados la clase media que conquistó la ciudadanía, que se había acostumbrado a comer tres veces por día, está empobrecida" señaló Lula, agregando que su máxima aspiración es garantizar a todos los brasileños tres platos de comida diarios.
El gobierno de Brasil ha tomado una serie de medidas en los últimos meses para tratar de paliar los efectos de la crisis, que de todas formas ha generado un aumento del desempleo, la caída de la recaudación impositiva y una contracción del Producto Interno Bruto.
DANIEL HERRERA LUSSICH
En WASHINGTON
CORRESPONSAL PERMANENTE
Se piensa que en el G20 en Londres, con la presencia de Obama, no habrá resultados espectaculares, pero sí positivos para empezar a salir de la crisis económica. No pueden aguardarse resultados espectaculares. Será el primer paso en la búsqueda de soluciones comunes a la crisis que castiga duramente a todo el planeta. La reunión del Grupo de los 20, que integran la "crema" de los países ricos y de las naciones emergentes (Brasil, China, India, entre otros) y conforman el 80% de la economía mundial, marcará sin duda el punto de partida global en el intento de detener la continua caída de bancos, aumento del desempleo, baja del consumo, ausencia de crédito, en unos inflación y en otros amenazante deflación, en la situación más difícil del último siglo.
El jueves 2 de abril el premier británico, Gordon Brown, será el anfitrión de la cumbre de Jefes de Estado, con la presencia por primera vez en un foro internacional y, en el comienzo de una rápida gira por Europa, del que será sin duda la figura central del encuentro, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama.
En los altos círculos de Washington y Nueva York se mira con esperanza el resultado de la reunión. En los corrillos de la Casa Blanca pocos o nadie se anima a extraer conclusiones sobre un posible fracaso del G20. El comentario generalizado se redondea con la frase : "Pese al hermetismo que mantiene desde hace varios días el círculo más cercano a Obama, no entra en los cálculos de nadie que el presidente retorne con las manos vacías".
Se señala por los asesores que habrá logros de peso en materia de regulaciones de los organismos financieros, que seguramente se esboce un principio de acuerdo, pese a países influyentes que resisten la idea, de conceder estímulos fiscales y monetarios a países e instituciones que enfrenten situación difíciles, se reforzará el capital del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional para asistir a aquellos en apuros. En las últimas horas, voceros de la Casa Blanca dieron a publicidad la idea del presidente Obama de someter a consideración de los demás mandatarios un proyecto contra el blanqueo de capitales y los paraísos fiscales.
También en estos momentos definitivos antes de la cumbre, el presidente Lula en entrevista con el primer ministro Brown, en Brasilia, puso sobre la mesa la iniciativa del presidente del Banco Popular de China, Zhu Xiaochuan, y se manifestó abiertamente inclinado a dar su voto para sustituir al dólar como moneda única en las transacciones internacionales.
Luiz Inácio Lula Da Silva señaló que "el mundo no puede estar supeditado a una sola moneda" y dio el ejemplo de la experiencia que ha realizado con Argentina, con la cual mantiene un intercambio comercial de 30 mil millones anuales, manejando para las operaciones las monedas de ambos países.
Este planteo fue rechazado apenas circuló por el entorno de Obama. El secretario del Tesoro Timothy Geithner y el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, marcaron su opinión a favor de mantener el "status" actual, en criterio que comparte la Unión Europea.
Sin duda el tema, de plantearse, puede ocasionar alguna fricción entre países desarrollados y emergentes, pero por el momento es ampliamente minoritario en el G20. La idea, sin embargo, ha logrado un importante pronunciamiento a favor del presidente del FMI, el ex ministro de Economía francés, Dominique Strauss Kahn.
En los momentos iniciales, luego de la cumbre de Washington, los países "ricos" parecían ubicarse muy alejados unos de otros y en diferentes bloques. Estados Unidos y Gran Bretaña esgrimiendo la regulación financiera y los estímulos (se pedía que Europa aportara el 2% de su PIB) para dotar de dinero a los mercados y poner en marcha las economías. Enfrente, en la línea más dura, a favor de una severa regulación pero cerrando las arcas a la emisión por vía fiscal o monetaria, se observó a la cabeza a Alemania, con una canciller, Angela Merkel, inflexible, que aún hoy no está dispuesta a ceder. Sin duda junto a un principio de política monetaria influye en la decisión la proximidad de elecciones generales, viviendo una situación económica bastante maltrecha. En esos instantes apareció como aliado indisoluble el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, hoy en sugestivo silencio, aunque ha trascendido que se mostraría más flexible con los criterios estadounidenses y británicos. El reciente viaje del primer ministro galo, Francois Fillon, a la Casa Blanca, habría borrado gran parte de los desencuentros. El político manifestó públicamente a la prensa francesa: "Estuvimos de acuerdo con los cuatro pilares fundamentales: reforma de la regulación financiera internacional, sostén al crecimiento, salvataje de bancos y sostén a los países más amenazados. Si alguna de estas bases falla se perderá la confianza real en el sistema. Por eso hacer que se cumplan es una responsabilidad de los gobiernos de cara a la opinión pública mundial".
Además, pocos pueden pensar que luego de la reciente invitación oficial realizada por Sarkozy a Obama para visitar oficialmente Francia con motivo de la conmemoración, el 6 de junio, del Desembarco de Normandía, el inquilino del Elíseo dejará algún hilo para atar en la relación Estados Unidos y Francia con vistas a la Cumbre del G20.
Otro capítulo que obliga a soluciones globales surge de la interrelación económica financiera que existe hoy en gran parte de los países. Los bancos, inversoras y mismo gobiernos, americanos, europeos y asiáticos están estrechamente ligados en la crisis. El publicitado salvataje de la aseguradora AIG, que costó y cuesta todavía miles de millones al estado americano, fue en parte a los bancos europeos (AIG tiene vinculación con 130 países) y a su vez la debacle de países de Europa Oriental, como Polonia y Hungría, que recibieron ayuda reciente del FMI, estuvo mayoritariamente destinada a los bancos de la Unión Europea, casi al borde de la quiebra. Finalmente se supone que los países emergentes, caso de Brasil y de China especialmente, pese al eventual planteo sobre el dólar , buscarán salidas conciliatorias e intentarán "a río revuelto" lograr dos capítulos que consideran clave. Primero, la liberalización del comercio en la Ronda de Doha de la OMC, procurando la eliminación tanto por parte de EE.UU. como Europa de cargas arancelarias; y, en segundo término, lograr mayor participación en los organismos internacionales de crédito, con la aspiración de lograr una silla en el directorio.
| « volver |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
El lapidario informe del relator de la ONU, Mandred Nowak, sobre las cárceles, fue un duro revés para el gobierno. La ministra ...
La Justicia condenó a ocho ex militares y policías a cumplir penas de 20 y 25 años por el homicidio de 28 uruguayos detenidos en ...
MALDONADO | MARCELO GALLARDO Los responsables de una red de prostitución montada para atender la fuerte demanda que se ...
El presidente Tabaré Vázquez se sumó ayer a las críticas a José Mujica por su propuesta de estudiar el levantamiento del secreto ...
Sobre este mediodía un hombre de 53 años falleció cuando su vehículo, que se trasladaba por la ruta Interbalnearia, se despistó a ...