Kabul | Tres atentados casi simultáneos contra edificios gubernamentales de Kabul dejaron ayer 27 muertos, incluidos 8 atacantes, y medio centenar de heridos. Los talibanes se responsabilizaron del audaz golpe, que pone de relieve lo lejos que las fuerzas afganas y sus aliados internacionales están de conseguir la seguridad en Afganistán y el escaso interés por la oferta de diálogo del presidente afgano, Hamid Karzai.
Armados con rifles de asalto y granadas, cinco hombres lograron penetrar en el Ministerio de Justicia y las fuerzas de seguridad tardaron casi tres horas en recuperar el edificio, donde quedaron atrapadas numerosas personas, incluido el ministro, Sarwar Danesh. Los cinco terroristas también resultaron muertos. Casi a la misma hora, un suicida era interceptado a la entrada del Ministerio de Educación, pero otros dos lograron hacer estallar sus cargas contra el Departamento de Prisiones matando a 6 policías.
Un portavoz talibán, Zabihulá Mujahid, dijo que fueron 16 los atacantes suicidas que llegaron a Kabul para perpetrar los atentados, lo que no fue confirmado.
Los asaltos contra las fuerzas de seguridad afganas y extranjeras son habituales, pero los talibanes rara vez llegan a los edificios gubernamentales por lo que el ataque de ayer parece reforzar la reciente petición del jefe militar estadounidense, el almirante Mike Mullen, para que se envíen más tropas a Afganistán. Los ataques ocurrieron en la vigilia del arribo a la capital afgana del nuevo enviado especial estadounidense, Richard Holbrooke. el país de madrid