SYDNEY | AGENCIAS
Se estima que los muertos por los incendios en Australia pueden llegar a 300 en el estado de Victoria donde ayer unos 3.000 bomberos, soldados y voluntarios intentaban controlar 21 frentes de fuego y nuevos focos ocasionados por pirómanos.
La policía investigaba ayer nuevos casos de incendios provocados y pillajes en el sureste de Australia, donde los supervivientes del fuego exigen que se les permita el acceso a las localidades devastadas por las llamas, que siguen arrasando grandes áreas.
Según el jefe de gobierno del Estado de Victoria, John Brumby, no cabe duda de que varios fuegos fueron encendidos a propósito en la noche del martes en esta región, casos que investiga un equipo de 25 detectives.
Las autoridades siguen la pista a un presunto pirómano que provocó un incendio en el que murieron 20 personas y además un hombre de 31 años y un adolescente de 15, sospechosos de haber iniciado voluntariamente dos fuegos por separado, fueron detenidos el lunes y encausados. El inspector Dannye Moloney, a cargo de las investigaciones, recordó que los responsables de los incendios pueden afrontar condenas por homicidio, y volvió a exhortar a la población a colaborar.
Dos grandes focos que están fuera de control al este de Melbourne pueden unirse, ya que se encuentran a una distancia de 18 kilómetros, lo que provocó alarma en las autoridades pues pone en riesgo la principal fuente de agua de la ciudad y una planta de gas natural.
La cantidad de muertos reportada en informes oficiales es de 181, pero las autoridades estimaron que esa cantidad puede llegar a 300, ya que son numerosos los desaparecidos y hay zonas que permanecen sin posibilidad de acceso.
Se calcula que unas 350.000 hectáreas de vegetación fueron arrasadas por el fuego, 1.000 casas fueron destruidas y 7.000 personas fueron inscritas por la Cruz Roja para recibir asistencia. Los expertos en fauna dijeron que más de un millón de animales murieron, mientras está en curso una operación de salvataje, dificultada por la expansión de los incendios.
REGRESO. Residentes de los poblados calcinados por los peores incendios forestales en la historia de Australia regresaron a sus casas por primera vez ayer y encontraron escenas de devastación absoluta. Brumby expresó preocupación sobre el impacto emocional para los sobrevivientes ante la vista de la destrucción. "Por dónde comenzar?``, preguntaba Peter Denson, parado entre las ruinas de su casa en Kinglake, donde al menos 39 personas murieron y el poblado quedó destruido en su totalidad durante el infierno del sábado. Denson ha vivido en Kinglake desde 1977 y señaló que quiere reconstruir, pero su casa, ahora un montículo de madera, ladrillo y metal, no tenía seguro.
Las autoridades sellaron algunos poblados debido a que la lúgubre tarea de recolección de cadáveres de los edificios caídos estaba ocurriendo lentamente y porque quieren evitar que los residentes alteren potenciales escenas de crímenes.
En las últimas horas, ha crecido la tensión al aumentar las exigencias para que la policía permita a los residentes regresar a las zonas afectadas para examinar sus casas.
La policía ha pedido paciencia a la gente y aunque Brumby dijo comprender el deseo de la población advirtió que las escenas de horror eran demasiado desagradables. En lugares como Marysville, podría haber entre 50 y 100 muertos, aunque sólo se confirmaron ocho decesos.
Por su parte, los bomberos expresaron su preocupación por la presencia de sospechosos y ladrones que saquean las propiedades abandonadas en la zona del desastre.
Su busca por lo menos un sospechoso
Especialistas en incendios premeditados completaron la etapa inicial de sus investigaciones y concluyeron ayer que hubo seis fuentes principales en los incendios. Encontraron un acto criminal en un caso, cerca del poblado de Churchill al sureste de Melbourne, y se busca a un sospechoso. De las otras cinco fuentes, cuatro no eran sospechosas y la restante aún estaba bajo investigación. Hay 60.000 incendios anuales en Australia.