|
||||||||
En exclusivo para El País, cuenta detalles de su vida y sus proyectos
M. CASTRO Y A. LALUZ
Ayer, 12 de marzo, cumplió 63 años, y sigue con su flameante temperamento de siempre, asumiendo nuevos desafíos. Hoy comienza una nueva gira Sudamericana con un concierto exclusivo en el Hotel Conrad de Punta del Este. Así es Liza Minelli.
Para esta nueva gira preparó, junto a Ron Lewis, su director musical, un espectáculo nuevo, tomando como base el presentado en Broadway en diciembre del año pasado, Liza`s at the Palace. "Es un show con muchas canciones, mucho baile y también mucho `acting`", comentó la artista a El País.
Pero el repertorio que interpretará esta noche en Punta del Este, también complacerá a sus expectantes seguidores con sus canciones más conocidas. Es un compromiso, y así lo asume ella. No faltarán piezas como Some People, Son of a preacher man, It was a good time. Y, por supuesto, Cabaret, New York, New York, ni las melodías clásicas de Charles Aznavour.
Esta no es la primera y quizás tampoco la última visita a Uruguay de la diva del music hall. De aquél lejano concierto que dio al aire libre en el Shopping de Punta Carretas, queda el recuerdo de la lluvia torrencial y su voz que ya mostraba signos de cierto deterioro. Sin embargo, su presencia y magnetismo escénico superaron los desgastes naturales y la inclemencia del tiempo. En 2007, el escenario que la recibió fue el Hotel Conrad. La exclusividad de la gala (sólo para 1.300 invitados) no impidió el asedio de los medios, con Susana Giménez incluida, ni el entusiasmo del público uruguayo por rozar, al menos en la pantalla, la intimidad y el glamour de la estrella de Cabaret.
SIMPLEMENTE, LIZA. Del otro lado del teléfono, la voz de Liza Minelli deja comentarios breves, precisos. El entusiasmo es notorio, así como su energía, la misma que derrocha en cada actuación.
"No sé como hago para mantener mi energía así de alta. Siempre fue así. Creo que tiene mucho que ver con mi preocupación por mantenerme en forma", dice. Su rutina diaria incluye cuatro horas de baile y ejercicios. Es que para "mantenerse en escena hay que ser un atleta y por lo tanto se tiene que entrenar como tal. Y ese es el mejor consejo que puedo ofrecerle a todos los que quieran hacer carrera como artistas: estar muy preparados para esto, si no lo estás, la suerte pasa junto a ti y sigue de largo", agrega.
Esa misma voluntad, que la hizo resurgir de varias (y profundas) crisis afectivas y de salud, impulsa a Minelli a seguir de cerca y participar de todos los cambios en el mundo de la música y el espectáculo. Sus gustos musicales no sólo están pautados por la conocida admiración por Charles Aznavour. También abarca a las nuevas figuras de la escena actual del pop, como Mary J. Blige o a la renovada Britney Spears. Sin más vueltas, se reconoce como una inquieta escucha. "Voy mucho a ver a otros artistas, soy buen público, soy curiosa, veo todo lo que me parezca interesante y me gusta mucho explorar todo lo que está sucediendo en la música, en mi profesión".
Claro, Aznavour está ubicado en un antes y después de todo. "Cuando me lo nombras, me late el corazón más fuerte. Cuanto tenía 17 años me invitaron a verlo, pero yo no lo conocía, sólo me dijeron que era un cantante francés". El deslumbramiento fue inmediato. "Cuando Charles salió al escenario no podía creerlo, dejé de respirar por las siguientes dos horas", recuerda emocionada. "Aprendí más esa noche que todo lo que había aprendido en mi vida hasta ese momento. Cada paso y espectáculo era una lección, tan interesante que descubrí ahí que eso era lo que quería hacer. Luego nos volvimos amigos, él fue mi profesor y lo considero mi héroe y mi mentor". Con esa misma emoción que pulsa en estos recuerdos, Liza se sumó al más reciente proyecto discográfico de Aznavour. Un álbum doble editado en enero de este año, en el que, además de ella, participan Celine Dion, Julio Iglesias, Carole King, Sting, entre otros.
AMORES. Llegar al tema amoroso parece inevitable. Quizás sin proponérselo, su historia personal ejerce la misma fascinación que en otras épocas despertaron las de sus célebres padres, Judy Garland y Vincent Minelli. Sin embargo, su visión descarta, desde el principio, todo guiño al clisé esperado, al escándalo, y se confiesa con la misma madurez y lucidez que encara su profesión. "Ahora tengo 63 años. Entonces, ¿cuál es el sentido de volverme a casar?" Y agrega, "creo en amantes, en la pasión, pero ya no más en el matrimonio. Es difícil estar casada conmigo para cualquier hombre, porque ser famosa es algo difícil. Nunca me voy a disculpar otra vez con nadie por serlo. Es que mi vida está llena de amigos maravillosos, de músicos y de actores. Eso me completa".
Más allá de su conocido y agitado pasado amoroso, sus crisis de salud, y las constantes resurrecciones artísticas, Minelli sigue siendo el ícono viviente del music hall. Sus nuevos proyectos, ciertamente, no van a conmover los cimientos del género, ni traerán desafiantes novedades estéticas. Desde la serenidad de un clásico, su plan "es seguir de gira, ir con ustedes; mi trabajo con otras personas se remite a ustedes".
La carrera artística de Liza tiene como pilares fundamentales al music hall, el teatro y el cine. Paralelamente, ha participado en varias producciones para televisión, y en numerosos proyectos musicales de otros artistas.
En los años ochenta, Minelli renovó los bríos de su carrera como cantante pop con un disco que muchos calificaron de "atrevido". Se trata de Results, que tuvo en la producción a los británicos de Pet Shop Boys.
Una década después, participó en un proyecto más "cercano" a su imagen. Fue el disco Duets, de Frank Sinatra, con quien cantó I`ve got the world on a string.
Y el año pasado, además de grabar en vivo su show Liza`s at the Palace, participó en el disco doble de dúos de Charles Aznavour (Dúos, Emi, 2009), cantando Quiet love. Este trabajo fue mucho más que una colaboración. Ofició de tributo personal, y cerró un círculo histórico con el artista que la marcó a sus 17 años, y luego fuera su maestro y principal mentor.
Cabaret
1972
Por su interpretación del personaje Sally Bowles en el film Cabaret, un clásico del director Bob Fosse, Minelli ganó el premio Oscar como mejor actriz. Con esta película, la artista no sólo se consagró como actriz sino también como cantante. Su potente versión de la canción principal, que llevó el mismo título de la película, se convirtió en un clásico: un modelo de interpretación musical y escénica que marcó a varias generaciones de artistas del music hall.
New York, New York
1977
Hacia fines de la década de 1970, Liza Minelli terminó de consagrar su carrera musical con una película de Martin Scorsese, New York, New York (1977). En este drama romántico y musical poco trascendente, fue coprotagonista junto a Robert De Niro. Lo más destacado de esta actuación de Minelli fue su interpretación de la canción New York, New York, que poco tiempo después popularizara (y desgastara) el cantante Frank Sinatra.
| « volver |
![]() |
La imagen del presidente Vázquez envuelto en una bandera uruguaya al término de su acto del pasado sábado, fue patética. Había ...
Ezequiel, de 21 años, y Alberto, de 22, estaban sentados en la esquina de Guaraní y Cerrito, en la noche del lunes cuando un ...
El precandidato de Unidad Nacional (UNA), Luis Alberto Lacalle, aventaja en 7 puntos a su rival en la interna blanca, el senador ...
La estrategia astorista de polarizar su candidatura con la de Mujica y apuntar al voto útil frente a Carámbula, generó ...
El taxista que ayer causó un accidente fatal por no respetar un cartel de "Pare" ubicado en la esquina de Acevedo Díaz y José ...