|
||||||||
HUGO GARCÍA ROBLES
Es probable que aludir a los grandes maestros con relación a la fiesta del Carnaval, pueda inducir a error. Conviene aclarar desde el principio que al hablar de grandes maestros no estamos pensando en "Velorio" o el "Tito" Pastrana, figuras del Carnaval montevideano. Los nombres que rondan esta columna son Berlioz, Schumann, Dvorak, Paganini y Verdi.
El prestigio de la fiesta carnavalesca llega desde la Roma pagana aunque luego se entreteje, en el sincretismo habitual, con la fe católica. En el dominio popular y folclórico americano, el carnaval se expresa en el Norte argentino, en especial, en los valles Calchaquíes, originando la hermosas especies musicales de las "vidalas chayeras".
Pero el reino musical europeo no ha escapado a la fascinación de la fiesta que contiene además, como ingrediente muy importante, el disfraz y la máscara.
Por ello no debe sorprender que Roberto Schumann haya escrito su espléndido Carnaval que adopta la forma de una serie de tramos sucesivos pero distintos, que muchas veces, como en un baile de máscaras, llevan los nombres de los modelos retratados. Veintiuna piezas en total, que incluyen Pierrot, Arlequín, Paganini, Chopin y bajo el nombre de Chiarina, la propia Clara, el gran amor del músico y pianista excelsa. Fue, por cierto, ella quien interpretó el estreno parisién de la obra.
La obertura de Berlioz, Carnaval Romano es la consecuencia de su ópera Benvenuto Cellini, el famoso artista del Renacimiento. Cellini ha dejado en sus memorias un suculento resumen de su vida aventurera. Allí se nutre Berlioz, la ópera comprendía una escena ambientada en el colorido mundo del carnaval en Italia.
Insatisfecho con la primera. Berlioz compuso una segunda obertura que se ha ganado su lugar en el repertorio sinfónico gracias a su brillo orquestal, que es uno de los grandes méritos de Berlioz. El tramo final suena con la multiplicidad cromática de las máscaras y su bullicio.
Carnaval, la obertura de Dvorak expone su concepción de la vida, que es dinámica y poderosa, con la desbordante alegría que la música sugiere. Del principio al fin es vibrante y muy animada.
Paganini, el gran maestro del violín, hizo gala de un virtuosismo en sus Variaciones sobre el Carnaval de Venecia, que solamente los grandes ejecutantes pueden abordar. Esta obra, al margen de su atractiva calidad musical, es un verdadero tratado sobre los golpes de arco y la digitación.
Finalmente, "Un ballo in maschera" de Verdi. Las dificultades con la censura obligaron a trasladar la trama original de Scribe de la Suecia de Gustavo III a Boston, hacia 1700, es decir, bajo el poder británico. La escena final, con su fuerte dramatismo, se desarrolla en medio de un baile de máscaras.
| « volver |
Richard Suárez todavía estrenaba su uniforme de Policía Caminera cuando arriesgó su vida para salvar a un turista que se ahogaba. ...
El rector de la Universidad de la República (Udelar), Rodrigo Arocena, dijo ayer que no hay marcha atrás en la compra de 250 ...
El abogado defensor del conductor encarcelado por atropellar y herir gravemente a un agente de Policía Caminera argumentó en ...
Ancap comunicó esta tarde una nueva rebaja en los precios de los combustibles. El promedio de la baja será de 6%. Los nuevos ...
Con excepción del sector inmobiliario que se declaró "al borde del colapso", el gobierno y los operadores se mostraron ...