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Con el lanzamiento de su nuevo disco inicia en abril una gira de dos meses por Estados Unidos
ALEXANDER LALUZ
A comienzos del pasado año, Leonard Cohen inició la primera etapa de una extensa gira internacional, tras 15 años de estar alejado de los escenarios. La segunda comenzará en abril, casi simultáneamente a la salida de su álbum doble Live in London.
Hace poco más de un año, a este silencioso héroe de la canción se le reconocía la edad y el mérito para estar en la Salón de la fama del rock and roll. Fue el 10 de marzo de 2008, cuando Cohen tenía 73 años. El evento, sin embargo, no fue el marco glamoroso para iniciar otro retiro a cuarteles de invierno.
Al día siguiente, el músico se plantó ante la prensa para anunciar que se embarcaba en una extensísima gira internacional. En su carta de navegación figuraban como destinos Londres, Manchester, Montreal, Amsterdam, Edimburgo, Glastobury, Montreux, y más. Pero el primer puerto no podía ser otro que Toronto, la ciudad que fue testigo de sus primeros pasos como músico, poeta, intelectual, a mediados de los años sesenta. Allí dio cuatro conciertos a lleno total en el Centro Sony para las artes escénicas. Las entradas, como era de prever, se agotaron pocos días después del anuncio de la gira.
Miles de veteranos nostálgicos, jóvenes en pleno descubrimiento, no temieron pagar los astronómicos precios de algunas localidades para estar cerca del maestro de espíritu zen. "Él es uno de los héroes de mi marido y yo, y no nos arrepentimos de haber pagado lo que pagamos por venir a verlo y escucharlo", dijo Ingrid, de 57 años, a la BBC Mundo. Para Edgardo, un chileno de 36 radicado en Canadá, fue el deslumbramiento: "Lo que me gustó fue su gran fe en el amor y la crítica social (…) es como una mezcla de lo artístico, lo político y lo filosófico", dijo al mismo medio.
El 17 de junio, Cohen llegaba al O2 Arena de Londres. Y el suceso fue similar al de Toronto, apenas unos meses antes. El público londinense quedó subyugado por su serena y poética gravedad en un generoso repaso por las canciones que son emblema de su carrera. De ese concierto quedó un registro antológico que será editado con el título Live in London, en los primeros días de la semana próxima. Serán dos discos compactos más un DVD que atesoran nuevas versiones de títulos como The future, Suzanne, Hallelujah, I`m your man, Everybody knows, Sister of mercy, The guests, The partisan.
Cuando este álbum esté llegando a las disquerías, el poeta canadiense estará nuevamente en el camino. Ahora, esta segunda etapa de la gira iniciada el año pasado tendrá como destino varios escenarios de Estados Unidos, entre los que están incluidos el prestigioso festival Coachella, el 17 de abril, y el Radio City Music Hall de Nueva York, el 16 de mayo. Y al término de esta gira, Cohen planea volver a los estudios para grabar un disco con nuevas canciones, de las que dio un pequeño adelanto en una reciente entrevista con The New York Times. La canción que le hizo escuchar al cronista del diario neoyorquino, titulada tentativamente Amén, muestra, otra vez, que el filo poético del maestro sigue rescatando a la palabra como catalizadora de otros mundos posibles (uno de sus versos dice: "Tell me again when the filth of the butcher is washed in the blood of the lamb"; en una apurada traducción: "Dígame de nuevo cuando la suciedad del carnicero sea lavada en la sangre del cordero"). No cabe ninguna duda: a los 74 años, Cohen tiene mucho más para rescatar de su sabia fuente creativa.
EL MONJE SILENCIOSO. Montreal, 21 de septiembre de 1934. En esa fecha y en esa ciudad, el joven Leonard respiró el primer aire de este mundo en el seno de una familia de clase media y de origen judío.
La adolescencia fue el tiempo del descubrimiento de la guitarra, la poesía, la música country y su primera banda, los Buckskin boys. Y en los primeros años de la década del 50`, la Universidad McGill de Montreal fue el ámbito en el que afirmó su vocación intelectual y artística.
Pero su incursión definitiva en el campo musical llegará recién a mediados de los 60`, en Estados Unidos. Allí participó regularmente de los principales festivales de música folk, y compone la canción que se convirtió en su primer gran éxito, Suzanne, la que grabó en 1966 para el disco Songs of Leonard Cohen (Columbia, 1967). En los años 70` llegarán otros títulos muy recordados como la gran Famous blue raincoat, Chelsea hotel #2 (en la que narra con un lenguaje crudo su aventura amorosa con Janis Joplin) o la refinadísima The guests. En el último tramo de esta década, Cohen abandona temporalmente su despojada musicalidad de la mano de Phil Spector, para dar forma a un disco único: Death of a ladies (1977). Y de los 80`, llegaron varios grandes títulos (como el notable himno Hallelujah) y dos discos fundamentales: Various positions (1984) y I`m your man (1988).
El gran giro en la vida de Cohen llegará en 1994, cuando, después de lanzar el disco The future (1992), decide retirarse a un monasterio budista zen en Mont Baldy, Los Angeles. Pero su trabajo creativo no se detuvo. Los siguientes años, traerán nuevos discos y hasta el sonado problema judicial con su ex representante, Kelley Lynch, quien en 2005 lo estafó por 5 millones de dólares. Cohen, sin embargo, volvió al camino de la creación y los recitales con renovada energía.
Quizás para la mayoría, el nombre de Leonard Cohen está principalmente asociado al universo de la canción de autor. Sin embargo, su carrera artística se inició tempranamente en el campo de la poesía. Su primer libro, Let us compare mythologies, es publicado en 1956 por la editorial de la universidad McGill de Montreal. Y pocos años después, se convertía en una figura importante de la poesía canadiense con la edición de The spice box of earth (1961). Hasta el presente, su exploración del lenguaje poético sigue siendo uno de sus principales intereses creativos. Muestra de ello es Book of longing et blue alert (2005), un libro de poemas escrito junto a la cantante Anjani Thomas (con quien grabó el disco Dear heather, en 2004). En el campo de la narrativa, editó dos novelas en los 60`, The favorite game (1963) y Beautiful losers (1966), cuando se mudó a las isla griega Hydra.
Paralelamente a la poesía, la narrativa y la música, el monje silencioso (como fue bautizado en monasterio budista, en 1996), también tentó el camino de la plástica, por ejemplo a través de inquietantes autorretratos.
Místico. Influyente. Profundo. Sabio. Estos son algunos de los adjetivos que muchos artistas han usado para definir a Cohen. Y así lo manifestaron Nick Cave, Jarvis Cocker, Bono, Rufus Wainwright en el documental Leonard Cohen: I`m your man, dirigido por Lian Lunson y que se lanzó en 2005, un año en el que se multiplicaron los inconvenientes legales y económicos del artista tras la millonaria estafa de su ex representante. Esta realización se puede ver en la programación de este mes, del canal de cable CityVibe. Los testimonios de los artistas entrevistados, y los registros de varias actuaciones en vivo ratifican la vigencia del maestro y la forma en que han calado sus tópicos más recurrentes (el amor, la fe, la religión, el sexo, la filosofía, la crítica) en músicos dan disímiles como Nick Cave, los U2, o hasta en el polémico Philip Glass.
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