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Situación. Medidas hasta ahora no traen mejoras. Bombardeo de la oposición
Daniel Herrera Lussich
No hay duda de que el flamante presidente de Estados Unidos, Barack Obama, a menos de dos meses de asumir el poder, no puede ser señalado por quietismo o pasividad como lo demuestran sus actos de gobierno.
Día a día logra sacar adelante leyes de estímulo financiero, firma medidas para cumplir la promesa electoral del seguro de salud universal, la reforma educacional, el levantamiento del veto al financiamiento federal para el estudio con células madre embrionarias con fines de investigación, las mejoras para los veteranos de guerra, entre otras medidas anunciadas desde hace dos años en las tribunas políticas de todo el país.
Y por otro lado, está en marcha el retiro de tropas de Irak, el refuerzo de los efectivos en Afganistán, la posibilidad de suavizar las relaciones con Irán, Siria y disminuir las tensiones con Rusia y buscar una salida para el conflicto israelí-palestino, sin olvidar la flexibilización con Cuba (apertura parcial de viajes a la isla e incremento de las remesas de dinero) y los próximos contactos con Latinoamérica (reuniones que mantuvo con Calderón de México y este fin de semana con Lula de Brasil) y la Cumbre Iberoamericana, en abril, en Trinidad y Tobago.
Este alud de decisiones y pasos claves en busca de soluciones a viejos problemas, se suman a reuniones de los próximos días: el fundamental cónclave del G20 desde el 2 de abril en Londres, la reunión de OTAN de inmediato en Estrasburgo y la tradicional Asamblea de primavera del Fondo Monetario Internacional.
LA GRAVE CRISIS. Todo ese enjambre de asuntos está rodeado de la pesada carga o amenazante sombra de la peor crisis económica mundial desde la década anterior a la II Guerra Mundial.
Y por el momento, los esfuerzos no han dado resultado para mejorar la situación. Un leve repunte en las bolsas, oscilantes, no aparejan ni tranquilidad ni credibilidad. Barack Obama en ese agitado y urgente paquete de medidas de estímulo -787 mil millones de dólares aprobó a su pedido el Congreso-, intenta devolver el crédito a los bancos, incrementar el consumo (motor del 70% de la economía americana) y conceder facilidades para detener las ejecuciones hipotecarias sobre las viviendas, observa que no es fácil mantener el optimismo.
El desempleo aumenta, existe amenaza de deflación y cunde el temor de continuar cayendo en un agujero que no tiene fin. Pero Obama actúa sin cesar, todos lo reconocen, amigos y rivales, ven la constante actividad en la Casa Blanca. Pero en realidad, nadie acierta el camino a seguir para salir o empezar a ver el fin de la crisis.
Y no solo estos dolores de cabeza caen sobre Obama. Antes de cumplir los 30 días, empezaron los bombardeos políticos de la oposición, no ha tenido la tregua de 100 días anunciada de antemano. De lunes a viernes, dos voces se oyen en ataques virulentos contra la Administración de Barack Obama. Uno de ellos es Rush Limbaugh, un animador muy popular de radio, con una audiencia durante tres horas diarias de 14 millones de personas, que acaba de firmar contrato por 400 millones de dólares hasta el 2016. Es un hombre que él mismo se define así: "a unos le provoco náuseas, a otros, ultraconservadores, admiración e idolatría". Se le llama el "patrón de la oposición" y su tarea parece que busca exclusivamente desacreditar toda actitud de la Casa Blanca.
Por otro lado, resurgió en los primeros planos el ex diputado, frustrado candidato presidencial republicano, Newt Gingrich, que acaparó la atención pública en su momento con sus ataques a Bill Clinton. Casi a diario, lanzaba un "speech" por el caso de Mónica Lewinsky tomando como blanco al presidente y clamando por su renuncia. Hoy está en el papel de "verdugo" de Obama y sin duda, es una figura muy escuchada y de implacable dureza.
La guerra de los republicanos contra el gobierno demócrata se ha desatado temprano y en forma encarnizada. No hubo un voto en el Congreso para los proyectos de estímulo y las ácidas críticas, a veces casi agravios, llueven en todos los medios.
MIRADA AL FUTURO. Mientras tanto, ¿cómo se observan los días futuros en las alturas y en los medios técnicos, asesores políticos y universitarios de Estados Unidos?
Hay conciencia general de que el resto del mundo mira hacia estas latitudes como la "tabla de salvación", aun con el pleno conocimiento de que este país está enfrentando uno de los peores momentos económicos que la gente tenga memoria.
Los otros países, los más poderosos de Europa y Asia, en su momento se acercaron cuando la "gran burbuja inmobiliaria y financiera" creaba la euforia en Estados Unidos para participar y obtener la gran tajada. Los bancos del otro lado de los océanos invirtieron, compraron y hoy pagan los "platos rotos de esos riesgos. Muchos o la gran mayoría se ven castigados por la crisis en peor forma que Estados Unidos".
Se observa una caída de las exportaciones chinas, Alemania alerta sobre la baja abrupta de los pedidos de fábricas, Japón se queja de la reducción de los precios y el resto de Europa occidental, España principalmente, ve crecer el desempleo y detener la marcha de sus industrias y la disminución del consumo.
Barack Obama, ante este panorama crítico, defiende con fuerza la aplicación simultánea de estímulos globales sobre los bancos y las economías en general,sin eludir la modernización de las regulaciones financieras.
Pero los gobernantes europeos se resisten a aumentar los gastos previstos y se niegan a emitir más deuda pública, salvo Gordon Brown, el británico, en la misma senda que los americanos.
En el Viejo Continente se da absoluta prioridad a modernizar las regulaciones financieras internacionales, a la vez que rechazan ayudar a países de Europa oriental, tal el caso de Hungría, muy comprometida financiera y económicamente, pero que arrastraría con su quiebra a los bancos europeos. Todo un rompecabezas.
Habrá que intentar, sin duda, formar un frente único en la próxima reunión del G20, iniciada este fin de semana a nivel de ministros de Economía. Por cierto tarea nada fácil.
En conclusión, en los corrillos políticos y en los círculos de diálogos, tan habituales en este país, se estima que, aunque las medidas urgen a todo el mundo, la crisis se prolongará por lo menos dos años, aunque hay opiniones de peso, como la del millonario hombre de negocios, Warren Buffet, que habla de que recién veremos la salida del oscuro túnel en 5 años.
9.3% Es la tasa de desempleo en Estados Unidos, registrada en febrero, si se suma a las personas que desistieron de buscar trabajo ante la falta de oportunidades.
Latinoamérica es bastante ignorada, queda la incertidumbre si Barack Obama llevará algo en el maletín a Trinidad y Tobago. Los comentarios buscan a Brasil como el aliado fuerte y el factor de contención de posibles excesos de ciertos gobernantes latinos. Temen una caída de Argentina y una eventual desestabilización social. No trascendió si Obama dialogará con Cristina Fernández en el G20 o en Trinidad y Tobago. A Uruguay se le mira con mayor interés del que se podía pensar dado su peso económico y político, dice que "se verá afectado severamente a partir de junio o julio por la crisis general, que se desconoce fielmente sus condiciones de reserva después de las recientes epocas de bonanza y de los presupuestos aprobados y que tendrá sin duda repercusión el ingreso a un largo año electoral y los efectos de la baja de la demanda y de los precios de materias primas".
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