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Historia. Se estrena "La duquesa", la evocación de un personaje célebre
GUILLERMO ZAPIOLA
Se está convirtiendo en la "heroína de época" más reiterada de la industria, pero ha sabido jugar al mismo tiempo en la gran producción y en el cine independiente. Keira Knightley protagoniza "La duquesa", que se estrena el viernes.
El morbo publicitario se ha encargado ya de informar que la duquesa Georgiana (el personaje que Keira Knightley interpreta en esta coproducción anglo/italo/franco/estadounidense) fue, como su descendiente Diana de Gales, una mujer hermosa, fascinante y querida por la gente.
Casada muy joven con uno de los hombres más ricos de Inglaterra, el duque de Devonshire (Ralph Fiennes), fue confidente íntima de ministros y de la Casa Real, y pudo convertirse en un icono de la moda y una figura política influyente en el partido liberal en el siglo XVIII británico. Sin embargo, su vida privada conoció varios sobresaltos, y esta película se ocupa de ellos: su apasionado pero trágico romance con Earl Grey (Dominic Cooper), el complicado triángulo amoroso que involucró a su marido y su mejor amiga Lady Foster (Hayley Atwell). Como Diana, este antepasado tampoco fue muy afortunada en el amor.
La duquesa fue escrita por Jeffrey Hatcher (Casanova), y el escandinavo Anders Thomas Jensen (Después de la boda, Hermanos) a partir de una biografía mucho más extensa escrita por Amanda Foreman, de la que el film extrae solamente algunos episodios de la vida del personaje. El director es Saul Dibb, un hombre que ha trabajado fundamentalmente en la televisión. Hay nombres importantes en el elenco, además de Knightley: Ralph Fiennes (La lista de Schindler, El jardinero fiel, El lector), Simon McBurney (de El último rey de Escocia) y la gran Charlotte Rampling.
INFLUENCIAS. Knightley (británica, 23 años, hija del actor Will Knightley y la escritora Sharman Macdonald) ha descartado de plano que se haya inspirado en algún aspecto de la vida de la princesa Diana para encarnar a la duquesa Georgina. Señala incluso que cuando Lady Di murió ella tenía once años, y se sintió totalmente ajena al caso. Por otra parte, considera que la biografía de la propia Georgina es "fantástica", y que no necesitaba de elementos ajenos para enriquecerla. "Todo está ahí", sostiene.
La publicidad ha insistido en los paralelismos entre Georgina y Diana, pero a la actriz eso la tiene bastante sin cuidado. Hay una diferencia, reitera, entre la gente de `marketing` y la que hace las películas. Su trabajo es hacer películas, otros son los encargados de venderlas. También recuerda que le agrandaron el busto en los afiches de Piratas del Caribe, nadie la consultó al respecto y, francamente, afirma que tampoco le importa demasiado.
Knightley admite que nunca había oído hablar de la duquesa Georgina antes de empezar la película, y añade que el guión la fascinó apenas empezó su lectura. El personaje, insiste, es realmente interesante: una mujer influyente en la política y la moda británicas del siglo XVIII, que a nivel privado es sin embargo, básicamente, una persona vulnerable y solitaria.
El rodaje tuvo sus momentos riesgosos El director Dibb quería que Knightley asumiera algunos de ellos, pero las agencias aseguradoras tuvieron otra opinión. En una escena, a la protagonista se le prende fuego la peluca, y Dibb quiso que la actriz interpretara la acción sin dobles. Los aseguradores razonaron en cambio que si hay una película a medio hacer, se produce un accidente y a la protagonista se le quema la cara, el rodaje se termina. Y las compañías de seguro pagan. El famoso incendio se hizo finalmente con efectos especiales.
Knightley expresa sentimientos contradictorios con respecto a encarnar personajes de época o aventuras fantásticas. Por un lado considera al cine "un completo escapismo" y la divierten los papeles con trajes hasta el tobillo y pelucas que la ayudan a olvidar su vida y la introducen en un universo de fantasía. "No busco material autobiográfico", explica.
Pero, al mismo tiempo, piensa que sería "divertido" el desafío de encarnar a un personaje contemporáneo o más cercano, y algo de eso hay en algunos de los proyectos que la esperan. Por La duquesa obtuvo una candidatura a mejor actriz en la competencia de los British Independent Awards.
Alguien se ha preguntado si a Keira Knightley la atraen las historias de época o, al revés, a las historias de época les atrae Keira Knightley. Aunque los críticos le han objetado a veces un exceso de "modernidad", lo cierto es que su trayectoria incluye las tres entregas de la serie Piratas del Caribe (2003, 2006 y 2007), El rey Arturo (2004), Orgullo y prejuicio (2005), Expiación, deseo y pecado (2007) y Retrato de amor (2007). También ha sabido combinar las producciones de gran espectáculo (Piratas, Arturo) con los empeños más creativos: los dos films de Joe Wright (Orgullo, Expiación) y trabajos de menor presupuesto como Jugando con el destino (2002) y Regresiones de un hombre muerto (2005). No es tonta.
Tras "La duquesa", Keira Knightley ha continuado trabajando intensamente. Acaba de terminar Last Night, una historia de amor y adulterio, y está filmando un Rey Lear donde interpreta a Cordelia. También se prepara para hacer London Boulevard, un policial dirigido por William Monahan (el guionista de Cruzada y Los infiltrados), y Never let me go, un drama sobre novela de Kazuo Ishiguro. Su nombre está sonando igualmente para el papel de Eliza Doolittle en una nueva versión de My Fair Lady.
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