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HUGO GARCÍA ROBLES
Es posible afirmar que la música de cámara padece, en los últimos decenios, una lamentable escasez de recitales y conciertos. Salvo muy pocas excepciones, por ejemplo cuando se han ofrecido versiones de los "lieder" de Schubert y algunos programas en el Teatro Solís, casi siempre por intérpretes nacionales, el repertorio camerístico padece la misma condición de "pariente pobre" de la poesía en el reino de las letras.
No tiene sentido llorar sobre la memoria del pasado, momentos en los cuales la vida musical del Uruguay, además del Carnaval, que nunca desapareció, contaba con ciclos de música de cámara que, en el desaparecido teatro del Sodre, con especial afluencia de estudiantes de Secundaria. En esos años remotos, llegaban hasta los liceos las invitaciones y las entradas para asistir.
Esta breve referencia a un presente raquítico y un pasado glorioso, convierten en una buena noticia la aparición de un CD, titulado América Latina Con-cuerda, grabado por el Cuarteto Struny. Salvo el pretendido ingenio del juego de palabras del título, hijo de los criterios de humor inspirados en algunos creativos publicitarios, el CD merece plácemes.
Un mérito primario del registro que motiva estas reflexiones es que se apoya en el repertorio de compositores uruguayos y sudamericanos, normalmente poco favorecidos en la difusión de este sector de sus obras.
Las Impresiones breves de Luis Cluzeau Mortet, del año 1928, a pesar del reconocido nacionalismo del autor, se mueven en un plano expresivo más bien alejado de la fuente nacional, por lo menos con el carácter evidente de otras composiciones suyas. Exaltación, Éxtasis y Júbilo, se escuchan con la disposición agógica de rápido, lento, rápido, semejante a la estructura de los dos movimientos animados encerrando un tramo central lento, que Vivaldi consolidara como norma del concierto.
El Cuarteto Nª 1 del brasileño Guerra Peixe, básicamente instalado en la atonalidad y eventualmente en la dodecafonía, es una obra alejada del formalismo a veces helado de los seguidores de Schönberg. Suena viva, coloreada y atractiva.
Por su parte el Trío para instrumentos de cuerda del cubano Leo Brouwer responde a la reconocida inspiración de este maestro, llena de interés rítmico, con sus síncopas nutridas y cuando es necesario, melódicamente rica.
Por último la obra de Luis Pasquet, Fantasía para cuarteto de cuerdas, sigue las pautas de vecindad con nuestra música popular, fresca y seductora.
Cabe elogiar en el cuarteto Struny, la afinación, el inteligente y respetuoso enfoque de cada autor, la cuidada concertación en composiciones que no son fáciles, como la de Guerra Peixe y Brouwer. Toma de sonido de Sondor sin defectos; un CD para escuchar muchas veces.
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