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Debe optar entre la más votada y el de más apoyo político
Jerusalén | En el complejo sistema político israelí, el presidente es quien elige tras las elecciones legislativas al cabeza de lista que tiene, en su opinión, más posibilidades de formar una coalición de gobierno que sume 61 escaños, aunque su partido no haya obtenido el mayor número de escaños.
El respetado presidente israelí Shimon Peres será entonces quien defina, tras realizar consultas en un plazo máximo de una semana, quien puede formar una coalición para presentarla al Parlamento.
El ajustado resultado de esta elección legislativa presenta un desafío para Peres, pues no necesariamente el candidato más votado es el más apto para liderar la coalición de gobierno.
Si Benjamin Netanyahu logra sumar a todos los grupos de derecha y conformar el bloque mayoritario, el presidente -tras consultar con los referentes de todos los partidos- puede elegirlo para ocupar el cargo de primer ministro.
Al mismo tiempo si Tzipi Livni mantiene su ventaja inicial frente al Likud, el presidente podría darle la posibilidad de formar una coalición de gobierno, aunque parece más improbable pues Kadima no pudo lograrlo en el actual gobierno.
Peres entonces deberá enfrentarse al dilema de elegir entre Kadima, el partido más votado, y Netanyahu, el primer ministro que puede concitar mayores apoyos en el nuevo Parlamento formado ayer.
De acuerdo a los sondeos realizados ayer las derechas laicas y confesionales sumadas en bloque dispondrían de un total de 64 bancas sobre 120 del Parlamento israelí, incluyendo a los partidos Likud, Yisrael Beiteinu, Shas (ortodoxo zefaradí), la coalición Judaísmo de la Torah, la Casa Judía y la Unión Nacional.
En el frente opuesto se encuentran Kadima, los laboristas y la minoría árabe israelí que a lo sumo obtendrían 56 escaños.
De haber resultado ganador Netanyahu, como pronosticaban las encuestas, Peres le hubiera entregado la conducción de Israel sin mayores dudas, pero ante el triunfo de Livni la situación puede cambiar.
Por primera vez en la historia el candidato más votado podría no ser el primer ministro, ante la pérdida de apoyo de los partidos "grandes". El temor es que quien quede a cargo del gobierno no logre los consensos necesarios, al no ser ni siquiera mayoría dentro de su bloque, y el país deba llamar a elecciones en un período breve.
El próximo gobierno deberá encarar enormes desafíos, como el riesgo de un nuevo enfrentamiento con Hamas similar el registrado entre el 27 diciembre y el 18 enero, la reanudación de las negociaciones de paz con la Autoridad Palestina, la amenaza de que Irán avance en su programa nuclear y las relaciones israelíes con sus vecinos sirio y libanés.
Todo ello dentro de un contexto internacional difícil, con un nuevo gobierno estadounidense que se proyecta menos proclive a dar un apoyo incondicional a Israel.
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