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HUGO GARCÍA ROBLES
El 21 de marzo de 1934 se creó la Inspección Nacional de Educación Musical. Pero los antecedentes históricos de esta fundación están en el decreto ley del 24 de agosto de 1877 que consagró la Reforma Vareliana. En el artículo 14 de este decreto fundamental se indican las previsiones para organizar la enseñanza en la Escuela Primaria y se mencionan las distintas materias que debían figurar en la enseñanza de la escuela uruguaya en todos sus grados. Entre éstas se menciona la música vocal.
En el decreto mencionado del año 1934, junto con la creación de la Inspección se designa al primer Inspector el maestro Virgilio Scarabelli, quien fue co-fundador de la Orquesta Sinfónica del Sodre. El propósito era poner en manos de técnicos competentes en la materia musical las tareas que en un principio desarrollaron los maestros, de acuerdo a su leal saber y posibilidades. Con la lentitud habitual en las "cosas de palacio", en la década de 1950 comienzan los concursos para proveer las vacantes de docentes musicales.
En 1961 y 62 al mismo tiempo que se desarrollan las pruebas trienales de capacitación para docentes musicales. Posteriormente en este paulatino afinamiento de los mecanismos de la Institución se reorganiza el organismo y se crean cuatro cargos de Orientadores Musicales, que finalizan convertidos en inspectores, asistiendo el aspecto técnico de las funciones que se asignaba a la Inspección Nacional de Educación Musical.
En el año 1968 a iniciativa de la Consejera Eloísa Echegoyen, la, en ese momento, Inspectora Nacional Paulina Sastre encomienda al profesor Humberto Grieco, hoy jubilado, realizar actividades que convoquen a los niños, los padres y los maestros, cantando juntos. La experiencia comienza en las escuelas de San Carlos, pero se amplía en los años siguientes a otros lugares del país. Así en la década del año 2000 se han abierto cuatro escuelas de música en Río Negro, Paysandú, Durazno y Soriano.
Esta actividad múltiple se complementa con la realización de discos y "casetes" destinados a las escuelas, cartillas con material de música y la edición de fascículos con biografías e historias referidas al universo musical, con particular acento en los temas de resonancia nacional.
Sin duda que este esfuerzo que es importante, debe acrecentarse para que llegue a todos los rincones del país. La música, como toda actividad cultural, supone la asignación de rubros que son realmente inversión y no gastos. Nadie puede medir el efecto beneficioso que opera sobre los niños, siempre motivados por la música, la existencia y crecimiento de estos movimientos programados a escala nacional. El adolescente tocado por este llamado arriba con un soporte que puede cambiar la perspectiva de su vida.
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