|
||||||||
GONZALO AGUIRRE RAMÍREZ
Estamos entrando en la etapa de la campaña electoral que alguna vez definí como la "encuestitis". Enfermedad sicológica que crecerá de aquí en adelante -no, en más- y hasta que las urnas consagren al próximo Presidente de la República.
A ello tenemos que resignarnos. Trátase de un fenómeno ya enraizado en la política nacional, toda vez que las elecciones están a la vista. Y que no configura una singularidad de nuestro país. Se da prácticamente en todas las naciones democráticas. Es al ñudo, pues, quejarnos de las encuestas y de sus posibles efectos distorsionantes sobre las decisiones de los votantes y los distintos candidatos.
Pero ello no nos inhibe de alertar sobre sus posibles errores ni sobre algunas interpretaciones equivocadas que se hacen de las mismas. Así, por ejemplo, en lo que hace a los comicios internos de todos los partidos, el margen de error de las encuestas es mayor que respecto de las elecciones nacionales. Ello, por la elemental razón de que, en estas últimas, el número de encuestados -alrededor de mil- es sensiblemente mayor que el de los consultados con respecto a las internas.
Y, como es obvio, la menor confiabilidad de estos últimos sondeos crece en la medida en que sea menor la intención de voto por el partido de que se trate. Como ocurre claramente en el caso del Partido Colorado. Por cuya causa, sin negar que estas encuestas pueden resultar acertadas, procede tomar con bastante cautela, por no decir con pinzas, sus resultados.
En lo que concierne a las actuales encuestas sobre los comicios de octubre, no son muy confiables, aparte de que algunas de ellas difieren entre sí, por una razón elemental. La de que se suman intenciones de voto, en cada partido, por cada uno de sus precandidatos. Lo que no asegura, por cierto, que esa preferencia por determinado partido se mantenga luego del 28 de junio, una vez electo su candidato único a la Presidencia de la República.
El caso más claro, en tal sentido, es el del Frente Amplio. Las empresas encuestadoras están sumando las opiniones de quienes quieren votar a Mujica con las de quienes desean hacerlo por Astori o por Carámbula. Pero, como se trata de candidatos cuyas imágenes, trayectorias, estilos, propuestas e ideas difieren muchísimo, lógico es pensar que sus respectivos adherentes, tras sufragar en las internas por un precandidato perdedor, no van a trasladar mecánicamente su voto al ganador de la interna del conglomerado.
Sabido es que muchos frenteamplistas tienen un claro rechazo por la figura de Astori. Ergo, si éste ganara, no todos ellos lo votarían. Lo propio ocurriría, con mayor intensidad, si Mujica confirmara en las urnas su favoritismo. Su imagen, su estilo y sus pocas propuestas no son aceptables para no pocos de los votantes de Astori. Y no sólo de éste.
¿Puede ocurrir lo mismo respecto del Partido Nacional? Quizás sí, pero en mucho menor medida, porque las diferencias de sus presidenciables, en sus ideas y propuestas, si bien existen, son muchísimo menores.
Muchos ciudadanos votan a los partidos, cualquiera sea su candidato. Pero muchos otros compatriotas no votan en función de aquéllos sino de éste. Entonces, recién cuando se sepa cuál es el candidato de los dos partidos que irán al balotaje -Lacalle o Larrañaga, Mujica o Astori-, las encuestas serán más verosímiles. Sobre todo, cuanto más próximo estén los comicios. Por ahora, en la medida en que suman intenciones de voto por distintos precandidatos, no son mayormente confiables. Lo que no es culpa de quienes las hacen.
| « volver |
La Policía alerta sobre maniobras de estafas a través de mensajes de texto en celulares. Hasta el momento los casos ocurrieron en ...
Mujica demostró ayer que su estado de salud es bueno en una "bicleteada" barrial. En la misma jornada el senador comunista ...
Una mujer denunció el viernes que fue violada y brutalmente golpeada por un hombre que la sorprendió cuando regresaba a su casa ...
Por disposición de la Suprema Corte de Justicia (SCJ) el juez de Aduanas Gustavo Pini, pasará a ocupar un cargo en un oficina de ...
La casi totalidad de los precandidatos coincidió en colocar al sector agropecuario como el eje económico del país, rechazó la ...