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Sábado 14.03.2009, 19:42 hs l Montevideo, Uruguay
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Ciudades


BUCEO

Con la música... ¿a otra parte?

Ruidos molestos La IMM clausuró un restaurante por decibeles excesivos Los vecinos de esa cuadra del Buceo dicen que es una pesadilla El punto del medio parece todavía muy lejano

RENZO ROSSELLO

Música a todo volumen. Botellas de Cerveza rotas y arrojadas en la calle o en los jardines. Autos estacionados encima de las veredas. Una cuadra residencial que para la mayoría de los vecinos se convirtió en pesadilla.

La esquina de Luis Alberto de Herrera e Iturriaga ya no es lo que solía ser. Hay vecinos que piensan seriamente en mudarse. Y la razón es la cantidad de boliches que eligió esta zona del Buceo para instalarse en los últimos dos años. Desde entonces comenzaron a acumularse las denuncias, principalmente por ruidos molestos.

Desde ayer y por 30 días el pub Barba Roja está clausurado por la Intendencia Municipal de Montevideo. La sanción es, precisamente, por ruidos molestos. Si el establecimiento no acondiciona el local se expone a nuevas y más severas sanciones. Lo cierto es que muchos vecinos de la cuadra de José Agustín Iturriaga opinan que tanto este boliche como otro lindero, Barrakesh, lisa y llanamente deberían irse de allí.

La calle que cruza la avenida y serpentea hasta la rambla Armenia conserva el encanto de la zona residencial del Buceo. Durante el día esa cuadra es una más en el barrio, los ruidos no son más que los del tránsito y el jolgorio de los niños del Colegio Richard Anderson. Pero desde los miércoles en adelante, esa amable fisonomía cambia drásticamente.

"Es un escándalo, buena parte de la semana tenemos más de cien chiquilines ahí en la calle con la música a todo volumen", dice don Gerardo, un vecino del edificio de Iturriaga 3522, frente al pub.

Pero no es la única queja de los vecinos de esa cuadra.

"Esto empieza los miércoles, pero es peor los jueves y los viernes. Los autos paran arriba de las veredas, hay gente que se sienta a tomar en el muro de la casa y después dejan las botellas tiradas. Si llegás tarde a tu casa te da miedo, porque hay gente tomando por todos lados, eso sin contar el ruido", relató Jacqueline, una joven que vive en la casa de Iturriaga 3523, por la misma vereda de los dos establecimientos.

Carina es propietaria de uno de los apartamentos en el 3522, al igual que Carolina. Las dos vecinas aseguran que durante los jueves y viernes la actividad es intensa hasta las 4 de la madrugada. "Los vidrios de la ventana tiemblan por el volumen de la música, no se puede dormir", cuenta Carolina, que es madre de dos niñas en edad escolar. Ambas vecinas aseguran que el panorama al otro día por la mañana es desolador: mugre, botellas rotas, olor de orines.

Carolina recuerda que para la fiesta del 25 de diciembre la Intendencia envió inspectores para medir los decibeles. Asegura que se registraron 85 decibeles. El máximo permitido es de 39 decibeles. "Esa noche fue insoportable", dice la vecina.

Las quejas presentadas ante el Centro Comunal Zonal son reiteradas. Pero ahora un grupo de vecinos de la calle Iturriaga prepara un escrito con un asesor legal para presentar ante la IMM durante esta semana.

En este cruce existen seis: Barba Roja, Barrakesh, El Pony Pisador, Utopía, Burlesque y Babel en la esquina de 26 de Marzo. Un planteo anterior obligó, por ejemplo, a los propietarios de El Pony Pisador a retirar el deck que ocupaba buena parte de la esquina sobre la avenida. Algo similar pasó con una plataforma que Barrakesh había colocado sobre la vereda de Iturriaga para exhibir un coche.

"Creemos que la sanción fue un poco desmedida, pero entendemos que la Intendencia hizo lo correcto", reconoció el dueño de Barba Roja, Diego Suárez. "La única música que tenemos es la de la tele, bajamos parlantes y es la música que hay en el local, porque se trata de un restaurante", explicó Suárez. El comerciante no cree, en cambio, que el público que opta por las mesas que colocan en la vereda sea un factor de distorsión. "Hay que tener en cuenta que nuestro público es, básicamente, de la zona. Además nos preocupamos por la seguridad, tenemos un 222 contratado, incluso hablamos con los cuidacoches para que mantengan todo ordenado", apuntó Suárez.

El empresario señaló que espera llegar a un acuerdo. "Tenemos ganas de mejorar, queremos que la gente pase bien, los clientes y los vecinos", dijo.

"paciencia excesiva". El prosecretario de la IMM, Jorge Rodríguez, de quien depende la División Inspección General, dijo a El País que la administración tuvo con este local una "paciencia excesiva".

Rodríguez señaló que el boliche no tenía autorización para tener música en la planta baja. Agregó que, aunque el local fue advertido varias veces, hizo caso omiso.

"Hay una innumerable cantidad de incumplimientos. Lo tenían claro y lo hicieron igual. No hubo una mínima colaboración de la empresa y se llegó a un punto en el que se dijo `no va más`", señaló el jerarca.

Rodríguez recordó que se trata de una zona "que era residencial neta, en la que se han instalado una serie de boliches, lo cual genera una constante tensión entre el legítimo derecho del comerciante a desarrollar su actividad y el legítimo derecho de los vecinos de no ver perturbado su descanso".

"La Intendencia, en estas cosas, aplica la normativa y la razonabilidad para ir llevando la situación", concluyó. (Producción: A. López Reilly)

La cifra

85 decibeles fue el nivel de sonido medido por la IMM durante las fiestas del 25 de diciembre pasado, según vecinos de la zona.

Normativa sobre ruidos

Los decretos municipales que regulan el control de ruidos son el 16.081, 16.556, 17.918 y 23.845.

Los ruidos molestos o innecesarios son definidos como "los que pueden ser objeto de supresión total o de una modificación que los haga inofensivos". Los ruidos excesivos son "aquellos que afectan, al pasar ciertos límites, el bienestar y la tranquilidad de los habitantes de la ciudad".

De acuerdo con la tabla elaborada por el Servicio de Instalaciones Mecánicas y Eléctricas (SIME) de la IMM, 45 decibeles es el máximo diurno admitido y 39 decibeles el máximo nocturno permitido.

En el caso de la clausura de 30 días aplicada al establecimiento del Buceo, finalizado el plazo de la sanción los propietarios del local deberán demostrar ante el SIME que están en condiciones de funcionar sin sobrepasar los límites de decibeles permitidos.

Los inspectores de la IMM deberán concurrir hasta tres veces para realizar mediciones en el lugar.

El País Digital

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Foto: El País. 

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